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Lucía Madriñán es una súper mamá soltera

Lucía Madriñán es una súper mamá soltera

REVISTA JET-SET

La exdirectora de noticias del Canal Caracol habló con Jet-Set en Sevilla, España, sobre su experiencia como madre adoptiva. A punto de cumplir un año como cónsul general de Colombia en esta ciudad, se declara sorprendida por el proyecto de ley de Viviane Morales para impedir que los solteros adopten.
Quienes no conocen su historia de adopción les dicen que son idénticas físicamente y que tienen los mismos gestos: “Ojalá yo fuera tan linda como ella”, dice la orgullosa mamá.
Por: Revista Jet-set.5/10/2016 00:00:00

Lucía y Valentina Madriñán se conocieron hace 12 años. Su encuentro fue posible por el deseo de la entonces codirectora de noticias del Canal Caracol de ser madre, y de adoptar un bebé desprotegido. “Lo más fácil hubiera sido mandarme a inseminar, porque estaba perfecta. Pero nunca contemplé esa opción”, dice Lucía, quien en ese momento no tuvo impedimento por ser una mujer soltera.

Valentina llegó al mundo el 27 de noviembre de 2004 y a los 8 meses volvió a nacer en la familia de Lucía. Para ella nunca ha sido un secreto que es adoptada. “Desde muy niña sabe que nos la entregaron en la Fundación Los Pisingos. Le conté de las lágrimas de su abuela Lucía Saa, quien no pudo llegar a tiempo; y de la alegría de sus tíos Felipe y Andrés Madriñán cuando la vieron”. La niña vive orgullosa de su historia y se la cuenta a las personas que le caen bien. Entre sus objetos más preciados están dos libritos con las fotografías que le han tomado desde que era una bebé, y eso fue lo primero que empacó hace un año cuando las dos se trasladaron de Canadá a España. Valentina tenía 7 años, y su mamá fue nombrada cónsul general de Colombia en Toronto. Allí vivieron hasta noviembre de 2015, fecha en la que fue elegida para ejercer el mismo cargo en Sevilla.

La relación de madre e hija es tan normal como cualquiera. De muchos altos y pocos bajos. Con la franqueza que la caracteriza, Lucía recuerda la etapa un poco difícil en la que Valentina le decía: “Cuando yo estaba en tu barriga”. En ese momento no hubiera tenido problema en seguirle la cuerda, pero siempre prefirió decirle la verdad y reafirmarle el orgullo de ser adoptada. También surgió la pregunta de por qué su mamá biológica no se quedó con ella, la respuesta fue: “Tal vez te quiso tanto que permitió que otra persona te diera lo que era mejor para ti”. La honestidad, acompañada de buen humor ha sido la constante en esta familia de dos, y después de la duda quedaron las risas y las cosquillas. Lucía le dice: “Valentina Madriñán nosotras tenemos que estar muy agradecidas con la vida porque nos juntó”.

Es por eso que no entiende las razones de Viviane Morales para tramitar en el Congreso un proyecto de ley que realice un referendo para aprobar que solo parejas conformadas por un hombre y una mujer puedan adoptar niños en estado de vulnerabilidad. Lucía se queda perpleja ante la afirmación de la senadora liberal de que, “ni solteros ni homosexuales podrán dar los roles que sí hacen las familias heterosexuales”. Ella se pregunta en qué mundo vive Morales, “es una representante, pero ¿de quién? Porque seguro no es de los niños de nuestro país. ¿Cuántas madres han tenido que criar a sus hijos solas en Colombia, porque el padre no se hizo responsable, o en el peor de los casos lo mataron?”

En un principio Lucía pensó que nadie tenía por qué conocer los detalles de su vida privada, pero la maternidad cambió su punto de vista. “Si mi historia da para que una persona soltera se decida a adoptar, ya quedo feliz. La contaré cuantas veces sea necesario, porque todas las noches le doy gracias a Dios por haberme dado la fuerza para hacerlo. Hoy no entiendo la vida sin ella”. Recuerda cada momento de su espera, desde el instante en que recibió la noticia de que había sido aceptada como una ‘madre Pisingos’. Dice que parecía que estuviera embarazada y empezó a sentir unas cosas rarísimas: reconocida en los medios de comunicación como una mujer aguerrida, se volvió llorona y con la sensibilidad a flor de piel, “hasta me engordé”.

El nombre de Valentina les hace honor a tres mujeres: a su madre biológica, a ella misma, y a Lucía: “Soy una valiente por habérmele medido a la adopción. Mi hija me dio alas para volar, porque sin ella tal vez estaría trabajado en noticieros todavía”.

Precisamente acudiendo a su alma de periodista, se detiene a pensar en cuáles serían las preguntas que le haría a Viviane Morales: “¿Qué es lo que busca? ¿No cree que su posición va en contra de los menores? ¿No se da cuenta que con prohibir la adopción por parte de personas solteras y de homosexuales les niega la posibilidad de tener una familia y ser amados? ¿Usted conoce la realidad del país, en el que muchas mujeres han tenido que criar a sus hijos solas y lo han hecho de maravilla? Para Lucía la respuesta más importante es la que encontró al lado de su hija: “Ella me cambió la vida y su presencia me dice que todo se puede”.

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