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Las novias suicidas de Mick Jagger

Las novias suicidas de Mick Jagger

Revista Jet-Set

L’Wren Scott no fue la única de las mujeres del Rolling Stone que quiso suicidarse. Esta es la lista de las amantes a las que él ha hecho sufrir con sus infidelidades, algunas de las cuales también trataron de quitarse la vida.
L’Wren Scott y Mick Jagger se conocieron hace 13 años en una sesión de fotos. Ella quería casarse y tener hijos, pero nunca presionó al cantante. Los Rolling la llamaban “Yoko Ono” porque era muy controladora. Foto: AFP.
Por: Edición 27926/3/2014 00:00:00
A la turbulenta vida amorosa de Mick Jagger parecía no hacerle falta ningún drama ni transgresión y cuando se creía que el mujeriego cantante de The Rolling Stones había encontrado en L’Wren Scott a la mujer con quien pasaría el resto de su vida, sucedió lo inimaginable. Ella se suicidó en su apartamento de Manhattan, dejando sumido en el estupor al mundo del rock y al de la moda, en el cual descollaba como la diseñadora de celebridades como Madonna, Nicole Kidman, Julia Roberts y Michelle Obama.

Scott, de 49 años, se colgó con una bufanda y para asegurarse de ser hallada pronto, le había dejado un mensaje a su mucama en su teléfono pidiéndole que fuera a su casa cuando ya debía estar muerta. Cuando la ambulancia llegó, a solicitud de la asistente, no había nada que hacer. La bella modista había acabado con una existencia en la que logró casi todo lo que ambicionó, menos el hogar con hijos parecido a aquel en que creció en Roy, Utah. Sus padres, Ivan, ejecutivo de seguros, y Lula, empleada de un banco, la adoptaron cuando era una bebé, la llamaron Luann Bambrough y la criaron en la fe mormona.

Su estatura, 1,93 metros, le valió que el fotógrafo Bruce Weber la llevara al modelaje, en el cual trabajó para Chanel y Thierry Mugler, con el más glamuroso nombre de L’Wren Scott. Tras descollar como la maniquí de las piernas más largas, se convirtió en estilista y trabajó con fotógrafos como Herb Ritts y Karl Lagerfeld, director creativo de Chanel, y en esas correrías conoció a Jagger. En 2006 se lanzó como modista y llegó a destacarse como una de las 25 personas más influyentes de la moda, según The Hollywood Reporter. Pero tener por clientas a las más ricas y diseñar para marcas como Banana Republic, no pudieron con su escaso talento para los negocios.

Esa es la razón que se ha dado como el probable detonante de su suicido, pues al morir estaba a punto de cerrar su empresa, LS Fashion LTD, agobiada por deudas de cerca de seis millones de dólares. No obstante, su exportavoz lo niega. Fuentes cercanas a ambos han refutado también el rumor de que ella y el cantante se habían separado luego de 13 años de relación y que la tristeza la mató.

El misterio a lo mejor nunca se aclare, pero lo cierto es que ella no es la primera mujer de Jagger que piensa en el suicidio en plena relación con él. En 1966, cuando The Rolling Stones comenzaban a afincarse en el rock, él sostenía la que fue su primera relación seria con Chrissie Shrimpton, hermana de Jean Shrimpton, la modelo más famosa de la época antes de Twiggy.

Chrissie, quien había dejado a su prometido por él, quiso morir cuando Jagger la cambió por la cantante Marianne Faithfull y se tomó un frasco de pastillas para dormir en su apartamento de Londres. Mick la encontró aún con vida pero como ya era famoso y quería evitar el ruido mediático, ordenó a sus managers que la registraran en un hospital con otro nombre. Allí permaneció prácticamente prisionera hasta que sus padres fueron a buscarla, recordó el Daily Mail. El cantante no le reconoció ni un penique por la pena que le causó.

Marianne, hija de una baronesa austriaca, sufrió a mares porque Mick les paraba bolas a todas las que le coqueteaban. En 1970, loca de amor y rabia, se tomó 150 tabletas de barbitúricos que la dejaron seis días en coma. Al despertar, siguió con Mick, pero al poco tiempo lo dejó y se volvió adicta a la heroína. Él se entregó a sus amores con Marsha Hunt, con quien la venía engañando. A ella no la trató mejor, pues en principio no quiso reconocer a Karis, la hija de los dos.

En 1971, se casó con la nicaragüense Bianca Pérez-Mora Macías, quien afirma que la unión acabó el día de la boda, debido también a su adulterio, por lo cual le tuvo que pagar un millón de libras por su divorcio en 1978. A ella la tricionó especialmente con la modelo texana Jerry Hall, quizá la que más le ha soportado sus infidelidades. Ella tuvo que esperar trece años y tener dos hijos para que él aceptara casarse con ella en 1990, en Bali, día en que le echó los perros a la esposa de un amigo.

Jerry se lo peleó con Carla Bruni, Angelina Jolie, Uma Thurman y otras famosas, hasta que se le rebosó la copa el día en que él no estuvo en el nacimiento de su hijo Gabriel y embarazó a la brasileña Luciana Morad. Cuando Hall pidió el divorcio, Mick alegó que lo de Bali no había sido una boda sino una fiesta de disfraces. Aún así, le tuvo que dar 7,4 millones de dólares.

En cuanto a L’Wren, fuentes cercanas a ella cuentan que también aceptó los devaneos de Mick, mientras que hay quienes anotan que era muy controladora. Por eso, según Page Six, revista del New York Post, los Rolling la apodaron “Yoko Ono”, en alusión a la viuda de John Lennon, señalada de separar a The Beatles por esa misma característica.

A todas sus amadas, el roquero las ha hecho llorar, pero todas terminaron siendo amigas, aunque la una se lo quitó a la otra. Bianca, por ejemplo, fue una de las primeras en lamentar la muerte de la “adorable y talentosa L’Wren Scott”, en Twitter, lo mismo que Jerry, quien la elogiaba como la mujer perfecta para un donjuán ávido de tanta adoración, como Mick.
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