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Catalina Gallo se confiesa: “Soy bipolar y valiente”

Catalina Gallo se confiesa: “Soy bipolar y valiente”

REVISTA JET-SET

La periodista, con una trayectoria como editora de las revistas Cambio y Semana y de la edición dominical de El Tiempo, decidió hacer pública su enfermedad mental. Con su libro Mi bipolaridad y sus maremotos espera ayudar a otros a manejar este trastorno, y de paso librarlos del silencio y la vergüenza social.
Catalina Gallo espera que su libro ayude a las personas que no han sido diagnosticadas por el desconocimiento de los síntomas de esta enfermedad. Foto: Karen Salamanca. Producción y Styling: Carolina Álvarez Tavera. Maquillaje: Daniela Londoño. Vestuario: Mango C.C. El Retiro.
Por: Revista Jet-set.11/4/2017 10:09:00

Tras una conversación con el psiquiatra, Catalina Gallo fue diagnosticada con trastorno bipolar. Era octubre de 2007 y la periodista le acababa de contar al médico que el domingo anterior se había despertado con la certeza de estar muerta. Le relató que salió de su casa y que se fue quitando sus prendas hasta quedar desnuda en la calle, que quiso probar su muerte exponiéndose a que un carro la atropellara porque creía que nadie la podía ver, y que un amable desconocido le ayudó a regresar a donde la esperaba angustiado su esposo con sus dos pequeños hijos.

Después de diez días de incapacidad y recuperación, buscó en internet lo que quería decir ser bipolar. Entendió que quienes padecen este trastorno “pueden experimentar una montaña rusa de emociones en poco tiempo, tener un episodio depresivo, luego otro de manía y, entre uno y otro, permanecer estable”. También supo que su enfermedad no tiene cura, y que se controla con un tratamiento combinado de medicamentos y terapia de por vida.

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Siete años atrás los médicos le habían dicho que sufría de depresión y estuvo medicada, pero ese episodio de euforia le cambió el diagnóstico, y su vida. Catalina, a diferencia de otros pacientes, aceptó su nueva condición de salud. “Es duro decir: ‘Tengo una enfermedad mental’. Sin embargo, entendí que eso no me iba a definir, que yo era mucho más. El que se enferma no es uno, no es mi personalidad, no es mi esencia. Es el cuerpo el que presenta deficiencias químicas”.

La periodista y profesora universitaria aclara que no tiene pretensiones de hacer literatura. Es madre de dos hijos y dice que ahora solo le falta sembrar un cafetal. Foto: Karen Salamanca. Producción y Styling: Carolina Álvarez Tavera. Maquillaje: Daniela Londoño. Vestuario: Mango C.C. El Retiro.

Catalina miró de frente a su locura. Y la llamó de esta manera a pesar de que a muchos les parezca peyorativa la palabra. Incluso a los psiquiatras, quienes prefieren decirle disociación, ideas delirantes, o que alguien se desligó de la realidad. “En algún momento actué sin juicio y sin razón, y así está definida la locura por la Real Academia de la Lengua”, dice.

Con la valentía que siempre la ha caracterizado, empezó por llevar un diario. Su vocación de narradora le permitió analizarse por escrito, algo que además de servirle como terapia, guardaba sus descubrimientos.

A medida que escribía encontraba sus propios métodos para manejar la bipolaridad. En primer lugar decidió quitarse el miedo a consumir medicamentos psiquiátricos, porque a ella no le producen los temidos efectos secundarios, como adormecimiento o temblores. Por otro lado, entendió que debía evitar el estrés, ya que siempre le dispara la ansiedad y la puede llevar directo a una crisis. “Por ejemplo, si me doy cuenta de que se me está llenando la agenda, cancelo cosas y manejo mejor el día”.

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Y, finalmente, atendió el consejo de hacer ejercicio y todas las mañanas camina con paso rápido durante una hora y media. “La actividad física genera sustancias que producen bienestar en el cerebro y baja la ansiedad”, comenta. ¿Qué es la ansiedad? Es una sensación que ella no le recomienda a nadie, y que describe como una angustia de que va a pasar algo muy grave en cualquier momento. “Uno está alerta, no se puede concentrar en nada más, se impacienta y se puede volver susceptible e irritable”.

Catalina aclara que en esta enfermedad las crisis se ‘cocinan’ y que el secreto está en evitar que sucedan. Cuando vio que sus escritos le podían servir a alguien más, y sin darle espacio al estigma social que tienen las enfermedades mentales, pensó en publicar un libro. El borrador llegó a manos de su colega y amigo, Andrés Grillo. El gerente editorial de No Ficción de Planeta, le dijo que su experiencia era publicable, pero ante la sugerencia de Catalina de que lo hicieran de manera anónima, él se negó: solo valía la pena si ella ponía la cara.

Catalina, quien está a punto de celebrar su aniversario de matrimonio número 19, contó con el apoyo de su familia. Sus hijos de 17 y 14 años, que solo hasta este momento se enteraron de su bipolaridad, la entendieron sin reparos y lo tomaron con el humor que aprendieron en su casa.

Mi bipolaridad y sus maremotos fue presentado por la novelista Piedad Bonnett, quien en 2013 publicó el libro Lo que no tiene nombre, en el que narró la muerte de su hijo esquizofrénico. Foto: Archivo Particular.

Su marido la conoció cuando ella sufría de ataques de pánico y le propuso matrimonio a los cinco meses de noviazgo. Hoy le dice que los seis capítulos de Mi bipolaridad y sus maremotos son esperanza y una luz en el camino de los que padecen este trastorno. Durante muchos años guardó silencio para no afectar a nadie. Ahora siente que tiene una voz: “Quiero transmitir el mensaje de que los enfermos mentales tenemos derecho a existir, a crear, a llevar vidas normales y a que la sociedad no nos juzgue”.

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Ella recalca que lleva una vida perfectamente funcional. Hace dos años trabaja como independiente, lo que le permitió dedicarse de lleno al libro. Pero nunca se detuvo en su labor periodística: hace entrevistas para la revista Bocas, les enseña a los estudiantes de la Universidad Sergio Arboleda los secretos de un buen reportaje, y escribe dos veces por semana en su blog Con los anteojos bien puestos de eltiempo.com.

Allí, en octubre del año pasado invitó a sus lectores a que hablaran de la depresión. “Yo doy el primer paso: he tenido y tengo crisis de ansiedad con síntomas depresivos, también ataques de pánico y nada de esto disminuye mi valor ni me impide trabajar, querer y vivir”, escribió. La novelista y poeta Piedad Bonnett calificó el libro como íntimo y profundo. Por su parte, el escritor Mario Mendoza lo presentó en el prólogo como “una aventura por las profundidades de la mente que todos deberíamos emprender”.

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