Suscríbase

Reciba en su correo nuestras noticias y entérese de lo último de los famosos.

Mauricio Vargas ¡Ahí les dejo a Bolívar!

Mauricio Vargas ¡Ahí les dejo a Bolívar!

Revista Jet-set

El periodista presentará en la Feria del Libro de Bogotá Ahí le dejo la gloria, la segunda novela de su trilogía dedicada a los próceres de América. Un viaje que empezó en el 2009 con El mariscal que vivió de prisa, sobre la vida de Antonio José de Sucre, y que finalizará con Simón Bolívar.
Las noticias repetidas alejaron a Mauricio Vargas del periodismo. La época de la Independencia, cuando los hechos parecían estar pasando por primera vez y los americanos se estaban descubriendo a sí mismos, lo acercó a la novela histórica. Foto: ©Gerardo Gómez/13.
Por: 11/4/2013 00:00:00
Mauricio Vargas, el escritor, se ve relajado y sonriente. Poco queda del periodista afanado, estresado y pendiente del reloj; pero permanecen intactos el rigor y la precisión que aprendió del oficio y de su padre, Germán Vargas Cantillo. Sus días comienzan muy temprano en la mañana, cuando se levanta para escribir mientras los demás duermen. Después de las nueve sabe que no vale la pena insistir con la escritura, el teléfono empieza a sonar, las invitaciones a almuerzos con cara de junta de negocios aparecen y el panorama laboral se agita. Pero nunca trabaja después de las cinco de la tarde. Los años de correcorre, que eligió vivir desde los 19 años como reportero en El Heraldo de Barranquilla, que siguieron por mucho tiempo en las revistas Semana y Cambio, o en la política desde el Ministerio de Comunicaciones en el gobierno de César Gaviria, hoy son historia.

Hace seis años, desde la calma del estudio de su casa, se ocupa de otra historia. En el 2007, después de escribir la novela sobre el poder, La última vida del Gato y víctima de la fatiga que le había dejado ejercer el periodismo a diario, se embarcó en otra nave: descubrir la humanidad de los próceres latinoamericanos. Esos, de quienes siempre quiso saber mucho más que las fechas y los nombres de las batallas que libraron, se convirtieron en su nueva fuente. Inspirado por las cartas de Antonio José de Sucre que le regaló su padre para su cumpleaños número 20, empezó por escribir El mariscal que vivió de prisa, publicado en el 2009. Ese fue el inicio de una trilogía que con Ahí le dejo la gloria va por la segunda entrega.

¿Cómo surgió el tema de la segunda novela de la trilogía? –Me pasó como cuando uno está cocinando y tiene que dejar marinando un ingrediente para luego integrarlo en la receta. A mitad del 2009 estaba en las correcciones de El mariscal que vivió de prisa y empecé a halarle la pita a la famosa entrevista en Guayaquil entre Simón Bolívar y José de San Martín. Cada cosa que me encontraba me interesaba más. Al entregar la novela de Sucre, empecé tres años y medio de investigación y escritura de Ahí le dejo la gloria.

¿Por qué ese título? –“Ahí le dejo la gloria” es una frase real que aparece en los escritos y las cartas. Es el regalo maldito que le deja San Martín a Bolívar: lo efímera y traicionera que es la gloria. Finalmente lo que converge en Guayaquil, más allá de las circunstancias políticas y ?militares, son las personas y su humanidad.

¿Existe en el fondo un interés de contar las historias personales de los líderes de otras épocas porque no es fácil hacerlo con las de los políticos actuales? –Hay cierta licitud en meterse en la vida privada de los personajes históricos, pero todavía existe una razonable limitación de entrar en la intimidad de los hombres públicos de la actualidad. En general, el periodismo desprecia las circunstancias humanas y se limita a lo que es demostrable. Lo rico de la literatura es que uno puede ahondar en el alma de los personajes.

¿Qué pasó en su alma mientras escribió los libros? –Terminé sufriendo. Es inevitable que los sentimientos de uno empiecen a emular los de los personajes. Cuando se debe describir su dolor, solo se puede acudir al propio. Aunque siempre he sido una persona muy alegre, descubrí mi melancolía en la tristeza de Sucre. San Martín, que huyó de una situación intolerable, resaltó mi afán fugitivo.

¿De qué se ha escapado? –Del periodismo. Pero me fui en una nave muy agradable y segura que es la literatura.

Usted sonó hace poco como el posible director del periódico El Heraldo… –Sueno más que una orquesta de borrachos. Pero realmente desde hace seis años, cuando dejé Cambio, no me han hecho más de dos propuestas concretas. Creo que es porque he sido muy estridente en mi mensaje de que no quiero volver a tener un cargo directivo en ningún medio de comunicación.

¿En este viaje de escritor ha recordado a su padre? –Mi papá, que de alguna manera fue un escritor frustrado, nunca llegó a leer ninguno de mis libros. Un día le pregunté por qué no se había arriesgado a publicar ninguno de sus cuentos, y me contestó que sus compañeros de generación, Gabo y Álvaro Cepeda Samudio, eran mejores que él.

¿Cómo es su estado de ánimo ahora que va a presentar su obra en la Feria del Libro? –Ya superé el duelo de entregar la novela y que se fuera para la imprenta. Es un proceso muy doloroso. Me da afán, porque empecé a escribir libros a los 30 años y ya tengo más de 50, así que me pregunto cuántas novelas me quedan.

¿Quién será el protagonista de la próxima novela? –Es inevitable que sea Bolívar. Sobre él existen muchas biografías, pero pocas novelas. Además, hay algo de rebeldía en mi decisión. Ya son tantos los años en que nos han querido imponer a los héroes de óleo, que es necesario destacar que el ser humano es más complejo.
LO MÁS VISTO