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Rupert Murdoch: “Wendi me engañó con Tony Blair”

Rupert Murdoch: “Wendi me engañó con Tony Blair”

Revista Jet-Set

El magnate de los medios de comunicación insiste en que la razón de su reciente divorcio de su joven esposa es la infidelidad de ella con el ex primer ministro británico.
Murdoch y Wendi de fiesta en Nueva York, en 2011. Empleados de él aseguran que ella pasó fines de semana con Blair en su finca de California. Ella es 38 años menor que él. Foto: Look Press Agency
Por: Edición 2734/12/2013 00:00:00
En junio pasado, Rupert Murdoch tomó dos graves decisiones: pedirle el divorcio a su esposa, Wendi Deng, y no tratar nunca más a uno de sus grandes amigos, Tony Blair, el ex primer ministro con quien había formado una alianza determinante en la historia política reciente de Gran Bretaña. Las dos rupturas no eran hechos aislados sino que tenían que ver la una con la otra, pues el magnate del conglomerado News Corp., dueño de The Times, The Wall Street Journal y de la cadena FOX, entre otros medios de comunicación, aseguraba que Wendi le había sido infiel con su camarada.

Ahora, días después de la conclusión del divorcio, la historia del affaire fue reavivada por la edición dominical del Daily Mail, el cual, sin confirmar explícitamente el romance, dio detalles de los “múltiples encuentros” que los supuestos amantes tuvieron a espaldas del millonario, de 82 años. “Los empleados domésticos de su finca en Carmel Valley, en California, le contaron a Murdoch que Wendi y Blair pasaron allí dos fines de semana en octubre de 2012 y en abril de este año”, relató el Mail. Los informantes también comentaron que la pareja se vio en el apartamento de Murdoch en Londres y en Nueva York. Otro tabloide, The Mirror, dijo que un ejecutivo de News Corp. le confirmó que una auditoría realizada a la empresa develó mensajes íntimos entre la ex señora Murdoch y el ex primer ministro.

Ni Murdoch ni Blair hablaron con la prensa sobre el asunto, pero sus allegados se trenzaron en un alegato que los medios interpretan como su manera de fijar sus posiciones. El bando del empresario, por su parte, señaló que cuando él se enteró de que Wendi se veía con Blair a escondidas, le exigió una explicación. “La respuesta de ella se desconoce, pero desde el punto de vista de Rupert no fue del todo franca”, narró una de las fuentes. Otro allegado le advirtió a un periodista del Mail que el millonario había actuado de manera concienzuda y concluyó: “si usted cree que tomó la decisión de acabar con su matrimonio y una larga amistad sin ninguna causa está sumamente equivocado”. Un tercer informante, quien conoce a Murdoch hace muchos años, remató: “el matrimonio venía mal, pero la conexión con Blair no ayudó”.

El entorno de Blair, por su parte, adujo que la relación entre él y Wendi siempre había sido inocente e íntegra. Muy molesto, uno de los informantes sentenció: “son delirios de un hombre viejo y triste”.

The Mirror publicó versiones de infidentes próximos a Cherie Blair, la esposa del expremier, quien al parecer defiende a su marido, mientras que un amigo de la familia aclaró que el matrimonio está más sólido que nunca.

Blair, cuyo portavoz desmintió la versión del romance a The Hollywood Reporter en junio pasado, ha tratado de comunicarse varias veces con Murdoch, pero este lo ha rechazado, sepultando así un vínculo al que se le atribuye la llegada del Partido Laborista al poder en 1997. Antes, Murdoch siempre había respaldado con sus poderosos medios a los conservadores, de modo que aquel cambio de ala hizo historia. A partir de ahí, los poderosos personajes sobrepasaron el plano político y se hicieron tan amigos, que Murdoch nombró a Blair padrino de Grace, su primera hija con Wendi. A menudo departían rodeados de sus familias, y sus esposas se volvieron cercanas, de modo que cuando Cherie quiso promover su libro de memorias en China, Wendi le abrió las puertas del país en el que nació y en el cual llevaba la voz cantante de los negocios de su marido.

El lío del romance opacó un poco los detalles del acuerdo de divorcio entre Murdoch y Wendi, el cual de todos modos no revistió mayores sorpresas, ya que el magnate había blindado su fortuna, valorada en unos 13.400 millones de dólares, con convenios prenupciales y posnupciales que lo liberaron de darle a Deng una enorme tajada similar a los 1.700 millones de dólares que le tocó otorgarle a su segunda exesposa, Anna Torv, en uno de los divorcios más caros de la historia. Así, Wendi se quedó con un lujoso apartamento de tres pisos en la Quinta Avenida de Nueva York, donde seguirá viviendo con sus hijas, Grace y Chloe Murdoch, más otra propiedad en Beijing.

La historia termina con el mismo halo polémico con que empezó, ya que cuando Murdoch decidió convertir a la china en su tercera esposa, en 1999, no pocos la tildaron de cazafortunas, dado que era 38 años menor que él. Ahora la llaman traidora, aunque no escasean las sospechas de que la traicionada fue ella, víctima de las posibles intrigas de sus hijastros y los asesores del millonario que nunca la han querido.
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