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Los Middleton se creen de mejor familia

Los Middleton se creen de mejor familia

Revista Jet-set

Los suegros del príncipe William de Inglaterra son acusados por una prima de no haber vuelto a mirar a sus parientes desde que se entroncaron con la realeza.
Michael y Carole Middleton el día de la boda de su hija Kate con el príncipe William, el 29 de abril de 2011. Desde ese día, ella no responde a las invitaciones de sus familiares y ni siquiera les habla por teléfono, según su prima Joanne. Foto: Look Press Agency.
Por: Edición 29012/9/2014 00:00:00
Joanne Callen, una modesta consultora de empleo en un pequeño pueblo inglés, olvidó que los trapos sucios se lavan en casa y expuso ante toda Gran Bretaña la división que ha traído a su familia el matrimonio de su prima Kate Middleton con William, el futuro rey de Inglaterra. La joven es hija de Alison, prima hermana de Carole Middleton, la madre de Kate, duquesa de Cambridge, de quien fue compañera de juegos en la infancia y hasta la adolescencia, cuando sus familias pasaban juntas las navidades y vacaciones. El vínculo era tan fuerte que Carole fue dama de honor en el casamiento de Alison, al lado de quien creció como una hermana y además fue hasta hace poco la cariñosa madrina de Joanne.

Hondamente resentida, la consultora le contó al Daily Mail que todo eso se resquebrajó desde la fastuosa boda real en 2011, a la cual ella y su familia fueron invitadas. Esa fue la última vez que vio a Kate, mientras que con Carole se ha vuelto a encontrar muy pocas veces. Sus dardos le apuntaron específicamente a esta última y al modo en que ha ignorado a su familia desde la histórica fecha. “No somos de su círculo social, le damos vergüenza. Ella ahora es más grande que la reina Isabel II (…) Siempre fue una arribista social y ahora es una esnob”, afirmó Joanne en medio de un verdadero memorial de agravios contra su prima segunda. Afirmó que la suegra del príncipe William no responde a las invitaciones que le hacen sus familiares, como sucedió con la boda de su hermana Catherine Callen. “Obviamente, ella quería que los Middleton estuvieran allí porque son nuestros únicos parientes por el lado de la abuela Ruth, pero ni siquiera enviaron una tarjeta de felicitación y mucho menos un regalo”, relató Callen. El palacio de Kensington respondió en nombre de la duquesa que ella no podía asistir.

“Carole se comporta como si no fuéramos lo suficientemente buenos para ellos”, agregó Joanne, quien refirió además que ni ella ni ningún miembro de su familia conocen al príncipe George, el hijo de William y Kate, tercero en la línea de sucesión al trono. Ello, a pesar de que el bebé pasó en la casa de los Middleton su primer mes de vida y Carole lo cuidó mientras sus padres se fueron de vacaciones a las islas Maldivas en enero pasado. “Me parece que ella cree que en Palacio no quieren que vea a su familia extendida ahora que es la abuela del futuro rey”, conjeturó Joanne.

Pero lo que más la tiene decepcionada de Carole, aclaró, es la falta de consideración que ha mostrado hacia los miembros mayores de la familia, en especial sus abuelos, Igor y Ruth, quien es hermana de la fallecida Dorothy Goldsmith, la madre de Carole. Lo dice porque, además de que nunca los ha vuelto a visitar ni a llamar, los ha desairado en dos ocasiones en que les prometió que por fin conocerían a George. La primera, les avisó que en dos semanas un auto los recogería para que fueran a visitarlos. “Ella les dijo que los llamaría para concretar la cita y entonces mi abuela corrió a comprarle un vestido de regalo al bebé”. Pero la llamada nunca se dio y los ancianos se quedaron con los crespos hechos, tristes. Otro día, Igor, Ruth y Alison fueron a visitar la tumba de Dorothy en el cementerio Pangbourne y llamaron a Carole para convidarla a almorzar. Ella les contestó que estaba ocupada, pero que si esperaban unas horas podían encontrarse en el camposanto con Kate y George. “Mis padres son viejos y ellos no pueden esperar tanto. ¿No podemos, más bien, llegar a tu casa? Me encantaría verte, no importa si Kate y el bebé no están”, le contestó Alison, a lo que Carole repuso: “Lo siento, pero estoy en el trabajo”. “Si mi tía Dorothy estuviera viva, se sentiría devastada por la forma en que ella trata a mis abuelos”, anotó Joanne.

La prima también deplora la actitud de Carole hacia su propio hermano, el también millonario Gary Goldsmith, quien fue pillado por unos paparazzi consumiendo cocaína y contactando prostitutas en Ibiza. Él no fue invitado a hospedarse en el hotel donde toda la familia de Kate lo hizo en la víspera de la boda real, y para la ceremonia no le asignaron un puesto con su nombre en las bancas del frente de la Abadía de Westminster, por lo que le tocó acomodarse donde pudo y ver la ceremonia por una pantalla gigante. Joan concluye que “Carole no quiere que lo vean con ella a pesar de que es el padrino de su hijo James”.

Así, la que siempre ha sido elogiada por William y los Windsor como modelo de familia unida, ahora muestra sus grietas después de su asombroso salto social, de humildes mineros a empleados de aerolínea y de ahí a millonarios y parientes de la casa real más prestigiosa del mundo.
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