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Nicolás Santos es un maratonista superhumano

Nicolás Santos es un maratonista superhumano

REVISTA JET-SET

Este atleta aficionado se prepara para correr la Maratón de Berlín el 24 de septiembre, en la que quiere superar su récord de 2 horas y 31 minutos que logró en Chicago en 2016. Con su disciplina y tantos ‘santos’ haciéndole barra seguro lo logrará.
Nicola´s trota los jueves y los domingos por las montan~as de La Calera. Le gusta este lugar porque tiene subidas y trayectos planos y adema´s no hay mucho tra´fico.
Por: Revista Jet-set.28/6/2017 17:22:00

La de Berlín es una carrera muy rápida y Nicolás sabe que tiene que entrenar fuerte para romper su récord. Por eso se levanta todos los días a las 4:30 de la mañana a hacer ejercicio en el gimnasio y los jueves y domingos trota por la montaña de La Calera, donde cambia de ambiente, se olvida de los problemas y respira aire puro. Correr es su autodoping, y cuando no lo hace se siente cansado y sin energía.

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Él y su entrenador físico, Santiago Rodríguez, diseñan un plan anual basado en las maratones que él va a correr. Luego, todos los lunes, Santiago le manda a Nicolás una programación con las tareas que debe cumplir cada día de la semana y monitorea sus resultados en tiempo real a través de la aplicación Training Peaks. Ahí se da cuenta cuándo le está haciendo ‘trampa’, pero no por perezoso sino porque peca por exceso. “Cuando él se siente bien, como ahora, hace más de lo que debe y eso crea molestias que se pueden convertir en lesiones”. En este momento se está recuperando de una en el peroné.

La primera maratón que corrió fue la de Nueva York en 2006 y su tiempo no fue el mejor, pero en 2015 se desquitó: llegó en el puesto 35 entre 50.229 atletas y fue el segundo latinoamericano en cruzar la meta. Foto: Karen Salamanca. Producción: Carolina Álvarez Tavera.

Según Santiago, lo ideal para un atleta aficionado es entrenar entre 12 y 16 horas semanales, mas puede llegar a ser contraproducente.

Nicolás conoció a su entrenador hace cinco años y no se cansa de darle los créditos por sus triunfos: el año pasado fue el latinoamericano con el mejor tiempo en las maratones de Londres y Chicago, en esta última consiguió su récord de 2 horas y 31 minutos, que espera superar en Berlín. “Mi meta es estar por debajo de las 2:30”, dice, ansioso. Santiago no considera descabellado que lo logre: “Lo importante es poder llegar con el nivel que tiene hoy y no dejarlo caer. A veces es difícil soportar el cansancio del cuerpo”.

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Después de cada entrenamiento, Nicolás se toma un batido de 25 grados de proteína, mezclado con banano, para recuperar fuerzas. Se cuida mucho en la alimentación porque sabe que eso es fundamental para alcanzar su objetivo. “No come harinas, dulces, lácteos, fritos ni carnes rojas. No toma trago y las estanterías de su cocina están repletas de suplementos de Herbalife, frascos de vitaminas y libros de cocina con recetas bajas en grasa.

Su esposa, Ana Isabel Ardila, una tenista aficionada, comparte su estilo de vida saludable: le cocina cuando tiene competencias y le empaca la maleta con los menús. Ella y sus dos hijas, Martina y Emilia, a veces viajan con él a verlo correr y le hacen barra con pancartas y camisetas que dicen: “Ánimo papito, eres nuestro campeón”. Cuando a las niñas les preguntan qué hace su papá, contestan: “Trabaja en un gimnasio”. Y es que están acostumbradas a verlo entrenar muchas horas en un cuarto que tienen en su casa, a las afueras de Bogotá, con máquinas, pesas y bandas trotadoras.

Nicolás, quien es hijo del reconocido cardiólogo Hernando Santos, sabe lo importante que es para la salud hacer ejercicio.

Corrió la Maratón de Chicago en 2016 y fue el latinoamericano que hizo el mejor tiempo: 2 horas, 31 minutos y 21 segundos.  Ese es hasta ahora su récord. Foto: Archivo particular.

Él no ha hecho su nombre en la política o en el periodismo como la mayoría de los Santos, sino corriendo maratones y como asesor financiero en una oficina donde maneja el patrimonio de su familia. Su hobby y su profesión tienen un objetivo común: lograr buenos números, tanto en el papel como en el cronómetro. Aunque aclara que él no corre por ganar o conseguir grandes marcas, sino por retarse a sí mismo. “Mis logros los he conseguido con disciplina, no tienen nada que ver con mi apellido”, dice.

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Cuando está en una competencia no se preocupa nunca por los tiempos de los demás, y se concentra en lo suyo. Por eso a veces, al ver el puesto que ocupó en el cuadro general, él es el primer sorprendido. No se considera un deportista obsesivo, pero sus amigos dicen que sí lo es. Cuando se le mete una cosa en la cabeza no hay quien lo haga cambiar de opinión, pero precisamente es esa terquedad la que lo lleva a lograr resultados de un corredor profesional, siendo un amateur.

No cualquiera puede participar en maratones como las de Nueva York o Londres, antes de ser admitido se debe pasar por una rigurosa selección donde tienen en cuenta sus tiempos en carreras anteriores y la fortaleza mental. Muchos de los competidores se retiran a mitad del camino, pero ese no es el caso de Nicolás, quien no descansa hasta que cruza la meta y para el cronómetro de su reloj.

El año pasado en la Maratón de Londres hizo un tiempo de 2 horas, 32 minutos y 19 segundos. Foto: Archivo particular.

Medios como el Chicago Tribune y El Tiempo han hecho eco de su buen desempeño y lo alto que ha dejado el nombre del país en el exterior. Sin embargo a él no le gusta figurar y prefiere pasar inadvertido, aunque sus buenos resultados ya son vox populi entre los conocedores del atletismo que empiezan a seguirle los pasos.

En una pared de su casa tiene colgadas todas las medallas que se ha ganado, la mayoría en carreras de montaña. Hoy además de prepararse para competir en maratones nacionales e internacionales, ayuda a jóvenes que tienen talento pero que no cuentan con un apoyo económico. Y es que este no es un deporte barato, una inscripción a la Maratón de Berlín cuesta 108 euros, y a eso hay que sumarles los precios de los tiquetes y del alojamiento.

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En Colombia son muchos los ejecutivos, como Nicolás, aficionados al atletismo, pero pocos los que resisten las intensas horas de entrenamiento. Correr una maratón es para machos.

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