Revista Jet-Set

Natalia París vuelve al 32 básico

La modelo más controvertida del país no es la misma de antes. Hace poco se quitó los implantes del busto y se volvió vegetariana. El sentido de su regreso a la belleza natural es que descubrió el beneficio de las filosofías orientales.

Natalia París vuelve al 32 básico. Ahora. Natalia París se quitó las prótesis del busto. Hace poco pasó de talla 34 a 32. Aunque ella misma reconoce que la diferencia no se nota. Foto: ©Hernán Puentes/13.

Ahora. Natalia París se quitó las prótesis del busto. Hace poco pasó de talla 34 a 32. Aunque ella misma reconoce que la diferencia no se nota. Foto: ©Hernán Puentes/13.

Ser Natalia París tiene un costo muy alto y más cuando los medios la persiguen con el fin de averiguar algún capítulo escondido de su pasado o burlarse de su voz de niña virginal. En su afán de construir una coraza alrededor de los chismes, la modelo descubrió los pilares de las filosofías orientales. Lo que empezó como una búsqueda de la paz interior la llevó a rechazar la belleza antinatural que se crea en un quirófano. Hace poco se quitó los implantes del busto, que por años han nutrido las fantasías de los colombianos.

De un momento a otro usted empieza a decir que no le interesa la belleza física.
Pocos le creen. –Antes era fanática y obsesiva con el cuidado del cuerpo. Pasaba muchas horas en el gimnasio, pero cambié mis prioridades. Ahora es la salud y no la apariencia física.

Empezó por quitarse los implantes del busto
. –Sí. Formaron parte de una época en que estuvieron de moda, cuando viví en Medellín. Yo era otra. Ahora no me gustan las cirugías o lo antinatural.

¿Qué tanto se los redujo?
–De la talla 34 normal pasé a 32. Me los retiró el doctor Gabriel Cubillos, que está sintonizado con lo natural o las cirugías que no son exageradas.

¿Por qué ese rechazo a su voluptuosidad?
–No me sentía bien. Ahora mi búsqueda se dirige hacia las filosofías orientales y a una vida sana.

Los implantes están relacionados con un prototipo de belleza de la narcocultura…
–Muchas mujeres en Colombia, sin rótulo, persiguen el prototipo de la voluptuosidad. La decisión de reducirme medidas tiene que ver con el fortalecimiento de la espiritualidad, que me llevó a rechazar las prótesis y la comida chatarra. Me volví vegetariana después de ocho intentos fallidos. Además practico yoga.

¿No le dio miedo quitarse uno de sus atractivos físicos?
–Le saqué provecho porque no era un implante desproporcionado, pero ya. Mi búsqueda ahora es hacia dentro y no hacia fuera. Ahora vivo tranquila y todo fluye, esa es la nueva ley de mi vida.

¿Vegetariana? Elimina los placeres de la carne.
–Dejé de comerla y no es porque maten a los animales. La carne nos hace muy terrenales y obsesivos con el cuerpo. Nos vuelve materialistas y nos hace pensar solo en negocios y dinero. Detrás de un vegetariano hay una persona espiritual y tranquila.

¿Y esa espiritualidad está conectada a la sexualidad?
–Los años traen experiencia, sabiduría y seguridad en la parte sexual y la relación de pareja. Cuando estás fortalecido en lo espiritual hay armonía en todo. Pueden pasar muchas cosas a tu alrededor y nada te afecta. En mi caso ya no me perturban los chismes, las críticas ni los chistes que me hacen.

Con estos cambios también le dio un giro a sus productos de belleza.
–Mis productos son orgánicos. No tienen preservativos ni colorantes. Los componentes son extraídos de plantas y frutas. Los envases son ecológicos.

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