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Luis Eladio Pérez y Ángela de Pérez en su segunda luna de miel

Luis Eladio Pérez y Ángela de Pérez en su segunda luna de miel

Revista Jet-Set

El embajador de Colombia en Perú y su esposa, Ángela de Pérez, encontraron en el país inca el espacio que necesitaban para superar la crisis de pareja que los golpeó después del secuestro. Los esposos atienden los compromisos diplomáticos, pero también buscan algunos momentos para vivir a plenitud esta nueva oportunidad que les da el amor.
Luis Eladio Pérez, embajador de Colombia en Perú, y su esposa Ángela de Pérez se casaron hace 40 años en la población de Anolaima, Cundinamarca. Foto: ©Gerardo Gómez
Por: Edición 26227/6/2013 00:00:00
El exsecuestrado Luis Eladio Pérez llenó la vacante que dejó la renuncia intempestiva de Jorge Visbal Martelo como embajador de Colombia en Perú, debido al escándalo de la parapolítica.

Hace menos de un año, Pérez asumió el cargo diplomático como una experiencia que, según él, tiene una doble vía. En Lima no solo tomó la decisión determinante de renunciar a cualquier aspiración electoral, sino que superó las dificultades por las que atravesaba la relación con Ángela de Pérez, su esposa desde hace 40 años.

Después de la liberación, la pareja trató de convivir con el fantasma del secuestro. Pero fue difícil. En 2009 se enfrentaron a las revelaciones del libro Fuera del cautiverio, escrito por los estadounidenses Marc Gonsalves, Keith Stansell y Thomas Howes. En este relato testimonial, los tres insinuaron que Pérez e Ingrid Betancourt habían sido muy cercanos durante el secuestro. Las confesiones de los contratistas gringos, que tuvieron la esperada resonancia en la prensa, generaron la crisis matrimonial entre Luis Eladio y Ángela, con amenazas hasta de pedir el divorcio.

Una fuente cercana a Jet-set dijo que los dos se distanciaron durante un tiempo: “Se amaban, pero no podían estar juntos. Fue complicado. Gracias a Dios, todo está superado”.

En algún momento sintieron que estaban destinados a vivir “la crisis después de la selva”, que acabó con el matrimonio de Ingrid Betancourt y Juan Carlos Lecompte; y el del senador Jorge Eduardo Géchem y Lucy Artunduaga.

Pero con la designación en la embajada colombiana, el exsenador y su mujer vivieron la segunda luna de miel que tanto habían anhelado en los últimos años. “Cuando salimos del infierno del secuestro se generaron comentarios acerca de nuestra vida privada. Eso desató susceptibilidades en la familia. Lo que dijeron, cierto o no, afectó la relación de pareja. Hicieron de nuestra tragedia una historia morbosa, sin darse cuenta del daño que nos estaban haciendo. No ha sido fácil reorganizarnos como pareja, pero lo estamos logrando”, puntualizó el diplomático.

Luis Eladio y Ángela se casaron hace 40 años en Anolaima, Cundinamarca, ante el párroco del pueblo, quien era amigo de él. Los esposos se conocieron mientras estudiaban ingeniería en la Universidad de América, en Bogotá.

Ahora que están en la representación diplomática, la pareja ha viajado a poblaciones de Perú que fueron ignoradas en las guías turísticas, y que vale la pena conocer por sus atractivos exóticos. Por ejemplo, en Piura, donde erigieron una estatua de la Pola, sus habitantes mantienen el error histórico de que la heroína independentista fue fusilada allá y no en Colombia.

El embajador y su esposa también viajaron a Paita, donde la muerte sorprendió a Manuelita Sáenz, pobre y olvidada. Según las leyendas populares, la distinguida dama le leía el tabaco a los marineros que estaban de paso. Después del periplo, Luis Eladio Pérez empezó una campaña para restaurar la casa donde vivió el único gran amor de Bolívar.

En Lima, donde se concentran las actividades laborales, los esposos también lideran la restauración de la casona centenaria del barrio San Isidro, donde labora el cuerpo diplomático colombiano. Desde allí, el embajador promueve las relaciones comerciales con nuestro país y asiste a los compromisos de Unasur, cuya sede se encuentra en Perú. Su trabajo requiere de un gran compromiso social, debido a la alarmante situación de las colombianas que cayeron en las redes de trata de mujeres y a los 300 presos nacionales que se encuentran en las cárceles incas. Sus acciones están conducidas, además, a buscar la cooperación binacional en la lucha contra el narcotráfico y contrabando de armas. En todas estas labores, Ángela de Pérez siempre está a su lado.
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