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Sabas Pretelt busca el cadáver de Blas de Lezo

Sabas Pretelt busca el cadáver de Blas de Lezo

Revista Jet-set

A propósito de una exposición de manuscritos y óleos inspirados en Blas de Lezo, que estará en el marco del Hay Festival, el exministro aceleró la búsqueda de la tumba del héroe que vivió sin una pierna y sin un ojo. Solo que se ha topado con muchas dificultades: se cree que el cadáver fue profanado o que lo pasearon entre las iglesias de La Heroica.
La fascinación de Sabas Pretelt de la Vega por el héroe manco despegó cuando aquel fue embajador de Colombia en Italia. “Decidí que a mi regreso al país hablaría con mis buenos amigos cartageneros para que hiciéramos la tarea de buscar los restos de don Blas”. Foto: Andrés Rozo/14.
Por: Edición 2961/12/2014 00:00:00
Con una estatua que domina la parte frontal del Castillo de San Felipe, un barrio que lleva su nombre y una placa conmemorativa que recuerda sus actos heroicos, el español Blas de Lezo siempre ha estado presente en la historia moderna de Cartagena. Pero no tanto como ahora, cuando el exministro del Interior y exembajador en Italia, Sabas Pretelt de la Vega, dice que avanza en el proceso de hallar el cadáver del general que vivió sin una pierna por culpa de una bala de cañón; sin un ojo y el brazo derecho inutilizado como consecuencia de un disparo de mosquete. De ahí, los apelativos de “Patapalo” y “Medio hombre” que recibió con estoicismo y que le dieron la fama mundial.

Según un legajo de cartas que se cruzaron los generales del Viejo Mundo durante el periodo de 1665 a 1747, el almirante ibérico murió el 7 de septiembre de 1741, totalmente derrotado por una fiebre que se convirtió en tabardillo, una epidemia que ponía la piel amarilla. Aquella agonía, en su casa del sector de Getsemaní, demoró nueve días con sus noches. Resultó tan cruel como el más feroz de sus enemigos.

Nunca se supo quiénes lo enterraron o si recibió los honores del pueblo. Ante la ausencia de los escritos posteriores al fallecimiento de Blas de Lezo, los historiadores le perdieron el rastro a la tumba. “A los héroes se les debe admirar y recordar con seriedad. Quienes somos cristianos debemos rezar por su eterno descanso”, dijo Sabas Pretelt, quien lleva años en la investigación, desde su época en el cuerpo diplomático hasta el regreso al país, donde ha sacado tiempo para la exploración histórica en medio de los sucesos de la “yidispolítica”.

Hace poco, el exministro descartó la hipótesis de que los restos mortales de don Blas estaban custodiados en la catedral cartagenera. Llegó a esta conclusión por la enemistad que alejó a “Medio hombre” del entonces virrey Sebastián de Eslava, quien se habría opuesto a darle el honor de enterrarlo como héroe. Por descarte se ha creído que recibió santa sepultura en la capilla de Veracruz, de la orden de los franciscanos, un monumento histórico que entró en desgracia cuando quedó convertido en muladar después de servir de depósito, caballeriza, agencia mortuoria y cocina pública. Finalmente, sobre aquel solar abandonado, donde se encontraban algunos osarios de los militares con más reconocimientos, construyeron el imponente Teatro Cartagena, epicentro durante décadas del reinado de belleza, y que dentro de poco será convertido en un complejo hotelero.

A pesar de los estragos del tiempo, Pretelt no pierde las esperanzas de encontrar los despojos del hombre que frenó el afán expansionista del inglés Edward Vernon en un episodio histórico que aún llama la atención por la desigualdad militar que hubo entre los dos bandos. Con seis barcos y 2830 hombres, el obstinado y valiente De Lezo derrotó a una flota inglesa que estaba armada hasta los dientes, con 120 navíos y 25.000 combatientes.

Recientemente, Sabas Pretelt se topó con otro fuerte escollo, pero que no ha minado el entusiasmo de su titánica labor. Todavía recuerda la desesperanza del cronista Eduardo Lemaitre, quien denunció el irrespeto hacia las tumbas militares cuando reformaron los altares de las iglesias de La Heroica. Según el historiador es probable que los restos de Blas de Lezo hayan sido profanados por los mismos sacerdotes y como tal los trasladaron de un sitio a otro. Pero, ¿a dónde? El exministro dice tener las pistas después de devorar más de 15.000 documentos de la época, que sobrevivieron gracias a la protección de los museos e iglesias de España. En la maratón de lecturas, el exdirigente político trabajó con un séquito de investigadores y lingüistas que lo ayudaron a “traducir” los textos escritos en español antiguo.

En esta aventura quijotesca, Sabas Pretelt apenas ha recibido algunos aportes económicos de la Fundación Antonio Restrepo Barco que utilizó en el rastreo y copias de los manuscritos del siglo XVIII. Pretelt no estará tranquilo hasta que Blas de Lezo descanse en paz.
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