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Así es el realismo mágico de Patricia Mejía

Así es el realismo mágico de Patricia Mejía

REVISTA JET-SET

Shakira e Isabella Santo Domingo han sido algunos de los personajes que se enamoraron de la habilidad que tiene esta barranquillera para combinar piezas clásicas con la arquitectura moderna. De sus viajes llega siempre con la maleta llena de antigüedades, que expone por estos días en el anticuario que abrió en el parque de la 93, en Bogotá.
Patricia viaja a las ferias de diseño más importantes del mundo para actualizarse. Las que más disfruta son las de Milán y París, porque encuentra elementos que mezclan la arquitectura clásica con la moderna.
Por: Revista Jet-set.7/1/2017 00:00:00

Los colores, las texturas y los nuevos paisajes con que se encuentra en cada viaje inspiran a esta barranquillera que ha dedicado las últimas tres décadas de su vida al diseño de interiores y a la decoración. A pesar de que estudió hotelería y turismo, lo que más disfrutaba hacer era crear espacios. Su nombre empezó a sonar fuertemente hace 38 años cuando aceptó remodelar el apartamento de un amigo en Santa Marta. “Me quedó tan bien hecho que dos vecinos de él me contrataron también, ahí empezó todo”, cuenta.

Hoy es una de las más reconocidas diseñadoras de interiores del país y en su agenda coinciden nombres de importantes políticos, empresarios y artistas que la buscan por su buen gusto y sofisticación. Además, quienes la conocen confirman la versión que tiene de sí misma, pues se describe como una madre feliz, apasionada por su trabajo y que nunca pierde la sonrisa con los problemas.

Cada que puede se escapa del país para conocer las nuevas propuestas arquitectónicas de las grandes ciudades y las combinaciones de colores y texturas propias de la cultura a la que llega. De cada lugar trae tapetes, cuadros, muebles y cualquier elemento decorativo que crea que va a encajar en la casa de alguno de sus clientes.

Recientemente abrió en el parque de la 93, en Bogotá, su propio anticuario, donde exhibe cada pieza que ha guardado de sus más recientes viajes a Europa, Estados Unidos y México. Procura estar la mayor cantidad del tiempo allí y explicar a quienes llegan la historia de cada elemento, su origen y con qué lo combinaría. A todos los recibe con una gran sonrisa, los trata como si fueran amigos y con su acento costeño, que todavía conserva, les ofrece una copa de vino para que acompañen el recorrido y se sientan como en casa.La habilidad que tiene para acomodar y combinar espacios con accesorios hicieron que su nombre fuera elegido por personalidades como Shakira, quien le encargó la decoración de sus casas en Barranquilla y Miami. “Es una mujer fuerte, que se sabe imponer y lo que quiere, pero al mismo tiempo se deja aconsejar. Le gusta mucho el blanco, la simplicidad en los espacios y el confort. Trabajamos muy bien juntas”, recuerda. También la buscaron para que les ayudara con el diseño interior de sus nuevos apartamentos Carlos Mattos, Abelardo de la Espriella, Isabella Santo Domingo, Johanna Ortiz, Hernán Zajar y Simón Gaviria, entre otros.

Su casa de descanso en Cartagena, dentro de la ciudad amurallada, es famosa entre arquitectos y diseñadores. Patricia la compró en ruinas y ella misma la remodeló. Conservó la estructura colonial de finales del siglo XVI, pero por dentro es absolutamente contemporánea, fiel al estilo que la caracteriza. “Amo ese espacio con locura, allí es donde quisiera estar siempre”. Actualmente funciona como uno de los hoteles boutique más solicitados por los turistas. El trabajo que hizo en este sitio convenció a los vecinos de su talento, tanto que varios de ellos le pidieron que los ayudara y hasta hoy ha restaurado varias casas del centro de La Heroica, y ha participado en la construcción de los hoteles Arzobispado y LM.Su pasión inspiró a su hija Maryan Hasbum, quien estudió diseño de interiores en Buenos Aires y Barcelona, y el año pasado, con 25 años, se unió al negocio familiar. A su cargo están dos grandes proyectos en Cartagena que, seguramente, la catapultarán igual que a su madre con ese primer apartamento que remodeló en Santa Marta. El primero es un hotel boutique llamado Santo Toribio, y el segundo el Hotel Santa Catalina, cinco diamantes, localizado frente a la catedral en una casa colonial enorme, donde acondicionarán 12 suites y un restaurante con estrellas Michelín.

Sus raíces costeñas no la abandonan y por eso desde hace 18 años trabaja intensamente en esta ciudad, de la que también se siente hija, por eso uno de sus grandes sueños es construir un hotel en las Islas del Rosario. Cuando piensa en su futuro asegura que no importa el lugar donde pase su vejez siempre y cuando la haga feliz: “Yo hoy no sé dónde voy a querer estar porque voy día a día”, cuenta. La tranquiliza que está trabajando codo a codo con su hija y que la marca Patricia Mejía no podría quedar en mejores manos.

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