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Los Kennedy tuvieron la culpa

Los Kennedy tuvieron la culpa

Revista Jet-Set

Al cumplirse los 50 años de la muerte de Marilyn Monroe, una investigación acaba de revelar con pruebas que ella se quitó la vida la misma noche en que Robert Kennedy terminó su romance con ella.
La única foto conocida de Marilyn Monroe con Robert Kennedy (izquierda) y John F. Kennedy (derecha) fue tomada el 19 de mayo de 1962, minutos después de que ella le cantara al presidente su famoso “Happy Birthday” en Nueva York. Esa noche se acostó por última vez con el mandatario. Foto: Getty Images.
Por: 30/5/2012 00:00:00
Ya nadie desconoce en Estados Unidos que John F. Kennedy, Jack, y su hermano Robert, Bobby, fueron amantes de la inolvidable Marilyn. Solo faltaba aclarar qué tanto se involucraron en su muerte y nuevos datos recogidos por investigadores como Anthony Summers y James Spada sugieren que mucho. Para desentrañar la historia, hay que ir tras Peter Lawford, el esposo de Patricia Kennedy, Pat, una de las hermanas de los políticos. Nacido en Londres, él fue un actor famoso, pero dejó los sets y se dedicó a vivir de su fama y su vínculo con la familia más poderosa de Norteamérica.

En 1951, conoció a Marilyn cuando era una principiante con los pies bien puestos en la tierra, atlética y sana, muy distinta a la inestable emocional en que se convirtió luego. Nunca se interesó en llevarla a la cama y se volvió su amigo, asegura el biógrafo Spada. Al casarse con Pat en 1954, Peter se hizo compinche de Jack, pues ambos eran adictos al sexo y se inventaron las “expediciones de cacería” de bellezas de Hollywood. Una de ellas fue Marilyn Monroe.

En aquel 1954, ella era la mujer de la que más se hablaba en el mundo. Un día, Peter hizo que Jack y su esposa Jackie, recién casados, fueran invitados a una fiesta en Los Ángeles para que su cuñado conociera a la estrella. En toda la noche, él no apartó su mirada de la actriz, para furia de Jackie y Joe Di Maggio, el segundo marido de Marilyn, quien a los pocos meses se divorció de ella.

Jack y la diva iniciaron un tórrido romance en 1955. Se veían en Nueva York o en Los Ángeles y, como contó Summers en Goddess, su biografía de Monroe, no disimulaban su pasión. Lena Pepitone, asistente de la actriz, sostuvo que Jack le hacía bromas picantes a Monroe y la manoseaba en público. Marilyn, por su parte, era muy fogosa con él. Luego de uno de sus encuentros sexuales en Los Ángeles en 1960, por ejemplo, en una cena en el restaurante Puccini, ella les dijo a los otros comensales que Jack había estado “muy penetrante”.

Un año después, Kennedy se posesionó como presidente de Estados Unidos y no dejó a sus múltiples amantes. La más peligrosa de todas era Marilyn porque la mafia, la oposición, los comunistas cubanos y otros enemigos que querían su caída habían chuzado los teléfonos y puesto micrófonos en las casas de los Lawford y de la estrella, así como en otros lugares donde dormía con ella. El 19 de mayo de 1962, luego de que Monroe le cantara su famoso “Happy Birthday Mister President” en Nueva York, Jack tuvo su última noche de sexo con ella en el hotel Carlyle y en adelante jamás volvió a buscarla o a contestar sus llamadas.

Para entonces, Marilyn ya había caído en una espiral de depresión y adicción a los barbitúricos mezclados con champaña que la llevaron a enloquecer y a ser internada en sanatorios. El abandono de Jack la hizo sentirse más sola, abusada y engañada, pues creía que él dejaría a Jackie para casarse con ella.

Cuando amenazó con revelar su affaire a la prensa, Jack le mandó a Bobby para calmarla. Con él, ella también tenía una aventura sexual que se intensificó en los meses siguientes. Marilyn ahora fantaseó con que el entonces Fiscal General de Estados Unidos dejaría a su esposa Ethel por ella. Lo malo era que Marilyn tenía con él un diálogo más intelectual que la llevaba a anotar en su diario las delicadas cuestiones de Estado y del poder, como la crisis de los misiles de 1962, que él le confiaba.

Pronto, Rose, la madre de los Kennedy y el propio Presidente conminaron al Fiscal a dejar a Marilyn y él se le perdió. Cada vez más frenética, ella lo bombardeó con llamadas a su oficina y a su casa. Todo con el fin de que él le dijera en su cara por qué terminaba su amorío. Al no lograrlo, amenazó de nuevo con publicar sus escabrosas relaciones con los Kennedy, lo que acabaría con las carreras de dos hombres que se vendían como probos católicos.

La historia oficial dice que sola en su casa del barrio Brentwood de Los Ángeles, Marilyn se tomó una sobredosis de barbitúricos con alcohol que la mató en la noche del 4 al 5 de agosto del 62. Lo que Summers confirma hoy, es que una violenta pelea con Bobby detonó su suicidio. Aunque Peter Lawford negó siempre que su cuñado estuviera en California cuando ocurrió la tragedia, Anthony Summers encontró registros oficiales y telefónicos, al igual que testimonios hablados que lo refutan. Al parecer, Kennedy resolvió dar por terminado el idilio en persona y quitarle unas grabaciones de sus encuentros sexuales y charlas telefónicas que ella misma había hecho.

Thad Brown y John Dickey, jefe de detectives y comandante de la Policía de Los Ángeles de la época, respectivamente, le confirmaron a Summers que el Fiscal se hallaba en Los Ángeles. Frank Nelly, un exempleado de los estudios Twentieth Century Fox, atestigua que llegó de San Francisco en un helicóptero que aterrizó cerca del estudio 18, usado por el hotel Beverly Hilton, donde se registró, para sus huéspedes VIP. Fuentes y papeles policiales avalan la historia.

Otra prueba, una cinta que conservó el detective Bernard Spindel, revela la trifulca entre Bobby y Marilyn, con Peter Lawford como testigo. “¿Dónde están? ¿Dónde están? ¡Maldita sea!”, gritaba Kennedy en busca de las cintas que lo incriminaban. “¡Fuera de aquí, desgraciados!”, vociferaba Marilyn. Hay quienes hablan de sonidos de una golpiza seguidos de un silencio sobrecogedor. Apoyado por decenas de entrevistas de personas que guardaron silencio por años, Summers le da más crédito a la versión de que en ese momento Monroe se tomó la dosis letal. El político y Lawford la llevaron agonizante a un hospital para salvarla, pero ella, o bien murió en la ambulancia, o en la sala de urgencias.

Bobby entonces se fue a su hotel y le encargó a Peter devolverla a casa, borrar las huellas de la pelea y recoger su diario, las cintas, regalos y todo tipo de cosas que dieran fe de su relación con ella. Summers sostiene además que en los siguientes años, los Kennedy pagaron fuertes sumas de dinero al ama de llaves de la actriz, a su siquiatra y a otro nutrido grupo de testigos cercanos a ella para que callaran.

La cadena de tragedias no paró con el abrupto adiós de Marilyn. Jack fue asesinado al año siguiente, y Bobby corrió con la misma suerte en 1968. Lawford murió en 1984 enfermo por el abuso de drogas, luego de dar origen a una de las historias más violentas de sexo y política.
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