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Athina Onassis y Doda: ¿el fin de un matrimonio maldito?

Athina Onassis y Doda: ¿el fin de un matrimonio maldito?

REVISTA JET-SET

La última sobreviviente de la dinastía Onassis continúa la saga funesta de su familia y deja a su esposo, Álvaro De Miranda Neto, por infiel.
Athina, de 30 años, dejó el hogar que compartía con Doda, de 42, en Sao Paulo, y se fue a vivir a Holanda en marzo pasado.
Por: 10/6/2016 00:00:00

Los medios de la hípica venían extrañados porque la pareja de jinetes, que siempre dio la impresión de ser inseparable, se había ausentado de los torneos del circuito internacional donde se volvieron imprescindibles. En las últimas semanas, además, se hizo patente que cada cual andaba por su lado. Finalmente, el semanario Época, de Brasil, donde ellos vivían desde que se casaron hace once años, resolvió el enigma al revelar que están separados desde marzo pasado, cuando Athina se fue a vivir a Holanda, su otro país de residencia.

Doda, como lo llaman familiarmente, le declaró a Época que su matrimonio atraviesa por una tormenta y borró las fotos de ella en su cuenta de Instagram. Onassis, por su parte, calla, pero ya no luce su anillo matrimonial.

La prensa alemana afirma que una aventura extramatrimonial de Álvaro enfureció a Athina, quien tomó la iniciativa de que se separaran. En Brasil, las malas lenguas comentaron que eso era de esperarse, pues él es un infiel empedernido. A fin de cuentas, recordaron, él la enamoró cuando vivía con su compañera sentimental, la modelo Cibele Dorsa, madre de su hija, Vivienne. Cuando se enteró, Dorsa contó ante los medios que De Miranda Neto encontraba “gorda y fea” a su rival y que solo estaba con ella por su fortuna, calculada en alrededor de 3000 millones de dólares. “Álvaro es un desastre con la plata, porque todo lo que se gana se lo gasta”, apuntó. Años después, el suicidio de Dorsa fue atribuido a la demanda por la custodia de Vivienne que él interpuso.

Para publicaciones como PurePeople.com, de Francia, es más creíble la versión que el periodista Dimitris Liberopoulos, biógrafo de Aristóteles Onassis y padrino de bodas de los esposos, publicó en Facebook sobre la situación de Athina. Las desavenencias con su marido, explicó, se deben a “problemas psicológicos” y dijo no saber si habrá divorcio.

Athina es hija de Cristina Onassis, la única hija que le quedó a Aristóteles Onassis, el hombre más rico del planeta a mediados del siglo XX, y al parecer heredó de su madre su tendencia a la depresión, enfermedad que desencadenó su pelea con Doda, según Liberopoulos.

De hecho, Cristina la dejó huérfana a los tres años a causa de un infarto producido por la inestabilidad emocional. La pequeña quedó bajo la custodia de su padre, el francés Thierry Roussell, quien casi despilfarra su patrimonio, de no ser por la intervención de los albaceas y amigos griegos de su abuelo.

Roussell, un playboy y empresario fallido, se había casado con Cristina por interés y mientras estaba con ella tenía un hogar en la sombra con Marianne Landhage, madre de sus otros tres hijos. Athina se crió con ellos después de la desaparición de Cristina y si bien al principio las cosas marcharon sin tropiezos, ella tuvo problemas con su madrastra en la adolescencia. Fue en ese momento que apareció en su vida Doda, en quien vio el puente a la libertad, ante la mirada atónita de sus parientes, ya que tenía 17 años y él 30 cuando comenzaron a salir. Su padre no asistió a su fastuosa boda en Sao Paulo en 2005, que costó un millón de dólares. Rara vez se han vuelto a ver.

Para Greek Reporter, otra posible causa de los problemas conyugales de Athina es que si en principio se deslumbró con su esposo por ver en él una figura paterna, a los 31 años ha madurado y

descubierto que le molesta su lado superficial. Resulta llamativo que los dos hombres más importantes de su vida parezcan cortados por el mismo molde del mujeriego, infiel e interesado que también fue una constante en la vida de Cristina.

Otros allegados a la pareja aseguran que la depresión de Athina se debe a que no ha podido ser madre, tras sufrir un aborto espontáneo en 2013. Si bien ha criado como suyos a Vivienne y a su hermano, Fernando, hijo de su rival Cibele Dorsa con Fernando Oliva, quiere un vástago de sus entrañas. El problema es que Doda no desea otro bebé.

Tal no es la única diferencia crucial entre los dos. Al parecer han hecho mella en su unión los diversos ambientes en que crecieron y sus personalidades. Mientras que ella anhela una vida discreta y al estilo de la clase media, Doda tiene los rasgos derrochadores y ostentosos del abuelo Aristóteles Onassis. Además, a él le gusta darse bombo en la prensa, a la que ella rehúye.

En la supersticiosa Grecia, donde se lamenta que Athina haya roto con la tierra de sus ancestros, la noticia de la trifulca marital volvió a traer a colación la leyenda de la maldición que Jacqueline Kennedy, viuda de John F. Kennedy y segunda esposa de Aristóteles Onassis, llevó a la familia. Luego de su matrimonio con ella en 1968, el magnate perdió a su hijo Alexander en un accidente aéreo y la madre de este, Athina (la abuela por quien la joven fue bautizada), falleció en 1974 por una sobredosis de drogas. Tres años después, él sucumbió a la miastenia gravis. Cristina también padeció adicción a las drogas, alcoholismo más cuatro matrimonios fallidos con hombres que hasta la estafaron. Ahora, el mundo que lleva media centuria fascinado con esta familia como extraída de las tragedias de Eurípides se pregunta si la vida de Athina será la nueva confirmación del sino misterioso por el cual ninguno de los Onassis ha podido ser feliz en el amor ni disfrutar a plenitud de tanta riqueza.

Amigos de la millonaria aseguran que ella y Doda están sufriendo mucho con su separación, pues siguen muy enamorados, de modo que no descartan la reconciliación. “No voy a renunciar a mi amor. No va a ser fácil, pero voy a luchar hasta el final”, le advirtió el equitador a Época.

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