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Manuel Teodoro lo salvó un ángel

Manuel Teodoro lo salvó un ángel

Revista Jet-set

El director y presentador de Séptimo Día sufrió un infarto que le atribuye a su genética, el colesterol y el estrés laboral. Este es el relato del día en que conoció la muerte y al ángel que le salvó la vida.
Manuel Teodoro, el creador de Séptimo Día, replanteó su vida después del infarto. “Ahora busco una línea más directa con el Ser Supremo; con sus ángeles me condujo a una segunda oportunidad”. Foto: ©Imagen Reina/13.
Por: Edición 26716/9/2013 00:00:00
A las 3:00 de la mañana del pasado 2 de septiembre un fuerte dolor abdominal sacó a Manuel Teodoro de la cama. A las 6:00 en punto, y pese a la molestia, se dirigió a su trabajo en el Canal Caracol, donde en pleno consejo de redacción del programa Séptimo Día padeció un cuadro de náuseas y presión arterial baja, que él confundió con un simple malestar general. En ese momento no pudo identificar lo que estaba pasando.

Sólo la enfermera del departamento de Salud Ocupacional de la cadena televisiva logró alertarlo y lo envió de inmediato a la Clínica Santa Fé, en el Norte de Bogotá.

En la vía hacia el centro asistencial pasó lo peor: el periodista tuvo la sensación de que alguien le apretaba el corazón. De un momento a otro empezó a sudar sin control y se puso frío, hasta que la falta de aire lo dejó desplomado en el asiento del carro.

Alfredo, el chofer, empezó a gritar, mientras conducía por los andenes en un intento fallido de abrirse camino entre el descomunal trancón de la calle 116 con Autopista Norte. Sólo retomó el control cuando Teodoro subió la cabeza.

El periodista recuerda que en ese instante vivió una extraña sensación de placidez, casi onírica, que se escapa de su propia lógica. Aquella alucinación lo llevó a detectar una luz brillante que cubría a cada uno de los automóviles del embotellamiento vial, mientras le decía a Alfredo que lo llevara a la isla de San Andrés, donde acababa de comprar un apartamento con vista a la bahía. Según Teodoro, la bella sensación de ese momento se confundió con la proximidad de la muerte.

Sin oxigeno, con pocos signos vitales, y en pleno tráfico pesado, Manuel sintió que un policía con rasgos europeos tocó el vidrio del carro para preguntarle qué estaba pasando. Aquel uniformado, según el presentador, tenía el aspecto de un galán fornido y apuesto de Hollywood de los años cincuenta, parecido a Kirk Douglas, cuando protagonizó Espartaco. El providencial hombre actuó en su auxilio, prendió su moto y puso a sonar un par de sirenas con el fin de detener el tráfico y despejar la calle hasta la propia sala de urgencias de la Santa Fe, donde finalmente Teodoro supo que había sufrido un infarto.

Este episodio, que el propio Manuel confunde con un sueño, sirvió para confrontarlo con un tema que hasta el momento le había sido indiferente: “Ese señor bien parecido creo que fue un ángel. El ser supremo, llámese Dios o el universo, me lo envió para ayudarme y seguir así al lado de mi esposa y de mis hijos. Y lo mejor de todo es que el policía es real. Mi chofer le pidió el teléfono para que yo le diera las gracias. Lo que puedo decir es que personalmente no se parece mucho al tipo con pinta de actor que vi el día en que me estaba muriendo”.

Ya en la clínica y mientras lo reanimaban, el director de Séptimo Día le volvió a ver la cara a la muerte; tanto que le pidió a su esposa que lo cremaran y que echaran las cenizas en las aguas del mar sanandresano. “Le dije que la quería. Mientras una sensación feísima de impotencia y desprotección me embargó en esos momentos”.

Pasado el susto, los médicos le implantaron un stent o dispositivo metálico que le destapó las arterias bloqueadas como consecuencia del colesterol. La nutrición regular y el estrés laboral aceleraron el infarto, muy similar a los que sufrieron su padre y sus dos abuelos.

Después del incidente, el laureado periodista hizo algunos propósitos como bajarle a la carga laboral, no ser tan autocrítico y sobre todo, a desprenderse del dinero. También prometió que hará un programa de su agonía en Séptimo Día.
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