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¿Por qué llora el alcalde de Cali?

¿Por qué llora el alcalde de Cali?

REVISTA JET-SET

A Maurice Armitage la oposición ha empezado a respirarle en el cuello, hasta el punto de cuestionar su salud mental y pedirle que se haga un examen psiquiátrico para comprobar que sus cambios emocionales no son debido a algún desbalance médico.
43Es un hombre de lágrima fácil. Lloró en su posesión, en varias de sus visitas a los barrios de Cali y frente a una concurrida presentación en el Congreso Nacional de Infraestructura. Quienes lo conocen dicen que lo hace de corazón porque es un hombre bueno y sensible y él reivindica por encima de todas las cosas el derecho que tienen los hombres, no solo a llorar, sino a demostrar sus sentimientos.
Por: Revista Jet-set24/8/2016 00:00:00

La denuncia fue hecha por Alejandro Ocampo, excandidato a la Gobernación del Valle del Cauca por el Polo Democrático, quien dijo a los medios de comunicación que el mandatario se comporta “muy raro” porque a veces llora; otras, se pone muy bravo; y toma decisiones inesperadas.

Pero quienes lo conocen y trabajan con Maurice Armitage, actual alcalde de Cali, dicen que de loco no tiene nada, que es verdad que tiene su estilo muy propio porque habla sin filtros, y que cuando llora, lo hace de corazón, porque es un hombre tan sensible que después de haber sido plagiado dos veces, perdonó a sus secuestradores y pagó el abogado para sacar de la cárcel al mayordomo de su finca en Jamundí, quien lo había entregado a sus captores. Como jefe, cuentan que a veces se le salta la piedra, tan fácil como las lágrimas en otras situaciones, y que tanto en la Alcaldía como en sus negocios es gerencial, intenso y exigente, y es famosa ya su filosofía de repartir entre los empleados de sus empresas las ganancias trimestrales.

Sus críticos dicen que su pecado está en que desconoce el sector público y que ha cometido muchos errores que reconoce y enmienda, muy a su estilo, pero ese margen de maniobra tiene un límite y ya está cerca. Sin embargo, en la capital del Valle, la mayoría agradece que un hombre que podría estar dedicado retirado y disfrutando de la vida, le destine tiempo a la ciudad. En las encuestas no le va mal y como dice: “Tengo 70 años, ya no me cambia nadie”.

Hace rato que llora en lugares públicos. ¿Por qué llora el alcalde de Cali? –Tengo 70 años y una lucha muy grande en mi vida. Durante mucho tiempo luché por salir adelante económicamente, cuando nadie, excepto mi mujer, creía en mí. Logré ser un empresario exitoso y tengo la oportunidad de devolverle a Cali todo lo que me ha dado. Eso me sensibiliza mucho. Siento que tengo una responsabilidad muy grande y me conmueve la realidad de mi ciudad. Entiendo las dificultades de la gente y los problemas que tiene, lloro porque me duele y lloro de felicidad porque podemos transformar la realidad de esas personas. Aquí estamos con los valores tergiversados, acusan de loco a las personas que lloran pero les parece normal que la gente mate o robe. Ojalá todos los colombianos lloráramos más y nos matáramos menos.

¿Qué le saca la piedra? –La falta de claridad, la lentitud y sentir que las personas tienen una agenda propia y utilizan el sector público para obtener beneficios personales. Hay quienes dicen que no acepto las críticas, pero eso no es cierto. Acepto las críticas constructivas, que propongan pero no las que se hacen con el simple propósito de desinformar y generar pánico colectivo para beneficio propio.

En Cali hablan de que tiene su propio estilo... ¿cuál es el estilo Armitage? –No soy político, soy azaroso y frentero. Me gusta que las cosas se hagan y en este puesto eso genera frustración y le pone una carga de presión adicional a quienes trabajan conmigo. Creo que la verdad no le ha hecho daño a nadie y muchos ven eso como “políticamente incorrecto”. Pero mire, a mi edad ya no me cambia nadie, en la campaña me mostré tal y como soy.

¿De dónde sacó el señor Alejandro Ocampo que usted tiene problemas psiquiátricos? –Eso toca preguntárselo a él. Si llorar es de locos, este país lo que necesita son locos. Aunque mis hijas y mi mujer podrían estar de acuerdo con él. Siempre dicen que estoy loco por haberme complicado la vida con este cuento de la Alcaldía. Y hasta razón tendrán.

A ratos le dan duro en las redes sociales, cosa que no pasaba cuando era empresario. ¿Se ha arrepentido en algún momento de haberse metido en esta Alcaldía? –No le voy a negar que nunca me imaginé que esto fuera tan duro. Cali tiene problemas cuya solución se ha venido aplazando, que ya no aguantan más y estamos haciendo todo lo posible para solucionarlos. Las acciones de la Alcaldía afectan a todos los ciudadanos en el día a día y resolverlos no resulta tan rápido como todos quisiéramos. Eso duele, y más cuando la gente espera soluciones inmediatas. Para mí es importante saber que no estoy solo en esto, necesito el apoyo de todos los caleños, que la gente entienda que el bien general debe prevalecer sobre el bien individual.

¿Le cambió mucho la vida? –Imagínese, nunca tuve jefe y ahora tengo 2.500.000 jefes. Y todos con una opinión diferente.

Un día dijo que había que pedirles perdón a los de las Farc porque se tomaron las armas… vuélvanos a explicar eso… –Soy un convencido de la reconciliación, de la importancia de perdonar. Así como muchos colombianos hemos sido afectados por la violencia de la guerrilla muchos de los guerrilleros rasos también han sido víctimas de un sistema que los llevó a que su única opción de vida fuera la guerrilla. Miles de jóvenes que no tuvieron más opción. Ellos también son víctimas…

Va a votar por el Sí, claro… –No me cabe en la cabeza votar por él no.

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