Suscríbase

Reciba en su correo nuestras noticias y entérese de lo último de los famosos.

Mauricio Botero Caicedo: Agricultor, intelectual y uribista

Mauricio Botero Caicedo: Agricultor, intelectual y uribista

REVISTA JET-SET

Nacido en un mundo de privilegios, este exitoso empresario le dedica la mitad de su tiempo a la investigación de los problemas colombianos con una combinación de agudeza, crítica y mordacidad.
Mauricio escribe de política, pero midiendo la distancia frente a los encantos y las bondades del poder. Foto: Karen Salamanca.
Por: Revista Jet-set.24/4/2018 15:14:00

La vocación por el campo define el carácter de Mauricio Botero Caicedo, quien antes de involucrarse en las actividades agropecuarias de su familia había sido banquero en Estados Unidos, Venezuela y España.

Su abuelo materno, Hernando Caicedo, fue uno de los pioneros del sector agroindustrial en el Valle del Cauca, donde hizo empresa como fundador de Riopaila y Colombina. Hernando Caicedo, también abogado de la Universidad del Cauca, fue un singular y visionario inversionista que nutrió su intelecto más allá de los números, ante la pasión por el latín y los clásicos de la literatura.

Foto: Archivo Particular.

La vena periodística la heredó de su padre, Douglas Botero Boshell, político y diplomático que desempeñó un papel determinante en los acontecimientos más relevantes de la segunda mitad del siglo pasado cuando, gracias a su espíritu beligerante, participó en numerosas actividades que desencadenaron la caída de Rojas Pinilla en 1957.

Lea también: Álvaro Uribe está dichoso con la llegada de su cuarto nieto

Botero Boshell, a causa de un desafortunado accidente, perdió la visión en 1978 y, aún en la adversidad se convirtió, bajo el seudónimo de Kerensky, en uno de los columnistas más lúcidos y leídos del país, una actividad que mantuvo en el diario El Tiempo hasta pocos meses antes de su muerte, en 1997.

Douglas Botero Boshell conservó el retrato que le hicieron a su abuelo, quien fue gobernador de Antioquia en 1889. Mauricio botero, a la derecha, recuerda a su bisabuelo como uno de los intelectuales de la época. Foto: Archivo particular.

Kerensky, hombre de extraordinario sentido del humor, hacía parte de un selecto grupo de intelectuales, entre los que se encontraban Nicolás Gómez Dávila, Francisco Pizano de Brigard, Mario Laserna y Abelardo Forero. Muchas de las tertulias transcurrieron en la biblioteca de Douglas, el escenario pertinente para que Mauricio Botero se interesara por los libros y adquiriera el don de la palabra por influencia de los contertulios de su padre, que lo invitaban esporádicamente a las reuniones.

Lea también:  Matador y su nueva faena literaria

En aquel espacio aterrizaban toda suerte de conversaciones: desde los últimos acontecimientos políticos y económicos, hasta los chismes del momento que le daban el toque ameno y, en ocasiones, cáustico a las veladas.

Con Daniela Mejía Lago disfruta de los viajes, pero en especial de las largas estadías en el campo, hasta que siente la necesidad de regresar a Bogotá, donde tiene una agitada vida cultural. Foto: Archivo particular.

Botero Caicedo es uribista por convicción. Se vinculó a la campaña del expresidente como asesor en temas económicos en 2001, cuando Uribe Vélez difícilmente llegaba al uno por ciento en las encuestas electorales. La admiración que Botero le profesa al mandatario paisa se basa no solo en la visión que tiene frente a los problemas y las posibles soluciones, sino "en la firmeza con que ha mantenido sus convicciones", como lo dice en sus cuartillas de opinión.

Lea también: Así es el abuelo de Álvaro Uribe Vélez

Durante más de 30 años, ha escrito para diversos medios, incluyendo la desaparecida revista Hoy por hoy, que dirigió Diana Turbay. En el presente publica sus columnas en El Espectador, Las 2 Orillas y Dinero.com. Desde estos escenarios se define su fidelidad a las ideas de Álvaro Uribe Vélez, incluyendo sus preocupaciones frente a los temas en los que coinciden, como el proceso de paz y el aumento de los registros de los cultivos ilícitos.

Adriana, Cristina y Alejandra Botero Barco, las hijas de su matrimonio con la excanciller Carolina Barco. Foto: Archivo particular.

Debido al tono incisivo de sus opiniones, cada día gana más adeptos. Su estilo, de textos cortos y directos que caracterizan toda su prosa, nació por sugerencia de uno de sus jefes cuando trabajaba en la banca: "Si usted quiere que alguien le preste atención a lo que dice, nunca escriba más de una página". Casi 30 años después lo sigue haciendo y a tono con las plataformas digitales en las que la gente busca la inmediatez informativa en el menor tiempo posible.

Lea también: El Twitter de Féliz De Bedout

La recopilación de estos escritos le dio vida a su más reciente libro, ...empedrado de buenas intenciones, que fue publicado por Villegas Editores. En la obra, Botero transporta a la alegoría de la cueva de Platón y se identifica con el prisionero que regresa a contarles a sus compañeros lo que ha visto afuera, pero al final termina siendo ridiculizado por el resto de los reos.

Desde sus columnas semanales, el escritor bogotano entrega su punto de vista con el mensaje de que mantengan la visión crítica frente a los acontecimientos nacionales, algunas veces con atisbos liberales como su defensa al matrimonio de las parejas del mismo sexo y el derecho a adoptar, un tema que encontró resistencia incluso en las carpas uribistas.

Lea también: El álbum de fotos de Iván Duque

Frente a los diálogos de paz ha sido más espinoso, según él, "por un proceso que se quedó en las buenas intenciones de Santos". Para el columnista, la solución al conflicto con las Farc estuvo permeada de errores: "El primero de ellos fue negociar con un grupo debilitado, pero que a los ojos de los prisioneros de la cueva eran un monstruo casi imparable".

Así habla Botero Caicedo: “Santos les habló de paz a los extranjeros mientras generaba una fuerte polarización en el país”. En la actualidad, trabaja en que los colombianos conozcan la historia del país, con énfasis en los múltiples conflictos que han tratado de desestabilizar la democracia y el sistema de libre empresa. “Mis ideas son del centro, pero me inclino hacia la derecha. Critico a Santos porque ha sido muy laxo con las Farc. Ahí está Santrich”, dijo.

Irma Caicedo, La madre de Mauricio Botero, era hija del empresario Hernando Caicedo, fundador de empresas como Riopaila y Colombina. Aquí yendo al altar de la mano de su padre. Foto: Archivo particular.

LO MÁS VISTO