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María Carolina Hoyos, la  sucesora de Nydia Quintero

María Carolina Hoyos, la sucesora de Nydia Quintero

REVISTA JET-SET

Después de dirigir por 41 años la fundación Solidaridad por Colombia, Nydia Quintero le entregó la presidencia a su nieta María Carolina Hoyos, la exviceministra de las TIC. Ambas se quieren como madre e hija y comparten la vocación por ayudar a quienes más lo necesitan.
“Mi abuela es mi mamá, ella me educó, me corrigió y me acompañó a no equivocarme. La amo por encima de todo”, cuenta María Carolina, refiriéndose a su abuela Nydia Quintero.
Por: Revista Jet-set21/9/2016 00:00:00

¡Hola, mi mamita linda! se escucha desde la puerta de entrada del apartamento de Nydia Quintero mientras, sentada en su mesa de comedor, destapa uno de los tantos dulces que se come al día. María Carolina camina hacia ella y choca su frente contra la de su abuela, al tiempo que la besa en la nariz. La violencia del país las llevó a convertirse en madre e hija y así han vivido por 26 años, desde que Pablo Escobar secuestró y asesinó a Diana Turbay, la hija mayor de Nydia y Julio César Turbay, y madre de María Carolina.

La vocación que comparten por ayudar a los demás le dio la seguridad suficiente a Nydia para cederle la presidencia de la fundación Solidaridad por Colombia a su nieta. “Dejarla al mando no fue una decisión difícil porque estoy segura de que va a hacer un trabajo excelente, tiene un corazón muy grande y muchas ganas de ayudar”, cuenta. El pasado 28 de agosto, durante la celebración de la emblemática Caminata por la Solidaridad, María Carolina recibió con lágrimas “el mayor voto de confianza” que le ha dado su abuela: “Pondré todo mi empeño y energía para que la fundación brille por 41 años más y se perpetúe el sueño de construir un país en donde todos sus habitantes sepan y ejerzan el valor de la solidaridad. Este también es un compromiso con mi mamá, que estoy segura nos está mirando desde el cielo”, dijo, en un conmovedor discurso.

La decisión de Nydia de cederle la presidencia a su nieta ocurrió porque “86 años no son cualquier cosa y ya la memoria me patina”. En 2013 le hizo la primera propuesta formal a su nieta, quien en ese momento se negó porque estaba concentrada en sus propios retos profesionales en el Ministerio de Tecnologías de la Información y Comunicaciones, donde ejercía como viceministra. “Mi mamita siguió al frente pero hace pocos meses me dijo que ya había llegado su momento y que no me podía esperar más. Yo sin pensarlo le dije sí con letras mayúsculas”.

Nadie mejor que María Carolina para continuar con el legado de la fundación que crearon su abuela y su madre en 1975. “Durante dos años visitamos colegios, hospitales, barrios a los que llevábamos ayuda y charlas sobre valores, pero en 1977 el doctor Turbay empezó a hacer campaña presidencial y nosotros paramos las salidas para no confundir una cosa con la otra. Él se posesionó el 7 de agosto del siguiente año y el 30 hice la primera reunión oficial de Solidaridad por Colombia en un salón protocolario de palacio”, recuerda doña Nydia.

En esos mismos días en que él se posesionó, su hija Diana se divorció y llegó a vivir al Palacio de San Carlos con María Carolina y su perro Copito. La relación de abuela y nieta se fortaleció tanto mientras vivían juntas, que la pequeña de 6 años asistía a reuniones de la junta directiva de la fundación, a las actividades sociales que realizaban en distintos barrios y era la primera en montarse en el carro de bomberos que presidía las tradicionales Caminatas por la Solidaridad. Ese lazo se hizo mucho más fuerte 12 años después, cuando Diana fue secuestrada y asesinada. “Ese día mi abuela se convirtió en mi mamá y desde entonces es mi mentora, mi inspiradora y mi confidente”, asegura María Carolina.

Ahora, seguirá los pasos de la mujer que más admira y asumirá uno de los mayores retos de su vida. “No siento que voy a reemplazarla porque ella es irreemplazable. De lo que sí estoy segura es de que esto es una responsabilidad enorme, tengo que cuidar su obra y debo garantizarles a los niños, jóvenes y personas de escasos recursos que van a tener oportunidades de vida gracias a nosotros y al alma noble de los colombianos”, afirma, mientras se cuelga un escapulario y agradece a su abuela por haberle inculcado el amor hacia Dios y la Virgen María, quienes “sin duda han llenado mi vida de amor, perdón y reconciliación y me dan la fuerza para levantarme todos los días y continuar la hermosa labor de mi ‘mamá’”.

El mayor desafío que enfrenta María Carolina como nueva presidenta de Solidaridad por Colombia es participar en el posconflicto y en la construcción de un país en paz. “Debemos seguir formando jóvenes que sepan de respeto, tolerancia y honestidad. Lo verdaderamente clave en la implementación de los acuerdos es construir una sociedad donde primen los valores, donde la vida ajena sea sagrada y la gente muera de vejez y no como mi mamá, asesinada a los 40 años”, concluye.

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