Revista Jet-Set

Paola Turbay está de vuelta

La actriz está feliz de vivir de nuevo en Colombia después de una exitosa carrera de cinco años en Estados Unidos. A punto de grabar la próxima temporada de la serie de televisión estadounidense True Blood y con varias propuestas para hacer cine, prefirió darle prioridad a su familia.

Paola Turbay está de vuelta . Paola Turbay trajo de Los Ángeles la bicicleta que le regaló Alan Ball, el creador
de la serie True Blood, al finalizar la cuarta temporada. Foto: ©Andrés Oyuela/12.

Paola Turbay trajo de Los Ángeles la bicicleta que le regaló Alan Ball, el creador de la serie True Blood, al finalizar la cuarta temporada. Foto: ©Andrés Oyuela/12.

Es necesario saberse una diva para recibir a la prensa en bata de dormir y a las seis de la mañana. Paola Turbay es bella de tiempo completo y en cualquier papel que desempeñe. En su nueva casa de Bogotá, en la que aún abundan las cajas sin desempacar, la actriz hace su mejor escena de amor y despide con besos y recomendaciones a sus hijos, Sofía y Emilio, de 15 y 11 años, que van a estudiar a su nuevo colegio, el Nueva Granada.

Mientras felicita a la gente que cumple las citas y regaña a los que llegan tarde, pregunta si todo está preparado para la sesión de fotos. Cada movimiento le sale natural, habla sin aspavientos y no adopta ninguna pose. Ella simplemente fluye, y da la sensación de haber habitado esa casa siempre. Dice que tiene alma de gitana, igual que su esposo, Alejandro Estrada, y que para ellos es normal cambiar de vida y de lugar. Su amplia sonrisa la delata.

Está viviendo un momento feliz, aunque confiesa que en ocasiones le angustió la duda de regresar a Colombia. Muerta de la risa cuenta que el año pasado pidió ayuda celestial para tomar la decisión correcta y, como si tuviera conexión directa con Dios, a los tres días le respondió por teléfono con la voz de Frank Scheuermann, productor general de Colombia tiene talento, quien la buscaba para proponerle ser jurado del reality. Puede ser que en esa respuesta divina se haya colado otro mensaje y termine creyendo que, por ahora, su talento se debe quedar en Colombia.

¿Por qué decidió volver a Colombia? —Todo empezó en el 2011, cuando mi hija Sofía cumplió 15 años. Me entró una angustia horrible. No quería pensar que estábamos en Los Ángeles solo por mí, porque además el trabajo de Alejandro está entre Nueva York, Miami y Colombia. Sentí que era importante que mis hijos tuvieran un sentido de pertenencia con su país y la oportunidad de crecer al lado de la familia. No podía estar tranquila sabiendo que les estaba quitando a mis hijos su verdadera identidad.

¿Cuál es la clave de su matrimonio?
—Nos encontramos dos personas con el mismo plan de vida: formar una familia bonita y crecer juntos. Me siento mejor persona con Alejandro y a él le pasaba lo mismo conmigo. Somos la compañía perfecta para evolucionar y tenemos claro que este es un tema de pareja. Lo que hacemos lo hacemos juntos, por eso cada uno cede cuando tiene que ceder.

¿Alejandro cedió durante estos cinco años? —Para él fue un tiempo de gran sacrificio, porque se le duplicaba el trabajo. Tenía que viajar mucho más y manejar la diferencia de horarios: para estar en línea con su oficina a las ocho de la mañana, tenía que empezar a trabajar a las cinco. Pero en la medida en que uno tenga el mismo objetivo las cosas se van dando, porque estamos luchando por lo mismo.

¿Está sacrificando su vida profesional por el rol de madre? —Para mí todo es importante. Escogí la carrera que tengo, pero también elegí ser mamá. Esa responsabilidad es mucho más grande que lo profesional. Igual, sigo trabajando con mis agentes y mi mánager, grabo audiciones y las mando a Los Ángeles. Solo viajaré si aparece una propuesta interesante, quiero enfocarme en el cine.

¿Cómo tomaron la noticia sus agentes?
–Cuando entramos a analizar el tema laboral encontré que todo me funciona bien. El rodaje de la película Mamá tómate la sopa en Colombia me hizo pensar en que podía radicarme de nuevo en el país y que podía viajar a hacer mis proyectos por fuera. Al principio ellos estaban un poco preocupados y no les gustó mucho la idea, pero mi mánager entendió perfectamente y me dijo: “Si eso es lo que tú necesitas para ser feliz, pues adelante”. Él sabe que cuando uno está feliz es mejor en su trabajo.

¿Qué tal le fue en el trasteo?
—La casa de Los Ángeles la alquilamos amoblada, porque uno nunca sabe. Pero cuando ya estábamos listos para cerrar el camión con las pocas que traíamos, entré al garaje y vi un cartón blanco. Era una foto enmarcada que me habían regalado al inicio de la serie Cane en el 2007. No lo podía creer: ese show fue el que me trajo a Los Ángeles y fue lo último que empaque. Lloré desconsolada, me sentí cerrando un capítulo.

¿Cómo ha sido su reencuentro con Colombia?
—Bogotá es mi casa. Es el lugar del mundo donde me siento más cómoda. Pero desafortunadamente no he podido disfrutarla como he querido. Llegamos hace un mes y he estado concentrada en el trasteo, en los pintores, en comprar otra vez carro y celular, en todo lo que implica reinstalarse. Lo bueno es que Colombia es un país que ofrece muchas cosas para hacer. Por ejemplo, se acaba de presentar el Cigala, ahora viene un ballet de flamenco de Andalucía y hay una cantidad de espectáculos que no nos queremos perder. Además, quiero tomar clases que antes no podía por estar trabajando.

¿Clases de qué?
—Ya empecé las clases de tango, y quiero seguir con mis clases de técnicas circenses y las de francés. Estoy feliz de aprovechar el tiempo, y aparte me encanta disfrutar Bogotá, las ciclorrutas y los restaurantes, los eventos.

Una vez dijo que a pesar de su éxito en Los Ángeles no la reconocían en la calle… Eso no le va a pasar aquí. ¿Cómo lo va a manejar? —En Colombia no me conocen por los personajes que he hecho sino por ser Paola. La gente en la calle sabe exactamente cómo soy, cómo hablo, y siente que tiene una relación conmigo como persona. Estar en 'Colombia tiene talento' fue importantísimo, porque me ayudó a restablecer una relación con la gente y, aunque los más pequeños ya no sabían quién era yo, después del programa tengo una cantidad de novios de 6 y 15 años.

¿Profesionalmente qué le gustaría hacer en el país?
—Estoy en conversaciones con la gente de Circo para todos y CirColombia en Cali para meterles un empujonazo. Me parece importante que en Colombia tengamos un circo que pueda salir de gira e ir a los pueblos como se hacía en otras épocas. Además, al finalizar este año y a principios del 2013 voy a actuar en dos películas de coproducción colombiana, una con España y la otra con México. Me han llamado para protagonizar novelas y presentar programas aquí, pero no creo que acepte porque ahora quiero concentrarme en el cine.

¿Es verdad que se volvió vegana?
—No. Somos “pezgetarianos”. Reducimos la proteína animal en un noventa por ciento y, además, hago alguna trampita con helados o chocolates. Alejandro y yo investigamos, lo decidimos en un viaje a Nueva York y en esas llevamos un año y medio. Y en lugar de forzar a los niños, dejamos que ellos se fueran dando cuenta de los resultados, ya que siempre hemos estado pendientes de la salud. En Estados Unidos los problemas de obesidad y diabetes infantil debido a la mala alimentación son el colmo de cualquier?máma… ¡y eso en mi casa no lo voy a permitir!

La gente dice que se ve muy delgada…
—La verdad es que cuando empecé con el nuevo régimen de alimentación me adelgacé mucho. Es un shock fuerte cuando se eliminan los lácteos y las carnes. En el verano pasado parecía raquítica. Pero el organismo va encontrando su peso ideal y ya me engordé un poquito. Pero me da risa, porque aquí en Colombia, cuando yo siento que estoy pasada de peso, les parece que me veo regia. No es más que yo esté jamona y rabona para que les encante.

¿Cuál es la diferencia de la actriz que se fue hace cinco años con la que llega?
—Tuve la oportunidad de compartir el set con grandes actores ganadores de premios Oscar, Emmy y Globos de Oro. Esa experiencia me ayudó a ser más exigente y minuciosa a la hora de explorar los personajes. Siento que la forma en que ahora los concibo es mucho más rica y encuentro una cantidad de emociones y sensaciones que antes no encontraba.

¿En qué ha cambiado como mujer?
—Estoy en una etapa que me gusta mucho, porque pienso más en mí, me saboreo mejor las cosas y ya no le doy trascendencia a las pendejadas. Soy un poco más exigente y aprendí a decir ¡no! Uno no puede ser permisivo, ni condescendiente con la mediocridad.

Otros Articulos