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Lucas Pombo Santos, puro periodismo en el ADN

Lucas Pombo Santos, puro periodismo en el ADN

REVISTA JET-SET

El hijo del director de El Tiempo, Roberto Pombo, le sigue los pasos a su padre en el periodismo y sorprende a los oyentes de La W Radio con sus conocimientos de política. Su privilegiada infancia, al lado de grandes escritores como García Márquez, sumada a la herencia periodística de su familia materna, le augura un futuro brillante.
Lucas Pombo es un ávido lector de autores periodísticos como Gay Talese, Ryszard Kapuscinski, Juan Esteban Constaín y Alberto Salcedo Ramos.
Por: 5/5/2016 00:00:00

Su voz nueva, pero muy familiar, se oye hace poco en La W Radio. Lucas Pombo Santos no solo tiene la misma pinta de su padre, también se pueden confundir por su tono al hablar. El joven abogado, hijo del director de El Tiempo, Roberto Pombo Holguín y Juanita Santos Calderón, es el encargado desde diciembre de 2015 de la fuente política en el programa de Julio Sánchez Cristo. El niño temperamental y curioso que creció rodeado de los escritores, artistas y políticos más importantes del país, que visitaban su casa, hoy tiene casta de periodista. No podía ser de otra manera. A los 24 años recién cumplidos y con la madurez de un hombre de más edad, dice que es un enamorado de la política y la reportería, y compara sus pasiones con el tinto, “que al principio sabe un poco amargo pero se le va cogiendo el gusto a través del tiempo”. Y de El Tiempo, ya que es imposible negar que los genes del oficio vienen de sus antepasados Santos Montejo, Santos Castillo y Santos Calderón, quienes fueron por muchas décadas los dueños del diario más importante del país.

Con la sencillez que encanta a quienes lo conocen, Lucas cuenta que estudiar Derecho en los Andes, igual que lo hizo su padre en la década de los 70, fue una decisión orgánica más que por seguir una tradición familiar. “Nunca me sentí obligado a estudiar esa carrera, ni mucho menos a ser periodista”. Para él comunicar, antes que ser un asunto de forma, es un arte.

De Roberto, quien ya casi cumple cuatro décadas ejerciendo el oficio, ha aprendido que en su trabajo no puede ser hincha de nada ni de nadie y que su tarea debe ser preguntar y escuchar: “Siempre me ha repetido que mantenga la distancia con las fuentes. Además de compartirme lo que en su momento le dijo mi abuelo Hernando Santos Castillo: ‘No sienta desprecio por la política, porque de alguna manera se lo va a trasmitir a sus lectores’”.

Su andar periodístico empezó el año pasado en Congreso Visible, un observatorio de la Universidad de los Andes, donde escribió artículos para El Tiempo, Portafolio y Semana. Ahora, en La W, Lucas no tiene espacio para relajarse. Pero eso le gusta, ya que lo mantiene con la adrenalina al tope. “Cuando era simplemente un oyente del programa me parecía que todos fluían de una manera tan natural que se veía fácil. Ahora sé que es más complicado, porque cada palabra equivocada y cada muletilla que uno usa se magnifica”, comenta.

Juan Pablo Calvás, editor general de la emisora, ha sido su mentor. Él fue quién lo recomendó para trabajar al lado de Julio Sánchez Cristo, Alberto Casas, Camila Zuluaga y Félix de Bedout. También ha sido el paciente maestro que le enseña a manejar los ritmos, la respiración, el tono. “Al principio me hizo unas pruebas supremamente estresantes: me subió a un estudio y me preguntó sobre actualidad política; luego hizo que leyera un párrafo de una noticia; y después me puso a improvisar”. Para Juan Pablo, Lucas es un tipo brillante, que cada día lo sorprende con su compromiso con el oficio. “Sabe mucho de política y su sentido del humor es increíble. Una mezcla que funciona muy bien al aire, ya que siempre tiene una respuesta acertada y le da la vuelta a las frecuentes bromas que hacemos en cabina”, dice.

A Lucas, el ‘mamagallista’ y gocetas que se rumbea desde un reguetón hasta una despechada canción de Alci Acosta, no lo trasnocha que lo comparen con su papá. Lucas es tan bohemio, carismático y agudo como en alguna oportunidad describieron a Roberto. Sin embargo, ha empezado por desmarcarse de los prejuicios que pueden tener algunas personas cuando él se presenta con sus apellidos. “He aprendido a tomármelo con humor y me rio, ¿qué más voy a hacer?”.

A pesar de la cercana amistad que su padre tiene con Julio Sánchez Cristo, con quien trabajó a finales de 1994 en Viva FM de Caracol, Lucas dice que él es su jefe y punto. A ese hombre que escuchaba desde muy niño lo califica como un monstruo del periodismo radial. “Ahora mi relación con él es de oírlo, aprenderle y responderle”. Sobre la fama de ser estricto que tiene Julio no tiene prevención, sabe que no puede llegar al programa a quedarse callado, o que lo chiveen en algún tema importante: “Si la embarré, pues lo único que se debe hacer es corregir y seguir adelante. A su lado no existe un ambiente hostil, pero se maneja un estrés delicioso que me exige siempre”. Julio resalta de Lucas que no traga entero y contrasta fuentes: “Tiene un futuro brillante y su resplandor contagia”.

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