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Los ‘mototours’ del hijo del Che

Los ‘mototours’ del hijo del Che

Revista Jet-set

Ernesto Guevara, el hijo menor del Che, es el coordinador de un tour turístico que tiene el distintivo de recorrer Cuba sobre una Harley-Davidson. Este abogado acompaña a los aventureros a los lugares más significativos de la Revolución: desde La Habana hasta bahía de Cochinos.
Ernesto Guevara, de 49 años, coordina los viajes en las Harley-Davidson por los parajes donde se gestó la Revolución cubana. El tour fue diseñado por la agencia La Poderosa, con sede en La Habana y Buenos Aires, llamada así en honor a la moto emblemática del Che Guevara. Foto: AFP.
Por: Edición 2987/1/2015 00:00:00
No es fácil ser el hijo de Ernesto Guevara, y menos para el último de los cuatro hermanos que fue bautizado con el homónimo del mítico revolucionario. El abogado de 49 años, quien no ha podido acostumbrarse a la presión de la gente que lo quiere ver como la reencarnación del Che, decidió capitalizar el prestigio familiar al aceptar la coordinación de un circuito de viajes por los lugares más emblemáticos de Cuba. Solo que los hace en las Harley-Davidson, la gran pasión de su inmortal padre.

Para estas aventuras motorizadas, Ernesto Guevara Jr. se asoció con Gaviota Tours, la agencia estatal cubana que mueve el reglón más importante de la economía isleña, y La Poderosa Tours, de origen argentino, que maneja la empresaria Mimi Kohen. La organización turística gaucha tomó su nombre de la legendaria motocicleta del Che, durante una etapa que marcó el espíritu libertario del líder argentino entre 1951 y 1952. En ese entonces, en compañía de su amigo Alberto Granado, recorrió Argentina, Chile, Perú, Colombia y Venezuela, una secuencia de viajes a lugares y a ideologías que inspiraron la película Diarios de motocicleta, con Gael García metido en la piel de aquel joven subversivo.

Su moto, La Poderosa, se convirtió con los años en una pieza del museo del Che en la provincia cordobesa de Alta Gracia, Argentina. “En realidad era llamada así, pero no por vanidad, sino por ironía”, explicó Kohen desde Buenos Aires.

Hoy, Ernesto Guevara Jr. trazó una ruta de ocio y descanso por el corazón de Cuba, con el sentido de redescubrir algunos de los escenarios naturales de la revolución comunista que fue gestada por el padre al que nunca conoció. Cuando el Che fue asesinado en el suroeste de Bolivia, él apenas tenía un año. “No tengo memoria de haberlo visto. La imagen que guardo es la que conozco a través de los murales, afiches y documentales”, dijo durante una entrevista que concedió al diario El Mundo, de España. El hijo del matrimonio del Che Guevara con la cubana Aleida March, decidió romper el silencio de toda una vida precisamente para promocionar sus viajes de autor, que oscilan entre los 3.000 y 4.800 dólares con alojamiento, comida y moto incluidos, dependiendo del plan.

Los harlistas que lo contratan parten de La Habana, con una visita obligada a la Comandancia del Che en la Fortaleza de la Cabaña, y siguen a Cienfuegos Trinidad, Topes de Collantes y Las Terrazas. En la etapa final de la travesía pasan por Santa Clara, donde reposan los restos del Che en un imponente mausoleo que contrasta con la arquitectura ruinosa de la villa. Fidel Castro y el revolucionario argentino se la tomaron en 1958 como parte de una acción decisiva en su afán por tumbar a Fulgencio Batista. También llegan a bahía de Cochinos, donde el ejército de Castro derrotó a Estados Unidos en 1961.

En el tour más reciente, justo en los días en que Obama anunció su interés de restablecer las relaciones diplomáticas y comerciales con Cuba, el hijo de Ernesto Guevara se encontraba en cayo Santa María, uno de los bastiones del capital español que le ha inyectado vigor al sector hotelero de la isla como la firma Meliá.

Durante el recorrido, dicen las personas que lo han hecho, Guevara hijo jamás alardea de su linaje político. Tampoco relata los momentos íntimos que tuvo el Che con su familia, que en realidad fueron muy pocos debido al compromiso de sacar adelante la Revolución y expandirla a países como Bolivia. Incluso, antes de viajar allá, donde fue abatido por el soldado Mario Terán Salazar, el Che estuvo de paso en Cuba para despedirse de su mujer e hijos. Camilo Guevara, el tercero de ellos, le contó a la prensa argentina que su papá llegó disfrazado a la última cita familiar, como parte de la continua estrategia que utilizó para evadir los agentes de la CIA. Lo querían vivo o muerto para frenar el florecimiento del comunismo en América Latina. “En ese momento estaba rapado y con anteojos. Cenamos juntos. Nunca más lo volví a ver”, dijo este abogado que nació en 1962, cuando Cuba se amoldaba con dificultades al nuevo sistema político en medio del inicio del embargo de Estados Unidos.

En la actualidad, Camilo Guevara dirige el Centro de Estudios Che Guevara, con sede en La Habana, que se ocupa de perpetuar el legado ideológico del revolucionario y de archivar los documentos relacionados con su vida y obra.

Además de Camilo y Jr., el Che Guevara y su esposa tuvieron a Aleida y Celia, dos profesionales tan leales como sus hermanos a las decisiones de Raúl y Fidel Castro. Se dice que la parentela de Ernesto Guevara jamás toma una decisión sin consultar a los mandatarios cubanos.

Aleida Guevara March, de 54 años, es médica al igual que su padre y trabaja en el hospital para niños William Soler, de La Habana. Celia, nacida en 1963, es veterinaria y maneja el Departamento de Salud Animal del Acuario Nacional de Cuba.

Los cuatro hijos del matrimonio del insurgente argentino se mantienen unidos alrededor del ideal de la sociedad igualitaria que buscaba su padre, el aventurero motorizado. De todos ellos, Ernesto fue el heredero de la pasión por las Harley, una marca que nació en el imperio norteamericano pero que, de manera paradójica, ha representado a la contracultura que alimentó el Che Guevara.
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