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Los santos del poder

Los santos del poder

Revista Jet-set

Los presidentes y funcionarios del gobierno también tienen entre sus asesores una legión de santos e imágenes sagradas para cuando se agotan las ayudas terrenales. En un país católico, ellos dan ejemplo de fe y recogimiento. Estos son los íconos religiosos más cercanos al poder.
El expresidente Ernesto Samper Pizano descubrió la devoción por el Divino Niño en 1989 después del atentado en el que por poco pierde la vida. Foto: ©Gerardo Gómez/13.
Por: Edición 25711/4/2013 00:00:00
Juan Manuel Santos. Del Milagroso a la Milagrosa

El país conoció la devoción del presidente Juan Manuel Santos y su familia por la Virgen de la Milagrosa mucho después de la cinematográfica Operación Jaque. Cuando estaba en plena campaña electoral por la presidencia, su esposa, María Clemencia Rodríguez, aseguró en la revista Diners que el día del rescate ella se hincó ante el altar de la Virgen durante muchas horas: desde que los helicópteros salieron hacia la selva hasta que regresaron con Íngrid Betancourt y los demás liberados.

Poco después, el 14 de marzo del 2010, cuando Santos arrasó en las elecciones, la familia presidencial refrendó su pasión mariana al asistir a una misa matutina en la capilla de la Milagrosa, de la orden religiosa Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl, en pleno centro de Bogotá. Desde entonces, dicen las monjas, no han dejado de venerar a la imagen que prodiga salud y protección según el santoral católico.

El mandatario y su esposa no tienen horario para visitarla en el altar de la céntrica zona de la capital de la República. “En cualquier momento se aparecen y oran. Hasta compran medallas y estampitas para llevárselas a sus amigos”, dijo una de las asistentes a este culto a María.

El jefe de Estado colombiano también hizo coalición con el Señor de los Milagros de Buga. Al término de uno de los Acuerdos para la Prosperidad en la Ciudad Señora asistió a la majestuosa basílica, donde pidió públicamente “justicia, templanza, prudencia y fortaleza para gobernar al país”.

Ernesto Samper. En el país del Divino Niño

Hace 24 años, Ernesto Samper fue herido de gravedad en un atentado contra el dirigente de izquierda José Antequera. De esa experiencia, el expresidente recuerda haber visto el túnel de la muerte y el momento en que los médicos trataban de resucitarlo. También tiene memoria del sonido muy suave, casi como el de unas campanillas, que hacían las decenas de medallas del Divino Niño que pusieron las enfermeras en las almohadas. Cuando venció la muerte, Samper se aferró a la imagen milagrosa que es venerada en el barrio 20 de Julio de Bogotá. De vez en cuando va a esta iglesia, pues le reza a diario con la estampa que carga en el bolsillo. Durante su mandato presidencial, trasladó los festejos patrióticos del Día de la Independencia al populoso sector capitalino. En su casa campestre de Ubaque, Cundinamarca, mandó a construir una gruta donde colocó el busto rosado del Divino Niño.

Álvaro Uribe Vélez. Entre María y Marianito

El día del matrimonio de su hijo Jerónimo en Barranquilla, el expresidente Álvaro Uribe Vélez estuvo a punto de dañar un almuerzo que ofrecieron los suegros del joven. Uribe, que andaba en una buseta con casi la mitad de los invitados al evento, prefirió llevárselos al santuario de la Virgen en la vía que conduce a Cartagena.

Anécdotas como estas, que dan cuenta de su catolicismo de camándula y peregrinación como el de muchos paisas, abundaron durante sus ocho años de gobierno. Todavía se recuerda que en el 2009 invitó a rezar el rosario a algunos de los ministros de su gabinete para exorcizar la crisis diplomática de Colombia con Ecuador y Venezuela.

Para muchos politólogos y columnistas, entre ellos Daniel Samper Pizano, “este ha sido uno de los presidentes más rezanderos y con una devoción especial a la imagen de María Auxiliadora, de Sabaneta, Antioquia”. En alguna ocasión, el exgobernante dijo que “estaba sobregirado con ella por la cantidad de favores que le había pedido”. Muchos de sus funcionarios dicen que cuando iba en el carro o el avión presidencial, le rezaba el rosario y en voz alta le encomendada a cada uno de los miembros de su familia. “Mis oraciones las mezclo con yoga”, aseguró medio en broma hace algunos años.

Durante su gobierno también expresó su fervor por el beato Marianito y el Señor de los Milagros de Buga.

Angelino Garzón. “El Señor de los Milagros me salvó la vida”

El 2012 no fue un buen año para el vicepresidente Angelino Garzón debido a varios quebrantos de salud, como un accidente cerebro vascular y un tumor cancerígeno en la próstata, sin contar el cáncer en la vejiga que sufrió su esposa Montserrat Muñoz. Después de varias entradas a la clínica, Garzón regresó a las actividades laborales con un discurso que tenía un claro mensaje católico. “Estoy vivo gracias al Señor de los Milagros de Buga”, dijo el vicepresidente, quien es oriundo de la Ciudad Señora.

En esos meses críticos enfrentó los quebrantos de salud mientras una bancada del Senado pedía su renuncia. Según sus allegados, Angelino Garzón demandó sus refuerzos del cielo y visitó el “suplente” del Milagroso de Buga en la Parroquia San Alfonso, de los misioneros redentoristas, en el barrio La Soledad, de Bogotá. El pasado Domingo de Resurrección, el dirigente volvió al templo con el fin de agradecer los favores recibidos.

Su abierta exaltación al Señor de los Milagros también se hizo evidente en el Mundial Sub-20 que se realizó en Colombia: a la selección juvenil del país le regaló el busto que, según él, le salvó la vida.

Alejandro Ordóñez. Y su legión de santos

A las cinco de la mañana, sin importar la hora en que se duermen, el procurador Alejandro Ordóñez y su esposa, Beatriz Hernández, se arrodillan en el pequeño altar que tienen en la habitación, donde se encomiendan a una legión celestial que incluye a la Virgen María, algunos arcángeles y San José, quien les despierta una gran devoción.

Según sus creencias, la oración diaria no basta, sino que es necesario un refuerzo dominical en la iglesia Sagrados Corazones de Jesús y María, de la Fraternidad Sacerdotal de San Pío X, una orden religiosa ortodoxa que los distanció del poder papal en 1970. Allí, las ceremonias son en latín y de espalda a los feligreses, como el último vestigio de las misas tridentinas que empezaron a desaparecer con el Concilio Vaticano II. Los analistas de la era de Ordóñez interpretan este culto como expresión de “su fervor religioso, que se traduce en posiciones conservadoras frente a temas como el aborto y el matrimonio gay”.

Alejandro Ordóñez y su familia estudiaron latín y comparten una pasión inquebrantable por San José, el santo predilecto del papa Francisco. Los Ordóñez-Hernández no solo regalan las novenas del patrono de la Iglesia, sino que celebran su fiesta todos los 19 de marzo en algunos ancianatos de Bogotá.
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