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Los Bayer Rodríguez tienen 12 hijos y quieren más

Los Bayer Rodríguez tienen 12 hijos y quieren más

Revista Jet-set

A Enrique Bayer y a su esposa Pilar Rodríguez los tildan de locos por tener 12 hijos en esta época donde la mayoría de parejas quiere uno o dos. El programa Tabú Latinoamérica de NatGeo les dedicó un capítulo a estos colombianos como referente de una familia en vía de extinción. La pareja no descarta agrandarla aún más.
A Enrique Bayer y a su esposa Pilar Rodríguez los tildan de locos por tener 12 hijos en esta época donde la mayoría de parejas quiere uno o dos. El programa Tabú Latinoamérica de NatGeo les dedicó un capítulo a estos colombianos como referente de una familia en vía de extinción. La pareja no descarta agrandarla aún más.
Por: Edición 29210/10/2014 00:00:00
Enrique Bayer y Pilar Rodríguez son los padres de 12 hijos. El mayor tiene 20 años, y la menor, Elisa, dos años y medio. Lo máximo que se llevan entre unos y otros es dos años. Un par va al jardín infantil, siete están en el colegio y tres en la universidad. Andrés estudia Ekística en el Rosario; Catalina, Sicología en la Sabana; y Santiago, Arquitectura en la Javeriana. Viven en San José de Bavaria, en Bogotá, en una casa de tres pisos y cinco habitaciones, que han ido remodelando a medida que nacen los bebés. Enrique se levanta a las 5:30 a.m. y organiza los turnos del baño mientras su esposa atiende a los más pequeños y hace el desayuno, que incluye 30 panes tostados, tres litros de leche y 14 huevos. A las ocho de la mañana, cuando casi todos han salido a cumplir con sus obligaciones, la casa queda en calma. “Todo el mundo se imagina que es como un manicomio, pero no. Ellos desde chiquitos han tenido que cumplir unas tareas que les enseñamos. Son súper juiciosos, se levantan, tienden su cama y bajan la ropa sucia a los canastos”, dice Pilar, quien lava cinco cargas de ropa tres veces por semana. Ella, de 43 años, está ciento por ciento dedicada al hogar. Y a duras penas le alcanza el tiempo para todo lo que tiene que hacer, dice. Lleva a sus hijas al colegio y al jardín, se la pasa en las reuniones de padres de familia y en el supermercado. “A mí la gente me dice: ‘¿cómo hace si yo ni siquiera puedo con dos?’, pero finalmente uno se organiza. Los mayores ya son independientes y les ayudan en los deberes a los más pequeños. Es muy bonito ver el cariño que se tienen. Pelean como todos los hermanos, pero también se colaboran”.

Enrique es presidente de la Asociación de Amigos de la Universidad de la Sabana y maneja un área de proyectos corporativos. “Finalmente el dinero llega para lo que uno necesita. Tenemos mucha fe en la providencia divina y Dios nos ayuda. El problema es que hoy todos queremos vivir en estrato 6 y nos acostumbramos a cosas que hacen imposible pensar en tener más hijos. Cuando uno tiene obligaciones, pues tiene menos lujos. Nosotros no podemos estrenar BMW ni ir a Europa todos los años”, asegura.

Y es que para las vacaciones de los Bayer Rodríguez se requiere de una gran logística. “Cuando viajamos en avión es dificilísimo, porque uno por internet no puede comprar sino siete tiquetes y a veces es complicado conseguir cupos en los hoteles”. Según ellos, en Colombia todo está diseñado para familias pequeñas. Ir a un restaurante a veces puede ser una pesadilla.

Tienen una camioneta (Van) escolar para transportarse en la ciudad. El tráfico no les ayuda mucho, pues en una vuelta tan sencilla como llevar a dos de sus hijos al odontólogo pueden tardar hasta cuatro horas.

Cuando dicen el número de hijos que tienen siempre causan sorpresa entre la gente. “En misa nos miran raro y empiezan a contar. En general nos dan buenas opiniones, pero también nos dicen un montón de barbaridades como si no conocemos los preservativos o si no tenemos televisor grande en la casa. A esos les contesto que sí tenemos, pero nos gusta apagarlo”. Pilar cuenta que a sus hijos en el colegio sus compañeros también les preguntan cosas imprudentes y se cansan de eso. Aunque muchos los ven como bichos raros, se consideran una familia normal, sin ningún misterio. Ellos ya están acostumbrados, pues viene de hogares numerosos. Los papás de Pilar tienen 32 nietos y uno que está por nacer; y los de Enrique, 25.

La pareja está cumpliendo 21 años de matrimonio. Se conocieron porque ella era amiga de un hermano menor de Enrique. “Después de vernos esporádicamente y tomarle el pelo a la relación durante cuatro años, Pilar me dijo: ‘si quiere seguir conmigo, tiene que venir en serio’”. Y él que es enemigo de los noviazgos largos le propuso que se casaran. En ese entonces, Enrique estaba desempleado y Pilar estudiaba Administración de Empresas. Ella quedó embarazada a los 21, pero perdió el bebé a las seis semanas. Cuatro meses después volvió a quedar esperando y así sucesivamente. La gente se imagina que Pilar, después de dar a luz a sus 12 hijos, es una señora robusta. Lo cierto es que a pesar de que no va al gimnasio ni hace deporte tiene un cuerpo estilizado. Enrique bromea con que esto se debe a su “buena mano” y al corre corre que implica ser mamá de tantos. Bayer le lleva nueve años a su esposa; ambos tienen en común una personalidad tranquila y descomplicada. Atribuyen el éxito con sus hijos a su buena convivencia. “Tratamos de cuidar mucho nuestro matrimonio. Salimos solos cada quince días, vamos a cine o a tomarnos un capuchino”. Admiten que como cualquier pareja han tenido momentos difíciles que resuelven a través del diálogo y la tolerancia.

No descartan en el futuro tener más hijos. “Nosotros nunca dijimos vamos a tener doce, simplemente se fueron dando las cosas. La vida es un misterio, uno nunca sabe qué va a pasar. Podemos adoptar o puede llegar un familiar con problemas. Estamos abiertos a todo”, dicen casi en coro.
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