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Mabel Lara una pipona divina

Mabel Lara una pipona divina

Revista Jet-set

El 2013 ha sido un año lleno de bendiciones para la periodista Mabel Lara. Por segunda vez consecutiva ganó el premio India Catalina en la categoría de Mejor Presentadora de Noticias, y en cinco meses nacerá su primer hijo. Todavía no sabe cuál será el sexo de su bebé, pero sueña con que sea una negrita con el pelo ensortijado.
A la periodista de Blu Radio y Noticias Caracol el embarazo la ha vuelto hipersensible y muy reflexiva. Foto: ©Imagen Reina/13.
Por: 25/4/2013 00:00:00
A Mabel la noticia de su embarazo le llegó hace cuatro meses después de superar una fuerte crisis en su matrimonio. En septiembre del 2011 la aguerrida periodista y su esposo, el productor de televisión César Galvis, decidieron divorciarse. Él se quedó en Bogotá y ella pidió una licencia en el noticiero de Caracol y se fue a Washington a reforzar su inglés y hacer unos cursos de liderazgo para el desarrollo en América Latina. En enero del 2012 regresó con la intención de renunciar e irse a vivir a Estados Unidos, pero ganar el premio India Catalina a Mejor Presentadora de Noticias la puso a pensar que quizá no era el momento para salir corriendo del país. “Lo del premio fue una ‘diosidencia’, fue un tiempo de cambios y de profundas reflexiones. De lo único que me arrepentía era de no haber tenido un hijo con mi esposo”, dice Mabel. Por eso, decidió volver con su pareja y darse la oportunidad de ser mamá.

Su primogénito nacerá en septiembre y aún no saben cuál será el sexo del bebé. Si es niña se llamará Antonia y si es niño las opciones son Lorenzo o Marcelo. Los primeros cuatro meses de gestación han transcurrido en total calma. “No he sentido mareos ni náuseas, es más, si no fuera por el cambio físico dudaría de que estoy embarazada”. Ha aumentado cuatro kilos y al comienzo se estresaba mucho porque se le iban a notar en pantalla, pero ya se relajó. Eso sí, hace yoga, Pilates, se hidrata la piel con aceite de almendras y trata de comer muy sano. Sus antojos son agua con gas y mango biche con sal que le mandan sus papás de la finca. La familia de ella y la de su marido están muy emocionados, la llaman todo el tiempo a preguntarle cómo está y le envían regalos para el bebé.

Mabel, de 33 años, y su marido, de 41, todavía no saben cómo va a ser el parto. “Hay una asociación de parteras en el Pacífico que se llama Asoparupa y ellas me dicen que sería regio que lo hiciera con ellas, pero todavía no me atrevo. Si pudiera tenerlo en el agua sería fantástico, pero por lo que me dice mi ginecólogo va a ser un parto natural”. Confiesa que está preparada psicológicamente para el día que llegue la cigüeña y que no tiene miedo. Mi esposo y yo hicimos un pacto de estar cinco o seis horas máximo en trabajo de parto y si en ese tiempo el bebé no llega, tenerlo por cesárea. Él dice que no me quiere ver sufrir”.

Aún con el embarazo, Mabel sigue con su rutina de trabajo normal: se despierta a las 4:30, en las mañanas está en la mesa de trabajo de Blu Radio y al mediodía presenta el noticiero. Es consciente de que esos horarios van a tener que cambiar cuando nazca su hijo, pero prefiere esperar a que ese momento llegue para tomar decisiones. Sus compañeros de trabajo están felices. “Luis Carlos –director de Noticias Caracol– ha sido muy generoso. Cuando fuimos a Venezuela a cubrir la muerte de Chávez me protegió, y lo bonito es que no me quitó la oportunidad como profesional de estar allí”, dice Mabel, quien pasa por el mejor momento de su carrera. Lleva doce años en los medios y acaba de recibir por segunda vez consecutiva el premio India Catalina a Mejor Presentadora de Noticias. “Es un reconocimiento superimportante, pero al mismo tiempo me complicó la vida porque ahora la gente está pendiente de qué tan buena soy. Me he vuelto más rigurosa”.

La presentadora caucana dice que nunca se ha sentido discriminada por su color de piel y que, al contrario, ha sido una ventaja. “Cuando llegué a la televisión todo el mundo era encantado con la negra de las noticias y usé eso para hacerme publicidad”. Ahora la estrategia cambió y quiere que la vean como una periodista apasionada por su trabajo y como una buena mamá. “La verdad, no me puedo quejar, la gente ha sido muy bonita conmigo. Me escriben en las redes sociales mensajes como ‘pipona divina’ o ‘hasta mamacita se ve así”, cuenta Mabel emocionada.
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