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Ophelia Pastrana, el stand-up comedy de una transgénero

Ophelia Pastrana, el stand-up comedy de una transgénero

REVISTA JET-SET

La reconocida activista de la comunidad LGBTI que pertenece a la dinastía Pastrana contará en un stand-up comedy cómo fue su transición de hombre a mujer. La explicatriz se estrena en agosto en el canal de cable Comedy Central.
De ser un hombre tímido e introvertido, pasó a ser una mujer empoderada que no le teme a hablar en público de su experiencia. Le gusta verse muy femenina y vive pendiente de la moda.
Por: Revista Jet-Set27/7/2016 00:00:00

Hace cinco años, Mauricio Pastrana desafió a la sociedad bogotana y se transformó en Ophelia. Este cambio es la materia prima del stand-up comedy, que presenta hace cinco meses en teatros de México y que estrenará en agosto en el canal de cable Comedy Central. En el show, la reconocida activista de la comunidad LGBTI se burla de los roles de género y les muestra a los hombres lo bendecida que se siente por ser mujer: “La feminidad tiene muchos beneficios, entonces trato de sensibilizar un poco sobre el tema”.

A través de su experiencia ha logrado que el público se ponga en sus zapatos y entienda su difícil proceso. Ophelia tenía 28 años cuando se dio cuenta de que no quería lucir más como hombre, se divorció de su esposa y huyó de su familia, que forma parte de una de las dinastías políticas más reconocidas del país. “Mi transición la usaron para echarle tierra a los Pastrana. Decían ‘¿cómo es posible que en esta familia haya una persona así?’”, cuenta. A pesar de esto siempre contó con la bendición de sus padres y de algunas personas cercanas.

Hoy día, empoderada y feliz, es capaz de reírse de sí misma y de contar su historia sin temor a ser juzgada. “Mi show tiene buena respuesta porque en el escenario soy abiertamente trans. Hablo con honestidad y la gente que me ha visto se impresiona mucho con eso”, cuenta. Maquillada, subida en unos tacones que la hacen ver de 1,90 centímetros y ataviada con un vestido rojo y unas medias negras, comparte sus ‘descubrimientos’ de la vida femenina como ir al baño o afinar la voz para lo que se hizo una cirugía de cuerdas vocales en Corea. En su espectáculo cuenta que tuvo una larga lista de exnovias ‘psicópatas’ que le enseñaron a ser mujer.

Esta no es la primera vez que esta física de la Florida Atlantic University saca a flote su lado histriónico, ya lo había hecho antes en YouTube. En uno de sus videos dice: “Lo primero que hice cuando salí del clóset fue entender quién soy. Un día me rendí y decidí quitarme la vida. Estaba de viaje y como siempre tomo muchas pastillas para dormir, simplemente dije: ‘Hoy duermo, pero por más tiempo’. Me bajé como 15 pastillas con un vasito de agua, sin ni siquiera pensar en la ropa que tenía puesta. Le di mil vueltas porque quitarse la vida es un acto de fenomenal cobardía, pero irónicamente requiere de mucha convicción operacional. Finalmente, lo dudé, salí corriendo al baño y vomité las pastillas. Me dije: ‘Mejor ser trans y vivir mal, que no vivir del todo’”.

Años después, fue capaz de transformar su drama en una comedia. Con este stand-up cumplirá su sueño de trabajar en televisión. En este nuevo rol cuenta con el apoyo de la presentadora Mónica Fonseca, quien le ha enseñado manejo de cámara y la anima a no renunciar pese a los miles de obstáculos que se le presentan: “He llegado a algunos lugares a grabar y me dicen que no puedo estar ahí porque soy trans, pero ella me defiende y me impulsa a seguir adelante. Mauricio era muy tímido e introvertido, Ophelia no. No quiero hacer comedia toda mi vida, pero este es un gran entrenamiento para ser buena presentadora. Yo sé que registro bien y si quiero trabajar en un mercado liderado por la belleza tengo que estar muy bien entrenada y para eso me sirve la explicatriz”, afirma.

Ophelia tiene reconocimiento mediático en México, donde vive desde 2009. Las revistas y blogs femeninos hablan de su estilo y de su pasión por las grandes marcas de moda.

Ama a Colombia y lleva tatuado en su brazo el amarillo, azul y rojo de la bandera. En su cédula colombiana sigue siendo Mauricio. “Cuando llego al aeropuerto y muestro mis documentos me dicen: ‘Ah, pero usted es un hombre’. Y yo les respondo: ‘¿Es que acaso un hombre no puede tener tetas?’”. Disfruta a pleno de su feminidad y la libertad que le da el ser mujer. “Los hombres están obligados a demostrar su masculinidad para que la sociedad los acepte, mientras que las mujeres nos podemos poner pantalón o falda y no hay problema”, dice, para terminar con su irónico sentido del humor.

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