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Por la Senda de Nelly Rojas

Por la Senda de Nelly Rojas

Revista Jet-set

Las joyas maximalistas y plenas de colores son el sello de la arquitecta que se dejó tentar por la orfebrería y la energía de las piedras. Sus accesorios forman parte del ajuar de reconocidas presentadoras, diseñadoras y mujeres del jet set nacional.
Nelly Rojas es la encargada de completar, con sus joyas y accesorios, el trabajo que hace la diseñadora de moda Johanna Ortiz con algunas de sus clientas. Foto: Kathalina Muñóz/13
Por: Edición 28721/7/2014 00:00:00
Su nombre es una marca registrada. Las joyas de Senda by Nelly Rojas son las favoritas de mujeres tan destacadas como la italiana “Condesa del jet set”, Marta Marzotto; la cantante Fanny Lu; las presentadoras Andrea Serna y Carolina Cruz, y Catalina Robayo, Señorita Colombia 2011 quien dejó sorprendidas y antojadas a las participantes de Miss Universo en Sao Paulo, Brasil, con los accesorios que llevaba en las presentaciones y desfiles del evento de belleza.

Nadie pasa desapercibida cuando usa una de estas piezas, inspiradas en las culturas precolombinas. Y no es solo por el gusto de la diseñadora caleña por elaborar alhajas grandes, sino porque cada uno de sus collares, anillos o pulseras son exclusivos. “Aunque hago cinco piezas de un mismo diseño, todas las piedras son de cortes naturales y tienen una veta diferente”, dice Nelly, quien viaja tres veces al año a ferias internacionales de joyería en busca de materiales.

Su taller, ubicado en el tradicional barrio San Fernando de Cali, es un paraíso para las amantes de la moda. De las paredes cuelgan cientos de piedras, organizadas cuidadosamente por colores, y sobre su mesa de trabajo siempre hay bocetos y dibujos que forman parte de las dos colecciones que presenta al año. De México trae las obsidianas, y el lapislázuli lo busca siempre en Chile, porque según ella es el mejor del mundo. Las ágatas, amatistas, cuarzos y turmalinas vienen de Brasil, a donde viaja desde hace cuatro años. “Me encanta ir allí, porque aparte de buscar en los mercados del centro de las ciudades, también visito las minas. Es un placer llegar al fondo de donde provienen las piedras, ya que están cargadas de la energía de la tierra”.

Cuando Nelly habla de la tierra, nombra a Colombia. Acompañada de 25 artesanos que trabajan bajo su orientación en Cali, Tuluá y Palmira, dice que este es un país orfebre por naturaleza: “Tenemos impreso el trabajo minucioso de los ancestros en el ADN. Mis accesorios llevan el trenzado de los wayúu, la caña flecha de los artesanos del Sinú, la filigrana de Mompox y las chaquiras de las comunidades del Amazonas”. Pero aclara que sus joyas no son artesanías porque su propuesta, influenciada por sus estudios de artes plásticas en Boston, es universal y cosmopolita. Así lo confirmó Marta Marzotto, quien vino invitada por el Cali Exposhow 2011. La joyera italiana, amante de las esmeraldas colombianas, le dijo al diario El País que veía a Nelly conquistando a Europa gracias a su gusto exquisito. “Nos encontramos en su suite del hotel Intercontinental, y en medio de una agradable conversación me dijo que tenía una sensibilidad especial. Se llevó para Italia un par de pectorales enormes para combinarlos con sus mantas de Roberto Cavalli, uno de sus mejores amigos”, recuerda Nelly.

Desde que inició su carrera en 2005, Nelly Rojas ha tenido siete pasarelas en el Cali Exposhow y una en Colombiamoda. Y la colección de joyas precolombinas inspiradas en la cultura malagana del Museo Arqueológico de Palmira, le dio el reconocimiento como la empresaria vallecaucana de 2007. Su camino, el mismo que le dio nombre a su marca Senda, empezó en un pequeño taller de orfebres que le enseñaron todo lo que sabe. Al principio solo hacía joyas para ella, hasta que reunió en sus cajones más de cien piezas entre anillos y aretes, y sus amigas le pidieron que los vendiera. “No creía que de ahí saliera un negocio, pero me empezaron a hacer encargos. Me llamó la diseñadora Michú Carvajal que tenía un almacén con Amelia Toro. A María Helena Villamil le hice unos broches para uno de sus desfiles. Después diseñé accesorios y carteras para la marca Zur de Juliana Azcárate y Catalina Freiye”, comenta.

Según ella, la consolidación de su trabajo en Colombia ha sido un trabajo pausado pero firme. La indisciplinada estudiante del Liceo Benalcázar en Cali quería tener una boutique, mientras sus compañeros se preparaban para ser científicos de la NASA o presidentes de la República, hoy tiene cuatro tiendas en la capital del Valle, dos en Bogotá, y en su planes está abrir en Barranquilla en octubre.
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