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Rafa y Martín Vieira presentan su Aviario

Rafa y Martín Vieira presentan su Aviario

REVISTA JET-SET

El biólogo Rafael Vieira y su hijo Martín Pescador construyeron en Barú un hábitat para más de 2.000 aves, algunas son exclusivas de la fauna colombiana y otras de África y Oceanía. Allí trabajan en la reproducción del águila arpía, el cóndor de los Andes y otras especies, y reciben al público hace un año.
En el aviario de Rafa y Martín Pescador hay más de dos aves de 135 especies, entre ellas esta grulla coronada que corretea a los visitantes.
Por: Revista Jet-set.8/2/2017 00:00:00

Martín Pescador, como el pájaro, así bautizó Rafael Vieira a su hijo por la pasión que siente por estos animales. Rafa, un naturalista de corazón empezó hace 25 años a investigar el mundo de las aves y a coleccionarlas en su casa en Isla Grande, que parecía un zoológico, donde tenía faisanes, patos, loros y palomas mensajeras.

A medida que pasaba el tiempo, la colección aumentaba, las corporaciones ambientales les enviaban los ejemplares decomisados por tráfico o tenencia ilegal. Los fines de semana llegaban amigos a visitarlo y le insistían en que creara un espacio para que la gente los pudiera ver. De ahí nació la idea de abrir un aviario, “después de todo Colombia es el país con mayor diversidad de aves del mundo y por qué no mostrarlo”, dice Rafa.

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Él tenía claro que no quería hacerlo en las Islas del Rosario, donde tiene un Oceanario, por razones logísticas y decidió que el lugar adecuado era Barú. Compró con el apoyo de algunos inversionistas un terreno de siete hectáreas, cerca de Playa Blanca, a 40 minutos del centro de Cartagena por tierra, y trasteó las aves que tenía en Isla Grande.

Hace diez años empezó la construcción de este sueño de la mano de Martín, quien acaba de terminar su carrera de arquitectura en los Andes.

Foto: Andrés Rozo.

El único hijo de Rafa y Silvana Obregón, de 23 años, tiene el espíritu libre de los pájaros y ama los animales porque creció rodeado de ellos. A los 2 años ya nadaba con tiburones y delfines y recogía los huevos de las aves y los cuidaba. Así, de forma natural, empezó a entender sus comportamientos y aprendió del mejor maestro: su papá, quien estudió taxidermia, técnica para disecar animales, en Inglaterra y España. “Él sabe muchísimo de pájaros y tiene una cantidad de libros para poder identificarlos”, dice Martín.

En el arca de Vieira hay más de 2.000 bípedos que pertenecen a 135 especies. “Eso no es nada, queremos tener mínimo 500, todavía nos falta mucho”, dice Rafa. Algunos de estos animales están a punto de desaparecer del mapa como el águila arpía, la reina de los cielos que vive en la mira de los cazadores que le atribuyen poderes curativos y afrodisiacos.

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Ellos tienen una hembra que llegó del Centro de Aves Rapaces de Villeta, Cundinamarca, y están buscando un macho para que se apareen. “El zoológico de Barranquilla nos prestó uno pero a la hembra no le gustó”, cuenta Rafa, quien no pierde la esperanza de conseguirle un nuevo novio, aunque es consciente de lo difícil que es. “Sabemos que hay un empresario en Cali que tiene uno”, asegura, como mandando un mensaje subliminal.

El aviario también trabaja con el Ministerio de Ambiente en un proyecto de preservación del paujil, que vive en unos pequeños territorios de la Sierra Nevada de Santa Marta y en el sur de Bolívar. Vieira logró en 2014 reproducir en cautiverio diez crías, algo hasta ese momento impensable.Foto: Andrés Rozo.

Otra de las aves que están tratando de conservar es el cóndor de los Andes, de los que quedan pocos ejemplares en Colombia, entre 180 y 200, según del ministerio. En el aviario tienen dos, un macho y una hembra, que les donó el gobierno de Chile en 2015. “Es el ave que está en nuestro escudo y tenemos que hacer lo que esté en nuestras manos para que no desaparezca”. Precisamente el logo del aviario es un cóndor pintado por el maestro Alejandro Obregón. “Mi abuelo, mientras hablaba por teléfono, hacía dibujos en papel con lápiz y cuando terminaba los tiraba a la basura. En una de esas pintó un cóndor y mi mamá lo sacó de la caneca y lo guardó, hoy es la imagen del aviario”, cuenta Martín, el pajarero.

Desde que este sitio abrió sus puertas hace un año, ha recibido la visita de más de 50.000 personas, muchos extranjeros, que quieren aprender sobre estos animales. El recorrido, en el que se pueden ver los pájaros volando libremente, dura aproximadamente dos horas entre árboles, manglares, cascadas y cavernas. A la entrada hay un guacamayal con guacharacas y loros incautados en mal estado por las corporaciones regionales que las enviaron allí para su recuperación.

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Luego, en la Zona Húmeda Tropical está el gallito de roca, un ave que es considerada como una de las más bellas del mundo por su plumaje de colores brillantes, a la que Rafa recomienda dedicarle un buen tiempo de observación. “Es lo más bonito que tenemos”, dice, sin titubear.

Otro de los grandes atractivos del aviario es el lago de los flamencos, que apenas ven que se acerca una persona empiezan a moverse al tiempo como en un desfile militar, igual que lo hacen cuando están de cortejo. Son aves monógamas que ponen un solo huevo cada año, si ese se pierde o se daña no acostumbran reemplazarlo. Cuando abrieron el aviario tenían 23 y ahora sobrepasan los 120 y ver cómo se comunican es alucinante.Fotos: Andrés Rozo.

Al final del camino, un manglar reverdecido les sirve de resguardo a miles de aves migratorias que llegan de Canadá o Estados Unidos huyendo del frío y se quedan a vivir por un tiempo ahí. Todos estos animales requieren de mucho cuidado y para eso Rafa trabaja con un equipo de 15 personas, incluyendo los encargados de la cocina, quienes curiosamente casi nunca preparan platillos suculentos para los humanos. “La alimentación es un tema importante porque cada uno tiene una dieta distinta, comen granos, concentrados, semillas, carne y pescado. Todas las mañanas, antes de las siete, se prepara un gran coctel de frutas que quisiera yo tener en mi desayuno”, bromea.

Los Vieira tienen planes de construir una segunda etapa, pero para eso necesitan aumentar el número de visitantes, que son quienes financian el proyecto con su entrada de 35.000 pesos. Mientras que ese momento llega ponen a volar su imaginación para seguir haciendo de este aviario uno de los más bellos del mundo.

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