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María Jimena Duzán emputada

María Jimena Duzán emputada

Revista Jet-Set

La periodista acaba de ganarse el premio de periodismo Planeta con Emputados, el libro de los indignados colombianos. A propósito, le preguntamos a quien le ha sacado los trapos al sol a los políticos, qué le emputa.
La periodista y politóloga conduce el programa periodístico Semana en vivo en Cablenoticias. Foto: ©Gerardo Gómez/14.
Por: Edición 27812/3/2014 00:00:00
A María Jimena Duzán le emputan los vivos que se meten en la fila y las personas que no le dicen la verdad de frente. Pero esas son nimiedades al lado del empute que le produce el poco reconocimiento que tienen las personas honestas que realmente se preocupan por el país. Por eso, ella decidió darles protagonismo en Emputados, el libro de los indignados colombianos.

El inicio de este texto de entrevistas fue la conversación que tuvo con el congresista del Partido Verde, Carlos Andrés Amaya: “me atrajo porque sus ganas de renunciar al Congreso eran como de otro mundo, una realidad que no estaba llegando a los medios. Después fui encontrándome con personas que ya había visto, pero que no había rescatado periodísticamente”, dice. Como María del Pilar Arango, la juez que tumbó la Reforma a la Justicia y se inventó una estrategia para que los medios de comunicación la acompañaran. “Si no fuera por ella, la reforma estaría viva y nosotros con el monstruo a cuestas”, reconoce. Y los del Partido del Tomate, los jóvenes que se metieron al uribismo y salieron desencantados, la dejaron boquiabierta. “Uno de ellos, Daniel Quintero, dijo algo que me impresionó: ‘si yo hubiera tenido un computador a la edad de 13 años, hoy sería Bill Gates’”, cuenta.

¿Por qué llamarlos emputados y no indignados? –Los emputados de hoy pueden ser los grandes indignados de mañana. Así la palabra sea menos procaz, es más peligrosa: los indignados de la Primavera Árabe querían tumbar al Gobierno. Esta gente que entrevisté espera mejorar la justicia, la educación y la salud.

¿Cuáles eran las cosas que usted quería cambiar del país cuando empezó a escribir a los 16 años? –Casi las mismas de ahora: limpiar la política. Yo cuestionaba a los grandes jefes liberales y conservadores de ese momento, que aunque eran mucho mejores de los que tenemos ahora, no interpretaban necesidades de los jóvenes, como la educación. Por eso cuando se fundó el Polo, lo miramos con interés, porque era un partido de izquierda, socialista y moderno. Pero también resultó siendo un desastre.

¿Qué le parece que el segundo porcentaje en las encuestas para las elecciones lo tenga el voto en blanco? –Como periodista siento que el descontento electoral va más allá de lo normal. Y lo más peligroso es que los políticos piensan que es una cosa sin importancia y que en el país siempre vota la misma gente. La clase política no escucha, y las listas que están presentando no le mueven la aguja a nadie.

¿Por ejemplo quiénes? –Quién se va a animar a votar por Horacio Serpa en el Partido Liberal, por Roberto Gerlein en el Conservador, o por Jimmy Chamorro, un cristiano en la U. El voto en blanco es una señal de protesta, no de apatía.

¿Las redes sociales hacen la diferencia en la forma en la que se moviliza la gente en la política? –Las redes movilizan gente por fuera de los partidos tradicionales y hacen cosas interesantes en términos de derechos. Por ejemplo, los de Chao Racismo han hecho más en contra de los funcionarios que atentan contra los derechos de los afrocolombianos, que los mismos políticos.

¿Qué tan lejos estamos de una situación como la que vive actualmente Venezuela? –En Colombia estamos como estaba Venezuela diez años antes de que llegara Chávez. Los periodistas venezolanos fueron los primeros en advertir que dos partidos repartiéndose el poder no era un asunto sano para la política. Aquí pasa lo mismo: ¡ojo!, que puede haber un populismo independiente… ¿Qué estamos esperando, que nos llegue un Chávez de derecha?

¿Qué espera de los políticos en Colombia? –Que los partidos que tienen 100 y 200 años de existencia en el país se pellizquen y digan: “hay que cambiar”. Que rompan sus relaciones con el narcotráfico, el paramilitarismo y la corrupción. Pero para eso necesitamos dirigentes audaces como los que tuvimos en la época de los 90, en la lucha contra Pablo Escobar.

¿Quiénes? –Me crié con políticos audaces como Luis Carlos Galán, Rodrigo Lara Bonilla y Bernardo Jaramillo que rompieron con todo. Lo único audaz que hay hoy es el proceso de paz que ha planteado el presidente Juan Manuel Santos.

¿Está de acuerdo con la reelección de Santos? –Digamos que no hay nadie más. Para mí la reelección es la herida de muerte de la Constitución del 91. Ya no hay pesos y contrapesos. Nadie puede competir con un presidente que tiene la mermelada, ningún candidato va poder hacerlo porque no hay una oposición en el país.

¿Cuándo se emputan con usted? –Por lo general, la gente se emputa con mi desorden y mi despelote. Soy un desastre y hago muchas cosas al tiempo.
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