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Natalia Betancourt la colombiana que Rihanna volvió famosa

Natalia Betancourt la colombiana que Rihanna volvió famosa

Revista Jet-set

Una fotografía de esta joven, que se robó la atención del partido Brasil contra Colombia, también cautivó a Rihanna, tanto que la subió a su Twitter que tiene 37 millones de seguidores. Gracias a este golpe de suerte, Natalia recibió varios contratos publicitarios y algunas ofertas para posar desnuda en revistas para hombres.
La empresaria Natalia Betancourt busca capitalizar la buena suerte que le sonrió durante el partido de Colombia contra Brasil. La paisa, quien empezó a tocar las puertas en el modelaje, aceptó varios castings para presentar en RCN Televisión. Foto: Camila Reina/14
Por: Edición 28721/7/2014 00:00:00
El partido de Colombia contra Brasil en el estadio Castelao de Fortaleza tuvo una asistencia récord que la FIFA estimó en 60.300 espectadores. No obstante, en el minuto once del encuentro, con un gol de Thiago Silva que redujo el ánimo de la selección de Pékerman, una de las cámaras de la transmisión se detuvo en una sola persona: la paisa Natalia Betancourt, de 25 años. En los 15 segundos que estuvo al aire, muchos pensaron que se trataba de una hermosa modelo.

Mientras el onceno patrio empezaba a firmar su sentencia de la eliminación en la Copa Mundo, la joven se veía triunfalista y bella, con los labios tan rojos como la camiseta que llevaba puesta. Tanto así que en un hecho con pocos precedentes en los eventos deportivos, la cantante Rihanna subió la imagen de la antioqueña en las redes y hasta escribió un comentario que tuvo mucho impacto. La artista trinó: “Colombian cutie”, en traducción literal: “bombón colombiano”, lo que en buen antioqueño se entiende como “bizcocho” o “mamacita”.

El partido que terminó 2-1 a favor de Brasil sembró lágrimas en la cancha y en las tribunas, menos en Natalia, quien se volvió famosa en 84 minutos, el tiempo que contó entre la aparición del trino de la cantante de Bahamas hasta la salida del estadio. “Una prima me llamó para decirme el honor que me hizo Rihanna. Yo no lo creía hasta que la gente empezó a saludarme después del partido. Incluso en Sao Paulo y Río de Janeiro me conocían por esto”.

La joven del barrio El Poblado de Medellín no es modelo, ni presentadora, ni actriz, ni pretendía serlo hasta que regresó a Colombia, donde fue contactada por el representante de artistas Gustavo Rincón, quien promueve las carreras de J Balvin, Fanny Lu, Tatiana de los Ríos y muchos más. Rincón, un hombre audaz y con el olfato desarrollado para detectar el éxito en el mundo del show business tenía claro que Natalia debía aprovechar los 15 minutos de fama que adquirió en cuestión de horas. “Con tanta experiencia en este trabajo, conozco cientos de mujeres bellas que llevan años enteros tratando de abrirse un camino en el modelaje o la televisión y no lo han logrado”.

En tiempo récord, la antioqueña firmó un contrato con una marca de ropa y al cierre de esta edición estaba a punto de cerrar otro con una firma de productos de belleza: “Tengo miedo porque mi vida cambió en segundos. No tengo idea si esto me guste, pero voy a probar”. Como si fuera poco, será portada de la revista Vanidades, de México, donde además el magazín H, que va dirigido al público masculino le propuso un desnudo, pero lo rechazó de tajo pese a la propuesta millonaria que le hicieron. En Colombia, publicaciones como SoHo y Don Juan le ofrecieron más destapes, pero igual se encontraron con la negativa de la hincha más famosa del fútbol nacional. “La popularidad me llegó sin buscarla, mientras tenía una camiseta puesta. Así que no tengo necesidad de quitarme la ropa para lograr la fama”.

El fenómeno de Natalia Betancourt nació y se desarrolló en las redes sociales, donde su Twitter pasó de tener 120 seguidores a unos 53 mil en una semana: “Gente de todos lados se unió a mi red. Hasta un señor me pidió matrimonio”. Hace poco abrió su cuenta en Instagram, pero fue hackeada y posteriormente se la cerraron, en un acto que la joven interpretó como el resultado de la envidia que despertó su inesperado reconocimiento mundial. En pocos días conoció las mieles de ser una celebridad, pero también el lado oscuro de un mundo competitivo y de vanidad. “No sabía que había gente tan mala”, dijo. En Facebook sus seguidores abrieron un par de páginas no oficiales con fotografías de ella en plena celebración mundialista.

La gran revelación del modelaje colombiano es la única hija del matrimonio del ingeniero civil Óscar Betancourt y Carmen Hoyos, dueña de una distribuidora de madera. Hace siete años Natalia conoció a su novio y socio, el empresario Álex Uscátegui, quien la impulsó a abrir una ferretería en Bello, Antioquia, como una oportunidad de negocio debido al crecimiento del norte de Medellín hacia ese municipio.

A estas alturas del paseo, Natalia Betancourt ratificó que el azar existe. Hace años se tatuó la espalda con las palabras “amor”, “actitud” y “suerte” como preámbulo de la imagen que la convirtió en el “bombón colombiano” más apetecido por los medios en los últimos días.
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