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Rosaura Rodríguez El que esté libre de culpa...

Rosaura Rodríguez El que esté libre de culpa...

REVISTA JET-SET

En su nuevo libro, Por mi culpa, por mi culpa, ¿por cuál de mis culpas?, la escritora cartagenera materializa el sentimiento que tienen las mujeres a diario con historias llenas de humor. Está a la venta en Amazon desde hace unos meses y seguramente será un éxito literario, como sus anteriores publicaciones.
Rosaura vive en Miami hace 36 años pero no pierde ni su acento ni sus costumbres cartageneras. En su reciente libro compara cómo viven las mujeres norteamericanas y latinas el sentimiento de culpa.
Por: Revista Jet-Set27/7/2016 00:00:00

“Esta es una generación de mujeres llenas de culpa”, esta premisa llevó a la escritora cartagenera a escribir su más reciente obra: Por mi culpa, por mi culpa, ¿por cuál de mis culpas? en la que reflexiona por qué las mujeres se sienten culpables por distintas razones.

Como en sus diez libros anteriores, la curiosidad por el asunto se la despertaron las sesiones de ‘vinoterapía’ con sus amigas. Empezó a investigar sobre el tema, revisó el comportamiento femenino y se encontró con que es un aspecto característico de las nuevas generaciones. “Yo no me acuerdo de que mis papás se sintieran culpables por castigarnos, por decirnos que no a algo que queríamos o por corregirnos. Cuando arranqué mi investigación descubrí que el 97 por ciento de las mujeres modernas se sienten culpables por lo menos una vez al día. Esa cifra tan contundente me convenció de que ahí había contenido bueno para un libro”.

En él, Rosaura narra, con su humor característico, las historias de amigas, de familiares y las suyas propias en las que la culpa es protagonista. “Una amiga mía, que es ejecutiva de un canal de televisión en Estados Unidos muy importante, un día se estaba juzgando durísimo porque no llegó al partido de fútbol de su hijo. Yo recuerdo que mis papás no fueron a todos mis eventos y eso no me generó un trauma. Hablar con ella me hizo pensar que es muy extraño cómo actuamos las mujeres: queremos un postre y nos sentimos culpables si lo comemos. Si trabajamos sentimos que abandonamos el hogar y no podemos acompañar a nuestros hijos; pero si no lo hacemos sentimos que no estamos haciendo nada por nosotras mismas. Es decir, sentimos culpa por acción y por omisión”.

Para este libro, la cartagenera dedicó un largo tiempo a la investigación académica, se apoyó en libros de psicología, sociología y estadísticas. Encontró que, por ejemplo, la religión influye mucho en que los latinos se sienten culpables por sus actos. “El catolicismo enseña que desde que el hombre nace debe pagar por algo, mientras que en Asia lo común es la vergüenza”.

Ella concentró sus esfuerzos en conseguir testimonios que le permitieran observar y analizar el fenómeno de la culpabilidad y poder narrarlo de manera divertida, no como un libro de autoayuda: “Estoy segura de que el humor es una gran herramienta para superar las situaciones difíciles; si tú le quitas lo profundo, dramático y trágico a lo que te pasó y lo conviertes en algo de qué reírte, es más fácil”, dice.

Durante ocho meses se sentó en el computador que instaló en la cocina de su casa en Miami cuando escribió el primer libro y arrancó “un viaje lleno de aventuras, pues tuve que lidiar con mis propias culpas y asumirlas para entenderlas y poder tratarlas”. Fue un tiempo de catarsis que le permitió entender que las mujeres y los hombres han naturalizado tanto el tema que no lo identifican con gran facilidad. “Las mujeres de hoy fuimos educadas bajo la idea de ser complacientes, por eso nos queda tan difícil decir que no. Generalmente nunca nos damos cuenta de eso hasta que otra persona nos lo hace ver”.

De este reciente trabajo rescata la importancia de que los hombres entiendan que la culpa está inmersa en las emociones de las mujeres y lo valioso que es preguntarles por qué se sienten así, pues “eso nos obliga a ver nuestras culpas más chiquitas”. Entre risas cuenta que su pareja se sintió realmente culpable solo dos veces en los ocho meses durante los que escribió el libro, mientras que ella lo hacía más de diez al día.

Rosaura ha sido experta en romper esquemas. Se arriesgó hace 21 años a escribir sobre temas de los que las mujeres no hablan de frente por vergüenza o miedo a asumirlo, como el divorcio o el fracaso amoroso. Asegura que su gran éxito en países como México, Chile, Puerto Rico y Estados Unidos, radica en que entendió que a todas las mujeres les pasa lo mismo y por eso se identifican con sus textos: “Mis libros son una forma de no sentirse sola y eso hace que la carga sea más liviana. Es una satisfacción muy grande saber que ayudándome a mí misma he ayudado a mucha gente que se sentía igual y no sabía que era un mal común”.

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