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Los Rolling Stones en Colombia

Los Rolling Stones en Colombia

Revista Jet-set

La empresa de espectáculos Ocesa confirmó que la banda inglesa estará en Medellín en noviembre de 2015. Aunque el repertorio musical aún no se conoce, la rollingmanía ya se apoderó del país. En Colombia viven verdaderos adictos a los chicos malos del rock.
La agrupación del Reino Unido ha vendido más de 250 millones de copias en medio siglo de vida artística. La banda se mantiene activa en una edad en que muchos ya están pensionados. Charlie Watts tiene 73 años; Mick Jagger, 71; Keith Richards, 70, y Ron Wood, 67. Foto: AFP.
Por: Edición 2944/11/2014 00:00:00
Al tiempo de la presentación de Paul McCartney en Bogotá, en 2012, crecieron las especulaciones por la posible visita de los Rolling Stones a Colombia. La llegada del ex Beatle marcó el inicio de una serie de conciertos impensables en décadas pasadas y acercó a los empresarios a la viabilidad de contratar a los “dinosaurios del rock”.

Finalmente, Mick Jagger y sus secuaces se presentarán en Medellín, dijo el alcalde de la ciudad Aníbal Gaviria, en un momento de entusiasmo que lo llevó a saltarse la promesa de confidencialidad con los empresarios de Ocesa, la firma que también trajo a Madonna, Lady Gaga, Beyoncé y el Circo del Sol. Esta organización con capital mexicano se ganó la puja con otros ofertantes como el empresario Ricardo Leyva y Alfredo Villaveces, de Evenpro. Renato Herrera, productor ejecutivo de Ocesa, confirmó en La W que los británicos se presentarán en el estadio Atanasio Girardot en noviembre de 2015.

La capital antioqueña ofrece una serie de beneficios para este tipo de espectáculos que van desde la concesión del escenario deportivo sin ningún costo, hasta los patrocinios institucionales y el lobby para buscar el apoyo económico de la empresa privada. Y es que la contratación de la banda británica llega a los cinco millones de dólares, una cifra riesgosa para los empresarios, aunque se trate de los roqueros más influyentes que avivaron la contracultura de los años 70 y que hoy sobreviven unidos a diferencia de los Beatles. La grandeza de sus “satánicas majestades” se mide en cifras: han vendido cerca de 250 millones de discos desde su primer hit en 1964 y congregaron a 1,5 millones de espectadores en Copacabana, Brasil, en 2006. En 2013 agotaron en cinco minutos la boletería de su presentación en el Hyde Park, de Londres. Por eso se cree que en Colombia no demorarán más de media hora en venderla.

“De verdad traer a los Rolling es una cuestión de ego y de prestigio. No de dinero. Las utilidades son pocas”, explicó Leyva, quien durante años hizo el intento de llevarlos a ciudades como Barranquilla y Bogotá. No obstante, la altura de la Capital de la República hubiese sido una especie de kriptonita para estos cantantes longevos que ya llegaron al séptimo piso. Entre el vocalista Mick Jagger, el baterista Charlie Watts y los guitarristas Keith Richards y Ron Wood suman 281 años.

Jagger y sus chicos vendrán a Antioquia en el paquete de una gira que incluirá otras ciudades de Latinoamérica como Buenos Aires y Lima. En una entrevista con AP, Richards confirmó estas dos capitales y, sin nombrar a Medellín, aseguró que la gira se extenderá a otros países de Suramérica.

El espíritu de los Stones en el país

La fecha de la ciudad paisa parece lejana, pero el entusiasmo está encendido por la especie de culto o adoración que despiertan en Colombia los intérpretes de “Satisfaction” y “Angie”. Por ejemplo, el periodista Mauricio Silva atesora los 29 álbumes que los Rolling grabaron en estudios y guarda decenas de objetos como vasos y camisetas. “Ojalá canten acá sus melodías del 69 al 74, su periodo más prolífico”, afirmó Silva.

En Madrid, donde se presentaron recientemente, no defraudaron a los 54.000 fanáticos que llenaron el estadio Bernabéu, pues el repertorio incluyó temas de esa época y otros que nunca habían tocado en vivo. Muchos esperan que apliquen esta misma fórmula en el Atanasio Girardot.

Otro apasionado de la agrupación del Reino Unido es el escritor Jacobo Celnik. En su libro Rockestra incluyó una entrevista con Andrew Loog Oldham, quien se convirtió en el primer mánager de los Rolling Stones cuando apenas tenía 19 años y decidió vivir en Bogotá desde su matrimonio con la exmodelo Esther Farfán. Oldham, considerado un respetado agitador cultural, vivió para escribir acerca de aquellos días de sexo y drogas, cuando los apoyó para hacerle contrapeso a los Beatles y que plasmó en su libro Rolling Stoned. El empresario concede pocas entrevistas, por eso Celnik se sintió halagado. Este comunicador bogotano nunca los ha visto en vivo, pero sus amigos de la cofradía de los Rolling Stones se atreven a afirmar que a pesar de la avanzada edad de los artistas, los toques siguen siendo tan buenos como en los días en que eran jóvenes y locos de atar. Como el vino: cuanto más viejo, mejor.

El comentarista Manolo Bellón también dedicó varios capítulos a la invasión musical inglesa en Estados Unidos en el libro El ABC del rock.

Pero el seguidor más apasionado y beligerante de estos chicos malos ha sido el cineasta y melómano caleño Sandro Romero, quien en su extenso haber de ensayos musicales también ha escrito acerca de ellos. En la publicación más reciente Piedra sobre piedra: confesiones de un adicto a los Rolling Stones, que presentó su colega Eduardo Arias, hizo un repaso locuaz de su dependencia musical por los artistas anglos, de los días en que escuchaba sus LP con el “stoniano” Andrés Caicedo y de los viajes que ha hecho para verlos en nueve conciertos. Cabe recordar que la novela ¡Viva la música!, de Caicedo, tiene influencia de los Rolling y su impacto en la clase alta de la capital valluna. Así mismo, la veterana agrupación dejó huella en las bandas roqueras locales de los años 60 y 70, como Los Flippers y Los Speakers.

Jagger y sus amigos llegarán al país en un momento en que están por encima del bien y el mal. La prensa española elogió la humildad de las estrellas musicales que cada vez hacen menos exigencias para sus conciertos, excepto el agua y champaña que requieren en sus camerinos y la prohibición de tomarles fotos durante los ensayos. La rollingmanía apenas comienza en Colombia.
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