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Mariana Garcés, una ministra de película

Mariana Garcés, una ministra de película

Revista Jet-Set

Desde su despacho en el Ministerio de Cultura, Mariana Garcés le hace honor a su amor por el Caliwood de los años 70, y saca adelante Filmación Colombia, la nueva ley que promueve al país como escenario de producciones cinematográficas y refuerza el boom de las películas colombianas.
La Ministra fue Directora Ejecutiva de Proartes, desde donde promovió las expresiones artísticas en el Valle y administró la Orquesta Filarmónica de ese departamento. Foto: Gerardo Gómez/12.
Por: 11/7/2012 00:00:00
Para Mariana Garcés Córdoba el cine no es solo una distracción. Su historia con las películas nacionales la remonta a la década de los 70 en Cali, cuando se sorprendía con el trabajo de Luis Ospina o Carlos Mayolo, del que recuerda con especial interés Agarrando pueblo y Carne de tu carne. Siempre le interesaron los guiones que reflejaban la realidad del país desde escenarios diferentes. Tan distintos como los que ella misma emprendió después de graduarse como abogada en la Universidad de los Andes, profesión que decidió trasladar hacia cargos que la mantuvieran siempre cerca de la cultura.

Su cercanía con las artes audiovisuales empezó con su participación en la creación y gerencia del canal regional Telepacífico, su paso por la Comisión Nacional de Televisión, y la época en que desde la dirección en Proartes creó el Festival de Cine de Cali. Tal vez es por esa experiencia que se siente tan cómoda con el tema del cine. En su oficina, ubicada en el neoclásico Palacio Echeverry, la Ministra se relaja y describe con detalle cada uno de los puntos que componen la nueva Ley 150 de 2012, que “fomenta el territorio nacional para el rodaje de obras cinematográficas”.

¿De dónde surgió la importancia de legislar sobre el cine colombiano? -Desde que se creó el Ministerio de Cultura quedó planteado que el cine debía ser un tema fundamental. Con la Ley 814 de 2003 se constituyó el Fondo para el Desarrollo de la Cinematografía, que ha permitido que Colombia haya pasado de dos estrenos por año a los 22 que están proyectados para el 2012.

¿Qué se busca con esta nueva ley?
-La Ley 150 pone a Colombia en las mismas condiciones de otros países como Puerto Rico, República Dominicana, Estados Unidos y Hungría, que en tres años pasó de producir 60 películas a 600. Busca que los productores internacionales nos vean como la mejor posibilidad en el rodaje de sus películas. Esperamos fortalecer la industria colombiana, ya que cada producción extranjera que venga al país debe tener una alianza estratégica con un productor nacional.

¿Cuáles son los beneficios para los productores?
-El Estado colombiano les devuelve 40% del valor del gasto que realicen en la contratación de servicios nacionales de preproducción y posproducción, y 20% del gasto en hoteles, alimentación y transporte.

¿De dónde sale ese dinero? -Ese fondo se constituye con recursos del presupuesto nacional. Básicamente, va a empezar a operar con 25 mil millones de pesos, cifra que ya fue aprobada en el Congreso y acaba de firmarse en sanción presidencial. Lo que sigue es lograr que la reglamentación de la ley se haga de una forma sencilla, que cuide los recursos nacionales y sea operativa.

¿Qué capacidad tiene Colombia para recibir producciones extranjeras? -Esta es una ley que nace como una exigencia del mercado, no está fuera del contexto. Cada película genera entre 100 y 150 empleos directos e indirectos, representados principalmente en equipos técnicos, extras o maquilladores. Hace diez años era impensable hacer películas en este país que no tenía condiciones técnicas, ni creativas, y mucho menos de seguridad.

¿Cuál fue la participación de los productores colombianos en la creación de la ley?
-Hoy, el sector cinematográfico en Colombia es muy organizado. Desde el 2003, con la creación de la primera ley de cine, los productores, directores, actores y técnicos están representados en el Consejo Nacional de Cinematografía y las Artes. El texto de la nueva ley es una decisión de consenso de todos.

¿Se corre el riesgo de que se insista en argumentos de narcotráfico y mafia en las películas nacionales?
-La Constitución de Colombia prohíbe la censura. El Ministerio de Cultura es un facilitador de procesos que no interviene en los ámbitos creativos, ni le dice a un guionista, director o editor qué narrar y cómo hacerlo.

¿Qué películas le gustan?
-Los colores de la montaña, de Carlos Arbeláez, muestra los problemas del país desde un ángulo diferente. Apaporis, de Antonio Dorado, es un documental de excelente factura, y la narrativa de Perro come perro, de Carlos Moreno, es fantástica. Las películas colombianas hoy tienen mejores bandas sonoras, buena iluminación y sonido, una fotografía que llama la atención y un manejo de interiores más cuidado que hace algunos años.
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