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El vuelo como escritora de María Clara Ospina

El vuelo como escritora de María Clara Ospina

REVISTA JET-SET

Aunque la hija menor de Mariano Ospina Pérez ya ha publicado varios libros, se acaba de lanzar como novelista con El sembrador de mariposas, una historia de amor y traición que ha sido elogiada por Belisario Betancur y Plinio Apuleyo Mendoza.
La casa del arquitecto Simón Vélez inspiró a la escritora para escribir su primera novela, que acaba de ser presentada por Mauricio Vargas.
Por: Revista Jet-set.7/9/2016 00:00:00

El romance de María Clara Ospina Hernández con la poesía y la escritura empezó en su infancia. En lugar de cuentos de hadas y duendes, su padre, el expresidente Mariano Ospina Pérez, le recitaba versos para que cerrara sus ojos azules y se durmiera. La niña, que luego creció interna en el Colegio Sans Façon de Bogotá y Estados Unidos, se enamoró a los 16 años, a los 19 se casó y tuvo a sus tres hijos, y a los 42 asesinaron a su esposo. Cuando la joven viuda se preguntaba a qué se iba a dedicar, le comentaron que un escritor norteamericano, que no hablaba español, buscaba quién le ayudara a escribir unos artículos para su novela sobre Perú. Así descubrió su vena de escritora. A esto siguieron sus primeros libros de política: Protagonistas de la democracia. Una nueva generación de líderes latinoamericanos, en el que entrevistó a los 17 presidentes desde México hasta Argentina; y Doña Bertha. Biografía de la líder política colombiana. A ella, a Bertha Hernández de Ospina, su estricta mamá, le dedicó el que es considerado su mejor poema, Despedida de mi madre.

Hace dos años y medio empezó a escribir su primera novela, El sembrador de mariposas, para salirse un poco de sus cuatro libros de poesía. La visita a la casa en el barrio La Candelaria de Bogotá, que comparten el arquitecto Simón Vélez y el pintor Jenaro Mejía, la inspiró. Se enamoró de este lugar metido entre el bosque, en el Huerto de las ánimas de la Catedral. “Me dije: ‘tengo que hacer una novela con este escenario’. ¿Y sobre qué podría ser? Sobre las mariposas que siempre me sedujeron en el jardín de orquídeas de mi mamá”. También le imprimió su pasión por los viajes, además de la fascinación por las migraciones de animales. Con su pareja de hace 20 años, Humberto Vegalara, ella ha visto la de murciélagos en Borneo; o los 4.000 flamingos que llegan al lago Nakuru, en Kenia. Pero la que más la impactó es la de mariposas en la Sierra Madre de Michoacán, México: “Por eso mi protagonista es un biólogo que va a montar un mariposario en La Candelaria y se encuentra en México con un antiguo amor mientras van a ver la migración”. Una gran traición cambia la vida de los cuatro personajes principales, y el biólogo tiene que viajar a Jordania. Allá se desencadena el final de su novela, en el desierto de Wadi Rum, donde rodaron la película Lawrence de Arabia, en 1962.

Su primer libro de ficción tiene buenos pronósticos: fue elogiado por su mentor en la poesía, Belisario Betancur, y por Plinio Apuleyo Mendoza, quien la presentó en la Editorial Planeta. Tiene un tinte erótico a través de sus páginas, “el erotismo es una parte integral de la vida, es una vivencia que también he desarrollado en mi poesía”. Y para completar, María Clara, que se define como una “gocetas”, logró dejar en cada capítulo una sorpresa que hace sospechar que algo va a suceder. “Es como un rompecabezas, un reto que le pongo a la gente para probar su atención”. Ahora solo le queda esperar la respuesta de los lectores, mientras escribe en su libreta las frases que sueña y que ya le muestran el camino de otra obra.

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