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El final de película de Salvador del Solar

El final de película de Salvador del Solar

REVISTA JET-SET

El actor y exgalán de Angie Cepeda y Margarita Rosa de Francisco renunció a su cargo de ministro de Cultura de Perú por el indulto que su gobierno le dio a Alberto Fujimori. Jet-set lo entrevistó en México, donde fue invitado especial en la quinta edición de los Premios Platino del Cine Iberoamericano.
Foto: Edward Sedano.
Por: Revista Jet-set.6/6/2018 17:05:00

Uno de sus roles ha sido el de ministro de Cultura de Perú. Salvador del Solar, el galán que se dio a conocer en Iberoamérica hace 20 años cuando compartió escena con Angie Cepeda en la película Pantaleón y las visitadoras, dejó los sets de rodaje a finales de 2016 y decidió aceptar la invitación del expresidente Pedro Pablo Kuczynski a hacer parte de su gabinete.

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Ese año había sido uno de los más productivos en su carrera artística. Magallanes, la película en la que debutó como guionista y director, recibió el premio Cine en Construcción del Festival de San Sebastián, el Colón de Oro del Festival de Cine Iberoamericano de Huelva y cinco nominaciones en los Premios Platino del Cine Iberoamericano.

Ahora, casi dos años después, Salvador reapareció en la alfombra roja de estos premios que entraron en escena en 2014 y que en sus cinco ediciones le han hecho honor a grandes actores como Sônia Braga, Antonio Banderas, Ricardo Darín, Edward James Olmos y Adriana Barraza. El evento –que congregó a reconocidos directores, guionistas, productores y actores en los paradisíacos escenarios de Xcaret, México– dio para hablar de política y de cine… dos mundos que históricamente han “rodado” juntos.

Foto: Cortesía Gabriel Blanco Representaciones Artísticas - Iván Montoya.

¿Fue difícil renunciar al ministerio de Cultura?

"Mucho. En los 13 meses que estuve en el cargo conseguimos armar un buen equipo. Encontrarme con la necesidad inevitable de renunciar fue muy triste porque tenía la sensación de que estábamos en un proceso de siembra".

Le faltó tiempo…

"¡Claro! Cuando estuve en un consejo de ministros de Cultura en Santiago de Chile y hablé con Mariana Garcés, de Colombia, me contó que pudo completar los dos mandatos de Santos. Esa es una continuidad envidiable. Nuestro homólogo ecuatoriano, Raúl Pérez Torres, se quejó porque en diez años su país había tenido diez ministros de Cultura. Lamentablemente, en esta crisis tan acelerada de Perú, hemos pasado tres ministros en cuestión de meses. Todos con la mejor voluntad de trabajo, pero sin espacios para hacerlo".

¿Cómo tomó la decisión?

"Como dicen allá en Colombia, no tenía idea del ‘guayabo’ que iba a sentir los días y meses posteriores a mi renuncia. No estaba en Lima cuando anunciaron el indulto. Mi hija menor, Antonia, cumplió 15 años el 20 de diciembre y fui a verla a Barcelona. Aunque quería que celebráramos juntos las fiestas de fin de año, adelanté mi regreso".

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¿Qué pasó con Pedro Pablo Kuczynski?

"Él ya sabía mi postura al respecto. Entendí que estaba en una posición muy complicada, la situación política estaba polarizada. Esto llevó a decisiones extremas del Congreso y del Ejecutivo. Creo que había un espacio para un indulto manejado políticamente. Con apertura, sí, pero conservando las distancias, como se hizo con el proceso de paz en Colombia".

¿Existe el fujimorismo en Perú?

"Y también existe el antifujimorismo. Pero somos un solo país, un solo barco. Deberíamos remar juntos para entender de qué manera podemos llegar a un acuerdo. Hablar de una reconciliación que, además, incluya a las víctimas como centro de una conversación".

¿Es antifujimorista?

"Soy simpatizante de mi propio país. Eso implica tener la capacidad de ponernos de acuerdo. Creo que ese espacio existía, para hablar de un indulto que atendiera las razones humanitarias, pero todo puesto sobre la mesa".

Foto: Cortesía Premios Platino.

¿Qué viene ahora?

"Cuando salí del ministerio, nadie estaba esperándome. Pero tampoco quedó cancelado lo que hice antes. Estoy retomando las viejas conversaciones. Estábamos trabajando en paralelo dos proyectos: una coproducción con Argentina y otra peruana".

¿Qué quiere contar?

"Hay diversos temas. Lo que está pasando en este momento con las mujeres en Latinoamérica necesita aún más de lo que sale en las noticias. El cine, la literatura, la música y el teatro ponen todo más cerca de nuestro corazón, de nuestro estómago, de nuestras entrañas. El cine tiene una responsabilidad, no en un sentido oportunista, sino desde la necesidad de ser vehículo de cambios".

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¿Cómo ve el cine en Iberoamérica?

"Los grandes referentes han sido España, México, Argentina, Brasil e incluso Cuba. Pero desde hace un tiempo ese lugar lo ocupan Colombia y Chile. Están dando un gran ejemplo de buenas políticas y audacia. Los dos países han hecho una apuesta que puede parecer arriesgada a corto plazo, pero los resultados ya se han visto: Chile acaba de recibir un Óscar a mejor película extranjera en su segunda nominación. Colombia sobresale con el gran trabajo de Ciro Guerra, por ejemplo. Están de pie sobre hombros de gigantes".

¿Vuelve a Colombia?

"Mis hijas crecieron allí, vivimos once años en Bogotá. El país está en nuestro corazón, es nuestra segunda tierra. Me gustaría regresar, porque lo que veo de la producción cinematográfica y de series me llena de optimismo. Es un ejemplo para todos los países de la región que sigamos esa senda y podamos contar nuestras historias".

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