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¿Qué le pasa al príncipe Harry?

¿Qué le pasa al príncipe Harry?

Revista Jet-Set

El nieto de la reina Isabel II volvió a meter la pata al decir que matar talibanes en la guerra de Afganistán, donde estuvo combatiendo, era lo mismo que jugar Play Station.
“Yo soy de esos que adoran jugar Play Station y Xbox, de modo que soy muy bueno con los dedos”, comentó el príncipe al equiparar esa diversión con apretar el gatillo de las armas que usó en Afganistán para matar talibanes. Foto: Look Press Agency
Por: 7/2/2013 00:00:00
Después del oso mundial que protagonizó a mediados del año pasado por la publicación de sus fotos sin ropa en Las Vegas, Harry arruinó la ocasión perfecta de hacer un regreso triunfal, tras servir a su patria con honor y valentía en la guerra de Afganistán. Para muchos, esta nueva embarrada puede ser peor que la anterior, pues deja dudas acerca del buen juicio e inteligencia del hijo menor de Carlos de Gales y la desaparecida Lady Di.

Luego de cinco meses en el frente, el nieto de Isabel II concedió una entrevista en su campamento en Afganistán, que a todas luces fue ideada como un golpe de buena imagen para la realeza. En el reportaje, televisado por la BBC de Londres y otras cadenas del mundo, habló de su vida en el campo de batalla como piloto del escuadrón 662 del tercer regimiento del Cuerpo Aéreo del Ejército. Todo iba bien hasta que se le ocurrió equiparar un asunto tan delicado como la pérdida de vidas en la guerra con algo tan insulso como los videojuegos.

El capitán Wales, como se le conoce en el ejército, describió cómo mató a insurgentes talibanes con términos como “sacarlos del juego”. “Cuán terriblemente insensible e imprudente”, comentó al respecto Amanda Platell, en el Daily Mail. El desatino no paró ahí: comparó la acción de disparar el gatillo de rockets, misiles y cañones de 30 pulgadas con apretar los botones de sus juguetes electrónicos: “Esto es una alegría para mí. Yo soy uno de esos que adoran jugar Play Station y Xbox, de modo que soy bueno con los dedos y me gusta pensar que soy útil”. Por supuesto, muchos de los propios británicos que tanto lo quieren no pudieron ver con indulgencia semejante salida, aunque algunos lo defendieron arguyendo que actuó de manera cándida. Por su parte, la perspicaz prensa talibán de Afganistán lo atacó llamándolo “cobarde”, por hablar así estando a salvo de la línea de fuego.

Zabihullah Muhahid, portavoz del movimiento extremista, le expresó a la agencia AFP que Harry “probablemente ha desarrollado un problema mental” y agregó: “Describir la guerra en Afganistán como un juego degrada a cualquiera, especialmente a un príncipe, quien supuestamente está llamado a hacer mejor las cosas”. Muhahid también repudió la justificación que el nieto de la reina dio para eliminar talibanes. “Tomar una vida para salvar una vida (…). Nuestro trabajo allí es asegurarnos de que los hombres estén seguros en tierra y si eso significa dispararle a alguien, entonces lo haremos”, había señalado el príncipe.

Un parlamentario afgano llegó a decir que las palabras de Harry podrían complicar las relaciones de su país con Gran Bretaña y que si antes la mitad de la población quería el retiro de las tropas extranjeras, ahora serán muchos más los que exigirán su partida.

Las polémicas impresiones de Harry opacaron el hecho de que, en la misma entrevista, se refirió por primera vez al escándalo de sus imágenes desnudo en compañía de una joven, también desnuda, en un hotel de Las Vegas, luego de un desenfrenado fin de semana en esa ciudad, como último relax antes de irse a Afganistán. Reconoció que el barullo que se armó afectó mucho a sus parientes y que debió actuar de una manera un poco más principesca. “Pero yo estaba en un área privada y uno espera cierta intimidad (…). Fue probablemente un ejemplo de mí actuando más como soldado que como príncipe.

Fue simplemente eso”, aseveró, antes de añadir que no se arrepiente de nada, pasando por alto que esta nueva indiscreción se suma a su ya larga lista de desaciertos que atentan contra el prestigio de la familia real.
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