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Mike Slee, el inglés que filmó una Colombia salvaje

Mike Slee, el inglés que filmó una Colombia salvaje

REVISTA JET-SET

El cineasta y su equipo se internaron durante un año en los lugares más apartados del país. La aventura dejó el documental Colombia magia salvaje, que servirá para conocer a los últimos sobrevivientes de la naturaleza. La producción, narrada por Julio Sánchez Cristo, cuenta con la música de Carlos Vives, Fonseca, Juanes y Aterciopelados.
El cineasta Mike Slee tiene una larga trayectoria como realizador de documentales que surgieron de sus aventuras por parajes de la vida salvaje, incluyendo El vuelo de las mariposas, que acompañó la emigración de estos insectos desde Canadá hacia México. Aquí, con Richard Kirby, director de fotografía de Colombia magia salvaje.
Por: 27/8/2015 00:00:00
El rodaje del documental Colombia magia salvaje puso a prueba la paciencia de 87 personas que trabajaron bajo el mando del director inglés Mike Slee. Para captar las imágenes de uno de los pocos cóndores que aún sobrevuelan la sierra nevada del Cocuy, se demoraron casi un año debido a las inclemencias climáticas que no dejaban ver esta ave salvaje en vía de extinción. Cuando ya habían perdido la esperanza, se trasladaron durante diez horas a una zona empinada y de difícil acceso en las montañas, donde trataron de cercar al animal con algunos pedazos de carroña. Durante tres días, el camarógrafo permaneció inmóvil junto a aquel banquete que expelía olores nauseabundos. Finalmente logró filmar menos de una hora y luego se utilizaron unos cuatro minutos de “la cena” del cóndor en esta producción.
El proyecto cinematográfico, que llegará a las salas el 10 de septiembre, ha sido el resultado de varias aventuras en una tierra olvidada y de contrastes que comprende la sierra nevada de Santa Marta, los Llanos Orientales, la Amazonía, las costas Caribe y Pacífica, la región andina y las islas de Providencia, Malpelo y Gorgona. 
Para la filmación, Slee y sus secuaces recorrieron en total 12.864 kilómetros que les permitieron conocer unas 85 localidades y 20 ecosistemas nacionales, donde se dejaron deslumbrar por 30 especies de fauna que se encuentran en vía de extinción: el pez arawana plateado, el oso de anteojos, la anaconda, el jaguar, el cocodrilo del Orinoco, las ballenas jorobadas, el perezoso, los colibríes, el chigüiro, el delfín rosado y el mono ardilla, entre otros animales que forman parte de la biodiversidad nacional, la más rica del mundo después de la de Brasil.
El documental Colombia magia salvaje, coproducido por el grupo Éxito y los exploradores de la organización Off the Fence, es narrado por Julio Sánchez Cristo, director de La W, y la música original de David Campbell que compuso las bandas sonoras de cintas como El hombre araña 2 y Secreto en la montaña. Campbell aprovechó la potencia artística de nuestro país e incluyó algunas canciones inéditas de Juanes, Carlos Vives, Fonseca y Aterciopelados. El tema compuesto por Vives –una mezcla de cumbia, vallenato y elementos del creole– sirvió para remarcar de manera incidental las escenas de una ola migratoria de cangrejos en el vasto terreno de San Andrés.
La producción, que será exhibida de manera gratuita en cien municipios del país, después de pasar por las carteleras comerciales, tuvo como inspiración el documental Home, un compendio de la vida salvaje en casi todo el planeta y que apeló a la narración de las actrices Glenn Close y Salma Hayek.
El rodaje de Colombia magia salvaje comenzó exactamente en 2014, cuando el reconocido camarógrafo del mundo submarino Bob Cranston se sumergió en las aguas que bordean la isla Malpelo, donde captó durante 150 minutos la danza intimidante de los tiburones martillo. Poco después, el rompecabezas de imágenes se completó con el trabajo de Richard Kirby, un fotógrafo que se internó durante nueve semanas en la selva amazónica del país. Los dos ya habían trabajado con el director Slee, conocido por otras producciones como Bichos y El vuelo de las mariposas que recogieron los microcosmos de los insectos y otros animales que se mimetizan entre el pasto y las ramas de los árboles.
Como pasó durante la filmación de estos trabajos, el equipo que participó en Colombia magia salvaje vivió en carne propia una serie de penurias y peligros en su intento de desafiar a la naturaleza. Por ejemplo, la pequeña embarcación que tomaron en Nuquí, con el objetivo de registrar el avistamiento de las ballenas jorobadas en el Pacífico colombiano, quedó a merced de una tormenta en altamar. La furia de las aguas por poco la estrella contra una zona de dos kilómetros de acantilados que siempre han infundido temor entre aventureros y piratas marinos. 
Uno de los momentos más complicados lo vivieron dentro de las cuevas, que sirven de guarida a los guácharos, unas extrañas aves de hábitos nocturnos, como los murciélagos. En medio de la oscuridad, los camarógrafos debieron sortear una caminata sobre una alfombra de insectos y reptiles que viven en estos lugares, pocas veces visitados por los humanos. 
En la sierra nevada de Santa Marta, el escollo se presentó cuando los productores debieron negociar la filmación con 15 de los mamos, o guías espirituales de los koguis, que viven en la ciudad sagrada de Nabusímake. El film del inglés, que develará un mundo exuberante pero frágil, tendrá una moraleja trajinada pero no menos cruda: el hombre está a punto de acabar con la naturaleza.

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