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Mustafá Badawy, el hipnotizador de la televisión colombiana

Mustafá Badawy, el hipnotizador de la televisión colombiana

REVISTA JET-SET

Los productores de RCN Televisión no tuvieron que salir del país para encontrar a la estrella del nuevo programa, Hipnosis: un juego de mente. Mustafá Badawy, un egipcio con alma de colombiano que dejó su carrera de finanzas en París para volverse hipnotizador en Bogotá, pone al límite la voluntad de los participantes cada domingo.
Mustafá Badawy es el hipnotizador de la versión latinoamericana del concurso You’re back in the room. “La premier en RCN Colombia nos permitirá llevarlo a todos los rincones de América Latina”, señaló Anna Gordon, Directora de BBC Worldwide.
Por: 10/3/2016 00:00:00

Con solo un toque de sus dedos sobre el hombro de una persona Mustafá Badawy puede hacer que se olvide de su nombre. “Cuando despiertes no vas a saber cómo te llamas”, el hipnotizador da la orden con un acento que en Egipto oyen como colombiano, y en Colombia siempre se sabe que es de otros lares. Este encantador hombre de 33 años, que además cautiva con su porte y su estatura de 1,85 metros, nació en El Cairo en la familia del oftalmólogo Mohamad Saeed Badawy y la bogotana María Lucía Orrantía. Cuando apenas iba a cumplir su primer año de vida, sus padres decidieron regresar a Colombia para que conociera a su familia materna y se empapara de la cultura.

Desde los nueve años creció en Egipto y cuando se graduó de bachiller en el Liceo Francés de su ciudad natal se trasladó a París para estudiar Comercio Exterior y Negocios Internacionales. Pero un espectáculo del español Tony Kamo que vio en 2006, y su propio interés por conocer la mente, cambiaron su rumbo. Aunque Mustafá recalca que su habilidad para hipnotizar proviene del juicioso estudio y de la práctica de esta técnica, parece que el significado de su nombre hubiera decidido su destino. En árabe Mustafá quiere decir: ‘el elegido’, su personalidad es de naturaleza clarividente, ama lo oculto y le gusta ser admirado.

Cansado del racismo en Europa regresó a Colombia. Sus negocios de minería quedaron en otras manos y se adentró en profundidades mucho más placenteras para él cuando se dedicó a la hipnosis. Al principio lo hizo con fines terapéuticos: para ayudar a las personas a relajarse, a reducir la ansiedad o a olvidarse del vicio de fumar. Pero como quería seguirle los pasos a Tony Kamo se especializó en Hipnosis de entretenimiento en Las Vegas, Nevada. Después de prepararse allí, donde se han hecho famosos hipnotizadores como Marc Savard o Frederic Da Silva, su destino de ser admirado empezó a cumplirse. Su espectáculo Hypnomus siempre tuvo el aforo lleno en diferentes escenarios de Bogotá, y hasta los más incrédulos salían convencidos de sus capacidades. “Después de un show que hice con el Ejército Nacional de Colombia, uno de los oficiales se me acercó; me contó que le habían dado burundanga tres semanas antes y que no se acordaba de nada. Como él había participado en el espectáculo con el grupo, lo volví a hipnotizar fácilmente. Le dije: ‘Mente subconciente, tú tienes la información de lo que pasó ese día y quiero que la saques a flote’. Lo desperté y recordó. Empezó por el sabor que tenía su boca, la mujer que conoció en un bar, el hotel donde le llevó, hasta las placas del taxi en el que se desplazaron”. Fue un trance de 45 minutos que, aunque no sirvió para recuperar lo que le robaron, lo tranquilizó porque por fin supo en detalle lo que le había sucedido.

Como siempre ha pasado en su vida, los astros se alinearon a favor de Mustafá. Cuando el 2015 estaba a punto de terminar encontró en su correo electrónico un mensaje muy especial: el canal RCN lo invitaba a hacer una audición para Hipnosis: un juego de mente, su nuevo programa de concurso. Sin saberlo, Mustafá compitió con otros tres aspirantes. Además de que él registraba muy bien ante las cámaras, fue el único que contaba con una certificación de hipnotizador de entretenimiento, uno de los requisitos que imponía la BBC de Londres, dueña de los derechos del programa original You’re Back in the Room. “Era la primera vez que me paraba frente a una cámara, y aunque al principio me sentí tenso, a medida que avanzaba me apropié del espectáculo”, recuerda.

A partir del 6 de marzo Mustafá se presenta cada domingo, como la versión colombiana de Keith Barry, el hipnotizador irlandés que ha causado polémica en Inglaterra. Cuando se trasmitieron los primeros programas al aire en ese país, muchos dudaron de la autenticidad de los concursantes y llegaron a decir que se trataba de actores que fingían estar en trance. Mustafá es conciente de que esto mismo puede sucederle en Colombia, pero ante la duda prefiere esperar a que la gente vea el programa.

Para él, quien estuvo al frente de la selección de los participantes, estos debían ser personas a las que se les facilitara entrar en un trance profundo, y que además tuvieran buena energía y una gran imaginación. “Escogimos alrededor del 10% de los que se presentaron, porque como se trata de un espectáculo, era importante que tuvieran capacidades histriónicas, muchos referentes de películas y juegos, y ser muy inteligentes. El concurso sale mucho mejor cuando eso pasa. Por ejemplo, cuando le dije a uno de los seleccionados que hablara en chino, lo hizo de una manera tan fluida que su lenguaje inventado parecía real. Eso solo se puede lograr con una persona que tenga un gran bagaje intelectual”.

Mustafá siempre está expuesto al escepticismo de la gente, que puede juzgar que lo que hace es una farsa, pero para eso también está preparado: “La hipnosis es un estado natural por el que todos pasamos varias veces al día. Se da cuando usamos el subconsciente, por ejemplo, cuando nos vamos a dormir o cuando estamos tan enfocados en una lectura que nos desconectamos del mundo exterior. El cine es la clásica hipnosis, porque así uno no juzgue si lo que está viendo es real, las emociones sí lo son. Las lágrimas son reales, igual que el miedo o las carcajadas”. Aunque es difícil creer que a alguien se olvide de su nombre, cuando Mustafá lo ordena, sorprendentemente sucede ya que el subconsciente es más potente, pues ocupa el 95 por ciento de la mente. El hipnotizador sabe que su vida luego del estreno del programa va a cambiar. Por ahora no le importa la fama, aunque cada vez que alguien lo vea en la calle querrá que él le diga: “Nos vemos en tu mente”.

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