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Laura Pastrana y sus socias vestier virtual

Laura Pastrana y sus socias vestier virtual

Revista Jet-set

La hija del expresidente Pastrana fundó junto con dos de sus mejores amigas, Mayra y Lorena Roa, Qvit, una boutique virtual que le permite a los usuarios medirse prendas desde su computador sin necesidad de ir a las tiendas. El invento de estas tres colombianas revoluciona la compra de ropa por Internet en Estados Unidos.
En Qvit, Mayra Roa se encarga de las finanzas; Laura Pastrana, de las operaciones, y Lorena Roa es la creativa y la que más conoce de moda pues trabajó en Versace. Foto: ©Oscar Frasser.
Por: Edición 26910/10/2013 00:00:00
Las buenas ideas muchas veces nacen de las grandes frustraciones. Mark Zuckerberg creó Facemash, el antecesor de Facebook, a los 19 años cansado de que las mujeres no le “pararan bolas”. Por otra parte, Instagram es producto de la pasión de la fotografía de dos estudiantes de la Universidad de Stanford, Kevin Systrom y Mike Krieger, a quienes les hacía falta una plataforma para exhibir sus trabajos. Ahora, en el caso de Laura Pastrana y sus dos socias, las hermanas Mayra y Lorena Roa, su portal Qvit nació de la frustración de tener que devolver la ropa que compraban por Internet porque no se ajustaba a sus medidas. En 2008, Lorena estudiaba en una universidad a dos horas de Chicago, donde no había muchos sitios para ir de shopping, ella y su compañera de habitación compraban la ropa por la Web pero el 90% de las veces tenían que cambiarla porque les quedaba grande o pequeña. Cansada de la situación, a Lorena se le ocurrió la idea de crear un vestier online.

Le pidió a su hermana mayor, quien estudiaba contabilidad en Babson College, que le ayudara a diseñar un plan de negocios. A Mayra la idea le sonó un poco loca pero rápidamente descubrió su potencial. En ese entonces Mayra y Laura estudiaban en la misma universidad y compartían apartamento. A la hija del expresidente Pastrana le pidieron en una clase desarrollar un plan de mercadeo para una empresa pequeña y pensó en el proyecto de sus amigas. Al finalizar la tarea la invitaron a unirse a su equipo. Sin embargo, la sociedad quedó en pausa porque Mayra estaba terminando su maestría en contabilidad, a Lorena todavía le faltaba un año para graduarse, y Laura acababa de empezar a trabajar en Lehman Brothers. Llevaba tres meses en la mesa de dinero cuando la prestigiosa banca se declaró en quiebra. El día de la decisión, Laura, aterrada, vio a los genios de las finanzas del mundo derrotados y con las manos en la cabeza sin saber cómo actuar. “La gente tiraba computadores al piso y arrancaba los televisores de las paredes; como nos cortaron las líneas telefónicas no podíamos llamar a los clientes a contarles lo que estaba pasando, fue devastador”. Paradójicamente el desplome en la economía más estable del mundo le despertó las ganas de crear su propio negocio y no depender más de terceros. Llamó a Mayra y a Lorena para que retomaran la idea de trabajar juntas.

El trío de jóvenes empresarias, con el respaldo de unos desarrolladores de software, diseñaron un sitio web donde los compradores pueden crear su propio avatar para probarse ropa y tener réplicas de las prendas. Según Laura hay tres formas de hacerlo: la primera es abrir una cuenta en el Qvit.com e ingresar las medidas exactas del cuerpo y elegir el color de la piel, siguiendo los pasos de unos videos tutoriales que hay en la página. La segunda es a través de una aplicación llamada Photo App, que consiste en subir una foto de frente y de lado, acomodar la silueta para que sea igual al cuerpo, y confirmar la ubicación de unos puntos claves. Y la tercera ir a una de las lavanderías con las que se asociaron en Nueva York, donde hay sastres profesionales que toman medidas. “Es muy curioso porque cuando uno le muestra a la gente su avatar la primera reacción es de rechazo: ‘esa no soy yo’, ‘esas caderas tan grandes no son mías’, pero cuando empiezan a jugar con la tecnología se enamoran de su figura”, cuenta Laura.

Una vez creado el avatar las personas pueden medirse las prendas que deseen y comprar en los almacenes virtuales asociados a Qvit. Hoy entre el catálogo de su boutique online cuentan con 25 marcas entre las que están Dolce Vita, Joe’s Jeans, Madison Marcus y Ricardo Seco. Esperan a final de año tener 80 y en octubre van a lanzar una línea básica de Silvia Tcherassi.

Mayra, de 27 años, maneja las finanzas de la compañía; Lorena, de 26, se encarga de la parte creativa, y Laura, de 28, de las operaciones. A esta última nunca se le pasó por la cabeza que iba a terminar inmersa en el negocio de la moda aunque no es un tema lejano para ella. Es hija de la ex primera dama Nora Puyana, una de las mujeres más elegantes de Colombia. “Mi familia me apoya mucho en este proceso, todos tienen su avatar. Mi mamá y mi hermana Valentina compran ropa por Qvit”.

Laura define su estilo como monocromático y le gusta combinar prendas de diseñadores muy reconocidos como Balmain o Alexander Wang con otras que adquirió en un pequeño almacén en SoHo, tendencia que quiere incentivar en su sitio web. “Empecé a comprar por Internet porque cuando era banquera solo me ponía sastres y camisas de hombre, y llegó un punto en que mi clóset era lo más aburrido del mundo. El único tiempo que tenía libre eran los fines de semana y lo que menos quería hacer era meterme en un almacén a medirme ropa, esos días prefería ir a almorzar con mis amigos o visitar un museo”. Convencida de que cada vez en el mundo hay más personas que piensan como ella, decidió apostarle a este negocio que ya ha sido destacado por medios como HuffPost Style y Univisión.
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