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Médico del cuerpo y del alma

Médico del cuerpo y del alma

Akhilesh Sharma

Cada año, Akhilesh Sharma, médico ayurveda, una ciencia basada en la buena alimentación, deja su clínica en Nueva Delhi para atender a sus pacientes en Bogotá, entre los que se destacan Andrés Pastrana, Lina de Uribe y Noemí Sanín.
Akhilesh tiene una amistad cercana con Deepak Chopra, gracias a que, con sus tratamientos de ayurveda, la madre del escritor y líder espiritual caminó después de muchos años de estar postrada en una cama. Foto: ImagenReina/12
Por: 13/6/2012 00:00:00
Akhilesh Sharma atiende a personalidades del mundo, como el Dalai Lama o el príncipe Carlos de Inglaterra, y es asesor del Ministro de Salud en Nueva Delhi. Además, es médico jefe y director de investigación para Multani Pharmaceuticals, la más grande empresa farmacéutica de medicamentos ayurvédicos y productos herbarios en India. Pero ninguno de los títulos profesionales o las relaciones con líderes mundiales lo alejan de su centro. La espiritualidad que envuelve a este hombre de 50 años, lo mantiene siempre humilde, generoso y dispuesto. Para llegar a él, basta con asegurarse en qué época del año va a venir a Colombia, separar una cita y, durante una hora y media en promedio que dura la consulta, descubrir qué se puede hacer con los dolores del cuerpo y del alma.

Ayurveda significa “La ciencia de la vida” y, según explica el doctor Akhilesh, “se practica hace más de cinco mil años y quienes lo hacen buscan ayudar al cuerpo en el viaje de regreso a la salud óptima”. En Bogotá cada año es consultado por sus amigos Juan Carlos y Andrés Pastrana, y Nohra Puyana de Pastrana. Otros que han oído de sus buenos oficios y han buscado su consejo son la exprimera dama Lina Moreno de Uribe, la presentadora Viena Ruiz y el arquitecto Giancarlo Mazzanti.

¿Cómo llegó a Colombia? -Tengo muy buenos amigos en este bello país. Hace más de veinte años conocí en Nueva Delhi a María Isabel Payán y a su esposo, John Thomson, quienes me animaron a expandir el ayurveda en Colombia. Siempre he encontrado estrechas similitudes entre mi cultura y la colombiana.

¿Cada cuánto viene al país? -Desde el 2005 vengo cada año, en visitas de dos meses aproximadamente. En Colombia me siento como en casa, y cuanto más visito a este país, más me convenzo de que el camino estaba trazado así. Es igual que el dicho indio: “A veces no me explico cómo y cuándo nos hicimos tan cercanos que nos convertimos en uno solo”.

¿Qué es el ayurveda? -Aparte de ser una ciencia médica, el ayurveda es una filosofía de vida. Es el arte de ser. Es estar consciente de lo que se debe estar consciente. Es lograr, a través de un proceso, tener un balance mental, físico y espiritual, para gozar de una salud completa.

¿Cómo es su consulta? -Ninguna consulta es igual porque cada ser es único. El ayurveda no ofrece la cura de una enfermedad, sino que busca sanar a la persona en su totalidad. Para esto usamos hierbas, aromas, sonidos, colores, meditación y yoga, pero lo más importante es la alimentación. Es increíble descubrir que muchos de los ingredientes que se utilizan en las comidas tienen poderes curativos. Yo lo llamo farmacología de cocina y la idea es que los pacientes aprendan a sacarle provecho.

¿Los colombianos sí creen en estos métodos de medicina no tradicional? -Sí, por poner un ejemplo, la excandidata presidencial Noemí Sanín sacó treinta minutos de su tiempo para venir a verme y se quedó conmigo más de hora y media. Al final de la sesión estaba tan conmovida, que lloró. Después de hablar de los miedos y bloqueos por los que estaba atravesando en el momento de las elecciones, descubrió que lo trascendental no era ganar la presidencia, sino saber cuáles eran los planes que Dios tenía para ella.

¿Y qué pasó con Lina Moreno? -Cuando ella vino a consulta por primera vez, Álvaro Uribe, su esposo, era presidente de Colombia. Estuvimos charlando por más de dos horas y sus guardaespaldas se preocuparon por la demora. El jefe de seguridad vino a cerciorarse de que todo estuviera bien y a recordarle que debía irse. Entre risas, ella le contestó que el Presidente podía esperar.
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