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Rodrigo Lara ¡A donar órganos!

Rodrigo Lara ¡A donar órganos!

Revista Jet-set

El congresista promueve un proyecto que impedirá que las personas se rehúsen a donar los órganos de sus familiares fallecidos. Todos los colombianos serían donantes en el momento de su muerte, a menos que en vida hayan dicho lo contrario. La normatividad es urgente: tres mil personas, incluyendo 450 niños, esperan ser trasplantados.
Con la iniciativa legal, Rodrigo Lara busca atender la demanda de miles de enfermos que buscan un órgano para salvar sus vidas. El congresista se alió con especialistas y pacientes para crear el marco teórico del proyecto de ley. Foto: ©Imagen Reina/14.
Por: Edición 29123/9/2014 00:00:00
El representante a la Cámara Rodrigo Lara logró conmoverse con la problemática de la donación de órganos, a través de un amigo inseparable que fue trasplantado de riñón. Gracias a él conoció de primera mano la lucha entre la vida y la muerte que afrontan miles de colombianos no solo por el engorroso trámite para ingresar a la larga lista de espera de los beneficiados, sino por el sufrimiento de meses y hasta de años mientras aparece un donante. En este país cada día crece la gran demanda de enfermos que buscan un corazón, un hígado, una córnea, páncreas, piel, riñón y médula ósea para salvar sus vidas.

Los registros de las entidades adscritas al Ministerio de Salud hablan de tres mil pacientes, entre estos más de 450 niños, que rezan para que se les cumpla el milagro. Los guarismos son aún más preocupantes debido a los subregistros de 17 mil ciudadanos que esperan un órgano. Por cada millón de personas en Colombia existen 10 donantes, mientras que en España asciende a 40 y en Estados Unidos a 26. “La gente no está donando en las cantidades que el sistema de salud nacional lo requiere. Muchos se mueren mientras esperan la donación”, explicó el congresista.

Con este preocupante cuadro, Lara Restrepo radicó el proyecto de ley que espera incentivar la cifra de donaciones de tejidos y componentes anatómicos para salvar vidas y que ubicaría a Colombia a la altura de la legislación de España, una verdadera potencia mundial en esta materia: “Queremos un régimen legal que establezca la presunción de que cualquiera puede donar, excepto que él se oponga. Para esto deberá dejarlo por escrito en un documento público o declaración juramentada”.

Los avances de la nación española se establecen con logros como la instauración de los días de donación de órganos y de trasplantados, y el aumento de este tipo de intervenciones que han salvado miles de vidas. En 2011 batió el récord, con 1667 donantes y 4218 procedimientos. Una sola persona puede salvar muchas vidas si las partes de su cuerpo están aptas.

Las estadísticas ibéricas contrastan con las debilidades de las redes de donación en Colombia. Para empezar, los familiares de los potenciales donantes se oponen a hacerlo, según denuncias de la Asociación Nacional de Trasplantados. La negativa de los parientes dejó al descubierto un panorama sombrío: del 25,1 por ciento de los casos de oposición en 2012 se pasó al 36,9 en 2013, mientras más pacientes siguen muriendo.

Por su parte, el Instituto Nacional de Salud reseñó otras cifras igual de alarmantes. Entre enero y septiembre de 2013 hubo 262 donantes reales, frente a los 298 del mismo periodo del año 2012. Es decir, se presentó una disminución del 12,1 por ciento.

Para sacar la ley adelante, el representante de Cambio Radical buscó un ejército de voceros entre los que se cuentan víctimas de enfermedades terminales y otros que han sido trasplantados con éxito como Edwin Buitrago, de 29 años, quien durante casi dos vivió con la agonía de esperar un riñón. Su vida estuvo a punto de apagarse porque nunca fue incluido en la lista prioritaria de beneficiados. Otra vocera del proyecto de ley, Natalia Rojas, a quien le descubrieron una leucemia en enero pasado, llegó al Congreso para exponer su caso. La joven estudiante de producción musical se encuentra en la búsqueda de una médula ósea.

En nuestro país, solo Antioquia figura como potencia en la cultura de donación de órganos. La familiaridad y generosidad de los paisas en este plano se le atribuye históricamente al Hospital Universitario San Vicente de Paúl, que hace 40 años marcó pauta como pionero de trasplantes. Se estima que 230 personas que son atendidas en el centro asistencial se someten a este tipo de procedimientos. La cifra podría ser mayor pero, como se sabe, no hay casi donantes.

Por los lados de la costa Atlántica, la situación deficitaria es para ponerse a llorar, según especialistas del ramo. Por cada diez casos de muertes aptas para la donación, el 80 por ciento de los familiares se opone a ayudar a los enfermos. La negativa surge por factores como el miedo al tráfico ilegal de órganos y al desconocimiento que rodea a este tipo de iniciativas.

Precisamente, el proyecto de ley de Rodrigo Lara estipula que habrá sanciones legales para los que trafiquen, compren, vendan o comercialicen con órganos, so pena de ser encarcelados entre tres y seis años. Para quienes busquen comercializarlos en el extranjero, las sanciones serían más largas, casi el doble, según el ponente del proyecto. Los bancos de órganos y centros de trasplantes que lo hagan de manera ilegal serán castigados con la clausura definitiva de sus establecimientos.

La iniciativa legal de Lara prohibirá la donación a extranjeros con el fin de evitar algunas mañas del pasado. Se conocen casos de ciudadanos de otros países que presentaban tutelas para colarse en la lista de espera de los que buscaban ser trasplantados.

El debate para estudiar la normatividad comenzará dentro de poco. Si se aprueba, el Gobierno definirá el sistema para identificar a los donantes, a través de la cédula o de un carné que los acredite. Lo único cierto hasta el momento es que la Iglesia le dio la bendición al proyecto; además, entre las diferentes bancadas del Congreso hay buen ambiente para sacar la donación de órganos en Colombia de la sala de cuidados intensivos, donde está desde hace muchos años.
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