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Narcos ¿Verdad o ficción?

Narcos ¿Verdad o ficción?

REVISTA JET-SET

La serie de moda de Netflix ha recibido tantos aplausos como críticas, como la del hijo del narcotraficante Pablo Escobar, quien dijo que la serie no se ajustaba a la realidad. Andi Baiz, el director de cuatro capítulos de esta segunda temporada, no niega que hay algo de fantasía en la historia.
Andi Baiz dirigió cuatro capítulos de la segunda temporada de Narcos y es además coproductor ejecutivo. “Sentí una responsabilidad muy grande de recordarle a la audiencia que esos personajes no son para emular”.
Por: Revista Jet-set.21/9/2016 00:00:00

La segunda temporada de Narcos es casi tan adictiva como la cocaína que traficaba Pablo Escobar, en quien se basa la serie de Netflix que ha dado mucho de qué hablar, sobre todo después de que el hijo del capo publicó en Facebook una lista con 28 errores que ha visto. Uno de los directores de la serie, Andi Baiz, dice que algunos son ciertos y otros no. “Él escribió que su papá no tenía nada que ver con la muerte de Diana Turbay y eso es falso. También dijo que Pablo no se robó la espada de Bolívar y en ningún momento mostramos que haya sido así, quienes se la robaron fueron los del M-19”.

Andi, quien dirigió cuatro de los diez capítulos y es el coproductor ejecutivo de esta segunda parte, admite que se tomaron varias licencias históricas para inyectarles más drama o acción a las escenas. “A grandes rasgos todo es real pero si se mira con lupa van a encontrar muchos aspectos que no lo son”. La historia muestra el declive del capo, desde el momento en que se escapa de la Catedral hasta su muerte en 1993 y se cuenta a través de los ojos de dos agentes de la DEA, lo que la diferencia de las demás y hace que siendo tan latina tenga buena acogida en la audiencia de Estados Unidos. “Los guiones los escribieron norteamericanos pensando en conquistar no solo a los hispanos sino también al público gringo, ellos están leyendo subtítulos y eso la hace única”, dice Andi.

Para él esta producción no hace una apología a la violencia y en cambio sí logra que se conozca la realidad del país desde otra perspectiva. “La gente de afuera piensa que un gran porcentaje de colombianos somos traficantes o vivimos rodeados de montañas de cocaína y de fiesta en fiesta. Pero lo que nosotros resaltamos es la lucha que ha dado el país contra las drogas. Que Narcos se haga en Colombia demuestra que ya salimos adelante, hace 15 años grabar jamás hubiera sido posible”.

Reconoce que nunca imaginó el éxito que iba a tener Narcos porque en Colombia hay un sector de la sociedad que está cansado de las narcoseries. “Con esta producción me di cuenta que todavía hay un hambre mundial por estas historias. Pensé que esa sed se había colmado pero no. A la gente le gustan los antihéroes”, dice, sentado en el comedor de su apartamento nuevo mientras que su esposa, Manuela Santos, ve el segundo capítulo encerrada en su habitación.

Foto: Andi con Wagner Moura y los actores colombianos Orlando Valenzuela y Christian Tappan.

Baiz creció en Cali y en su adolescencia fue testigo de cómo el narcotráfico enrarecía el ambiente de la ciudad, escuchaba las bombas, vivió la guerra entre carteles y salía corriendo de las discotecas porque le sacaban pistola. “Además en mi colegio estudiaron hijos de narcos importantes y siempre había una van de la Policía afuera cuidándolos”. Pero cuenta que luego de dirigir la serie y de leer cientos de documentos históricos tiene una visión muy distinta de lo que ocurrió, ahora es un erudito en el tema.

Él fue el único colombiano en el staff de directores y dice que es muy diferente trabajar para Netflix. “Mientras que en Colombia se hacen 70 capítulos en seis meses, en Narcos hacemos diez en ocho. En esta producción tú tienes el control creativo del capítulo de principio a fin, lo que no pasa en la televisión colombiana donde hay varios directores haciendo de todo, es como esta escena es mía y la siguiente es de otro”.

El cineasta, quien se labró su prestigio con cintas como Satanás o La cara oculta, asegura que este es el proyecto más importante que ha hecho en su carrera porque encontró una voz narrativa. Antes llegaba al set con todo planeado, ahora se deja sorprender por las historias, los actores y la locación. Para esta segunda temporada grabaron en Bogotá, Medellín, Villavicencio, Cartagena, Santa Marta y Cali, amparados por los beneficios de la Ley de Cine.

Baiz piensa que lo más gratificante de esta experiencia fue trabajar con el actor Wagner Moura, quien hace de Pablo y ha recibido críticas por su mal español. “Una de las cosas que aprendí es que en Colombia siempre hemos estado obsesionados por imitar voces. Si alguien hace el papel de Gaviria tiene que hablar como él y eso le quita al actor la atención a la construcción del personaje. En últimas, el acento de Moura lo separa de los demás que han interpretado a Pablo y lo vuelve único”. En The New York Times resaltaron su papel: “El Escobar de Moura está tan controlado que, cuando entra a una habitación, nunca es claro si va a matar a alguien o si va a hacer negocios con esa persona”.

En esta producción participan actores de México, Cuba, Chile, Guatemala, Costa Rica y Colombia. Entre la cuota del país están Manolo Cardona, Cristina Umaña y Martina García. En tres semanas empezarán a rodar la tercera temporada que se centrará en el cartel de Cali, que desbancó al de Medellín tras la muerte de Escobar y puso en una encrucijada al gobierno de Ernesto Samper. Aquí los protagonistas serán Gilberto y Miguel Rodríguez Orejuela y Chepe Santacruz. Ya se aprobó una cuarta pero aún no saben cuál será la temática. “Nos podemos enfocar en México o seguir en Colombia y hacer un retroceso en el tiempo, pues la historia no tiene que ser lineal”, concluye Andi. Lo que sí es seguro es que habrá Narcos para rato.

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