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Mariana y Silvana Villegas: el ‘sex-appeal’ de la panadería

Mariana y Silvana Villegas: el ‘sex-appeal’ de la panadería

Revista Jet-Set

Ellas son las dueñas de Masa, donde es fácil caer en la tentación de comer el croissant de almendra más rico de Bogotá. Ubicada en una estratégica esquina de la Zona G, esta panadería se ha convertido en el lugar de moda para desayunos de ejecutivos o encuentros de artistas y periodistas.
Las Villegas vienen de una familia de reposteros y panaderos. “En la casa siempre olía a los ponqués, galletas y brownies que hacía nuestra mamá en su negocio. Cuando salíamos para el colegio, las batidoras y los hornos ya estaban encendidos”. Foto: Imagen Reina/12
Por: 27/6/2012 00:00:00
Hace ocho meses Mariana y Silvana Villegas cumplieron con su sueño de abrir una panadería de barrio. Las hermanas, de 26 y 27 años, se levantan todos los días a las cuatro de la mañana y comienzan la tarea de amasar y hornear los manjares con los que, tres horas después, encantarán a los clientes que llegan a desayunar o a llevar el pan para sus casas.

Para hacer realidad su proyecto, la administradora de empresas del Cesa y la cocinera especializada en repostería y panadería en la Cia, (The Culinary Institute of America) de Nueva York, tardaron más de un año y medio. Buscaron el lugar perfecto, tumbaron la casa esquinera ubicada en la calle 70 número 4-83, y con la ayuda de diseñadores y arquitectos le dieron forma a su propia Masa. “Es un sitio exclusivo, pero no excluyente, donde la gente se puede reunir en la mesa comunitaria, que hace parte de nuestro concepto de compartir la comida”, dice Mariana.

En la terraza o en las mesas interiores de Masa, se siente el calor y el aroma caseros que sale de los dos inmensos hornos donde se preparan una gran variedad de panes, hojaldres, muffins o tartaletas. El solo hecho de entrar y encontrarse con las vitrinas, bandejas y repisas repletas de delicias dispuestas con el mismo gusto con el que fueron preparadas, es una experiencia gastronómica. Los funcionarios de la Embajada de Estados Unidos, que ya son clientes fijos a la hora del desayuno, no se pierden de las tostadas francesas con relleno de banano y miel de maple; mientras que los asiáticos prefieren empezar el día con un buen trozo de torta de chocolate, acompañado de un café recién molido.

El pan rústico italiano, que Silvana define como “mi versión de la ciabatta, un pan de miga abierta y elástica, que es perfecto para comer con aceite de oliva”, o el Miche Levain “hecho con harina de centeno y levaduras naturales, que le imprimen un sabor ácido al pan”, son las especialidades de este negocio que nunca está vacío. Todos los días, exceptuando los lunes, sus puertas de vidrio permanecen abiertas desde las siete de la mañana hasta las ocho de la noche, con menús de sándwiches, ensaladas y sopas para el almuerzo; tortas, donas o galletas para las onces y bocadillos ligeros para la comida.
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