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Los ‘toy boys’ de Madonna

Los ‘toy boys’ de Madonna

REVISTA JET-SET

Desde que se divorció de Guy Ritchie, la reina del pop, de 56 años, se ha dedicado a satisfacer su apetito sexual por jóvenes guapos, atléticos y que podrían ser sus hijos.
En un concierto en Londres con el bailarín francés Brahim Zaibat, su amante entre 2010 y 2013, y 28 años menor que ella. Cuando lo echó, le escribió una canción tildándolo de mal amante y pobretón.
Por: 12/3/2015 00:00:00
En los primeros años de su estrellato, Madonna era famosa por sus romances con los más deseados de los años 80 y 90, siempre contemporáneos suyos: Antonio Banderas, John-John Kennedy, Jean-Michel Basquiat, su primer marido Sean Penn, entre otros. La excepción fue el veterano Warren Beatty, quien le lleva 21 años. 

Pero desde que se enamoró de Guy Ritchie, su segundo esposo y diez años menor que ella, la cuenta de la edad de los objetos de su deseo ha ido bajando considerablemente. Hoy, sus amantes parecen más los novios de su hija Lourdes, de 18 años, o los compinches de su hijo Rocco, de 14, que los enamorados de una mujer como ella, próxima a cumplir 57 en agosto.

Su actual novio, Timor Steffens, es 29 años menor que ella y cumple con el patrón que la artista ha seguido últimamente en sus conquistas: además de muy joven (tiene 27 años), es buen mozo, atlético, bailarín y con exotismo en su sangre. Nació en Holanda en una familia de raíces marroquíes, alemanas y de indígenas de Estados Unidos, lo cual la cautivó cuando lo conoció en la fiesta de Año Nuevo de 2014 en la casa del modisto Valentino, en Gstaad, Suiza. 

Aunque se ha rumorado que rompieron, el romance está vivito y coleando, como lo demuestran recientes trinos de él en Twitter y su presencia en el cuerpo de baile de Madonna en sus últimos conciertos. La prensa holandesa, así mismo, asegura que ella acaba de comprar un lujoso apartamento en Rotterdam, para tener dónde quedarse cuando vayan de visita a la patria de él. 

Si Madonna tiene debilidad por los jovencitos, él la tiene por las maduras. “Hay una gran diferencia de edad entre nosotros, pero la verdad es que no la siento”, le declaró al Daily Mirror, de Londres, y agregó: “Es una mujer fuerte, en búsqueda siempre de nuevos retos y que no necesita seguir lo convencional. Eso es lo que lo que la hace una artista”.

Ello es muy cierto, como lo es también que lenguas viperinas del mundo del espectáculo se han dedicado por estos días a achacarle a Madonna que está vieja, a raíz de su obsesión por los “sardinos” y la caída que sufrió en los Brit Awards, por una mala pasada que le jugó su vestido. Para colmo, el diseñador del traje, Armani, la tildó de “difícil”, lo que multiplicó las versiones de que se le están viniendo los años encima. “(La edad) se ha vuelto un aspecto sobre el cual puedes discriminar a alguien y hablar mierda”, respondió Madonna a los ataques en entrevista para Rolling Stone, en la cual comparó este acoso con el racismo y la homofobia.

La más grande estrella del pop de la historia reciente, cuenta que su preferencia por los toy boys, como se les llama en el mundo anglosajón a los amantes de mujeres maduras, no es premeditada. “Las cosas pasan. Sencillamente, conozco a alguien que me interesa y resulta que tiene menos años que yo”.

Pero cualquiera diría que su gusto la traiciona. Antes de Timor, tuvo una relación de tres años con otro bailarín, el francés Brahim Zaibat, de raíces también magrebíes, pues su padre es de Argelia. Tenía 25 años cuando comenzó el idilio, que se acabó porque él resultó muy ambicioso y buscaba una carrera, mas no a la sombra de una amante famosa. Además, participó en la versión francesa del concurso Dancing with the Stars, contra los deseos de ella. “Brahim dejó de ser el niñito de Madonna”, le explicó un amigo de él al londinense Daily Mail, y por eso ella lo echó. Acto seguido, Madonna le escribió una canción, Unapolegetic Bitch (Perra sin remordimientos), en la cual lo tildaba de mal amante y pobretón. “Cuando hacíamos el amor, tengo que admitirlo, no era satisfactorio. (…) Estoy destapando botellas que tú nunca podrás comprar. Estoy dando fiestas y tú no estarás en la puerta”, decía la letra.

Jesús Luz, el predecesor de Brahim, tenía 22 años cuando ella puso sus ojos en él durante una sesión fotográfica para la revista W, en Río de Janeiro en 2008, meses después de su separación de Guy Ritchie y de otro flirt con el beisbolista Álex Rodríguez. Muy bien parecido, Jesús tenía así mismo esa vena tropical que tanto parece encenderla, pues es brasileño. Como pasa ahora con Timor, parecía otro de los hijos de ella y no su compañero sentimental, como se podía ver en los paseos familiares y reuniones de cábala, en la cual lo introdujo. Pero estos esfuerzos por integrarlo a su vida se fueron al traste porque resultó evidente que no tenían nada en común. “Es un milagro que este romance haya durado un año”, anotó un amigo de Jesús, cuya madre, 14 años más joven que Madonna, nunca estuvo de acuerdo con la relación, que de todos modos ayudó al despegue internacional de la carrera de Jesús como DJ y modelo.

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