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Michelle Obama ¿Acosadora laboral?

Michelle Obama ¿Acosadora laboral?

Revista Jet-Set

Exmiembros del equipo de la primera dama de Estados Unidos la acusan de ser tan rígida y exigente que trabajar a su lado es un infierno, según un reportaje de la revista The New Republic.
La primera dama, de 50 años, planea todos sus movimientos con meses de antelación y le exige a su staff que cada evento obtenga un gran logro. Por eso reina el estrés en sus oficinas de la Casa Blanca. Foto: Look Press Agency
Por: Edición 2807/4/2014 00:00:00
Las oficinas de Michelle Obama están en el ala este de la Casa Blanca y el silencio que se respira allí refleja el ambiente hosco en que se mueven sus 30 colaboradores. Muchos de ellos llegaron atraídos por el encanto que ella transmitió en la campaña de 2008, con su buena oratoria, su talento para la política y el modo en que supo aterrizar el idealismo de su esposo, el presidente Barack Obama, en el sentido común. A la postre, varios fueron retirados y otros renunciaron por no resistir las duras exigencias de laborar al lado de Michelle, quien sigue siendo muy popular, gracias a iniciativas como Let’s Move, contra la obesidad, y Joining Forces, en pro de los veteranos de guerra y sus familias.

Se trata de programas exitosos, así como las diversas apariciones en público de la señora Obama, pero a costa del estrés de sus colaboradores. Varios de ellos, en condición de anonimato, le relataron a la revista The New Republic, de orientación liberal como la pareja presidencial, que tanto los más serios discursos como sus ya habituales shows de baile, o haciendo gala de sus destrezas deportivas, son deliberados y milimétricamente planeados. Muy al contrario de su marido, a quien con razón llaman “Obama no drama” y le va muy bien con ese estilo fresco, Michelle no admite la improvisación. “La calidez que ella exhibe en público se basa precisamente en la organización”, dijo el informe.

“Cada evento debe estar enfocado en un gran logro”, relató uno de los informantes de The New Republic, quien agregó que ese imperativo puede ser paralizante. “No lo hagas si no va a ser perfecto, es el lema”, remató la fuente, que describió también cómo cada actuación de Michelle debe obtener un cubrimiento positivo de la prensa y aceptación del público, pero que ello cuenta con un problema: no es completamente claro el estándar de perfección. Un atuendo inadecuado de la primera dama puede ser tan malo como una política fallida.

El estrés que hace del ala este del palacio presidencial de Washington un lugar miserable, frustrante y aprisionador para trabajar, al decir de sus exempleados, se debe así mismo a que Michelle, como la buena abogada que es, revisa hasta el mínimo detalle de su agenda. “Insiste en planear cada movimiento con meses de antelación y de tener listos sus discursos varias semanas antes de ser pronunciados”, narró el informante. En ello ni siquiera cede ante las peticiones de los subordinados al presidente. Mucho menos soporta que la aborden con un tema de improviso y sin la suficiente información. “Es una rigidez nunca antes vista”, concluye el artículo de The New Republic.

Todo ello genera pésimas relaciones entre los miembros del staff. Celos y riñas entre ellos por la distribución de responsabilidades hacen más amargas sus jornadas. Otro extrabajador de la Casa Blanca resumió en una frase el meollo del asunto: “ellos no quieren trabajar para ella. Ellos lo que buscan es ser sus amigos”. Así las cosas, explicó, el contacto con la primera dama es motivo de una despiadada competencia. Ser invitado a una reunión con ella es símbolo de estatus y no serlo puede llevar al afectado a una crisis de identidad. “Cada encuentro casual con Michelle es codiciado como una medalla pues sugiere cierta intimidad. Todos buscan su atención de distintas maneras: haciéndole un chiste o contándole alguna noticia”, anotó el infidente. En fin, como se diría en Colombia, la esposa del presidente está rodeada por una corte de lambones ansiosos de que se les reconozca que son parte de algo importante y que ella sabe quiénes son.

No obstante, concluye el artículo, pocos lo logran, ya que Michelle prefiere a los que llevan mucho tiempo trabajando a su lado y han sido claves en su éxito. Porque, por muy horrible que sea trabajar con ella, lo cierto es que es una de las primeras damas más populares de los últimos tiempos y la calidez que transmite es genuina, según quienes la conocen, entre otras cosas porque desde que llegó a la Casa Blanca se propuso lanzar iniciativas que impacten la vida cotidiana de los americanos, como hacer deporte y comer sano para dejar de figurar entre los más obesos de la Tierra.
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