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Los 30 del príncipe payaso

Los 30 del príncipe payaso

Revista Jet-set

Con motivo de las tres décadas de vida del nieto de la reina de Inglaterra, la biógrafa Penny Junor destapa nuevos detalles de los traumas que él sufrió por las peleas de sus padres, su odio a su madrastra Camilla, sus juergas y fogosa vida sexual.
Harry en abril de este año en la inauguración de un parque para niños. Su problema, afirma la nueva biografía, es lidiar con el hecho de ser un “príncipe de repuesto”. Recibió más de 12 millones de dólares de la herencia de su madre con motivo de su cumpleaños. Foto: Look Press Agency.
Por: Edición 29123/9/2014 00:00:00
“Si Harry fuera a ser el rey, todos estaríamos en problemas”, comentan los cortesanos que han trabajado con él y han capoteado sus célebres metidas de pata. Pero cuando hablan así, lo hacen sonrientes porque, aseguran, aunque dan ganas de estrangularlo, tiene también la capacidad de inspirar amor y lealtad entre los que llegan a conocerlo a fondo. De no ser así, las revelaciones sobre su candente donjuanismo, farras y derroches, llegarían más menudo a la prensa amarillista, según Penny Junor, una conocida biógrafa de la realeza, quien cuenta la vida del nieto de Isabel de Inglaterra en su nuevo libro Prince Harry: Brother, Soldier, Son.

La obra, publicada con motivo de los 30 años que Harry cumple en este mes, evoca cómo el desastroso matrimonio de sus padres, Carlos y Diana de Gales, desencadenó un caos emocional tanto en él como en William, su hermano mayor, aunque ambos lo lidiaron de modos diferentes. William se casó con Kate Middleton, proveniente de un hogar estable, en el cual encontró la calidez que no tuvo en su infancia. Harry, explica Junor, se convirtió en un adolescente enojado con su dolor y los chismes sobre la vida sexual de su madre. Sufría problemas de autoestima, los cuales camuflaba mostrándose petulante. Por eso, su paso por el tradicional colegio de Eton, donde se educa la nobleza y la realeza del Viejo Mundo, fue difícil. Sus notas eran muy regulares (solo dos A cuando se retiró en 2003) y bebía mucho, lo cual se agravaba con sus privilegios y una abultada billetera. “Recuerdo que no había cumplido los 16 años, se veía muy niño, pero trataba de actuar como grande. Era amigable y podías concluir, con solo verlo, que había una traza decididamente traviesa en él”, declara Steve Hoare, un cantante que lo conoció en 2000, cuando tocaba en el bar favorito de Harry en Rattlebone. Además, era dado a las bromas, le encantaba lanzarles cosas a sus compañeros y a veces, repentinamente, les estampaba un beso en la mejilla.

¿Ha madurado a su llegada a los 30? Algunos que lo conocen lo dudan. Todavía le encanta ser el centro de atención y sigue tomando mucho alcohol y portándose como un chiquillo. Como lo cuenta Junor, tiene una estrecha relación con su cuñada Kate, pero no ha calado en el resto de los Middleton, pues conserva costumbres rudas y desconcertantes, como lanzarles trozos de pan cuando están a manteles.

En la biografía, un amigo de Harry revela que Carlos “le da palo a Harry por cada penique que gasta. Pelean a cada rato por asuntos de plata”. No hay duda del amor entre los dos, asegura la escritora, quien de todos modos trae a colación lo resentido que el príncipe se sintió con su padre por el episodio en que lo pilló fumando marihuana.

Harry, como William, tiene hoy una buena relación con la esposa de Carlos, Camilla, quien fue su amante cuando aún estaba casado con su madre. Tras la muerte de Diana (en 1997), el heredero del trono estaba desesperado porque sus hijos aprendieran a quererla, pero Harry, en particular, estaba reacio, narra la biógrafa. Colleen Harris, ex subdirectora de prensa de Carlos, le reveló: “Hoy, el trato entre ellos es cálido, pero siendo honesta, en ese momento no lo era (...). Recuerdo a Harry siendo molesto y diciéndole cosas feas a Camilla”.

Al cuarto en la línea de sucesión al trono se le han conocido dos novias, Chelsy Davy y Cressida Bonas, pero sus conquistas han sido muchas más, pues le encantan los flirteos de una noche, dice Penny Junor: “En abril de 2001, por ejemplo, los huéspedes del hotel Walserhof, en Klosters, donde él se había hospedado, se sorprendieron al verse atendidos por una mesera, ojerosa y quien repetía entre sollozos: ‘Harry se ha ido’. El maitre del lugar tuvo que disculparse explicándoles que en las dos noches precedentes ella y el príncipe habían estado de rumba en el pub local hasta las 4:00 de la mañana”. Para Sandy Henner, secretaria de prensa de Carlos, Harry “tiene algo de rebelde y todas aman a un joven así”, y agrega que Harry es más atrevido que su hermano y deja una estela de enamoradas a su paso. Eso sí aclara, él las trata con respeto, lo cual ha ayudado a que muy pocas se hayan atrevido a venderles a los tabloides las historias de sus amoríos, como sucedió con la joven de Las Vegas que lo fotografió desnudo y desató un escándalo mundial en 2012.

Para Penny Junor, el problema de Harry es lo incierto de su papel. Está visto que la academia no es lo suyo y encontró un lugar en la milicia, como piloto profesional, lo cual lo llevó a pelear en Afganistán. Había entendido que su misión era permanecer junto a su hermano, quien algún día será rey, pero ahora que este tiene a un heredero, George, y otro en camino, se ha visto relegado. Una posibilidad es que con el tiempo, afirma Junor, él pase una parte del año en Gran Bretaña cumpliendo con sus deberes de “príncipe de repuesto” y otra en su querida África, como un ciudadano privado. Pero siempre hay sorpresas, advierte otro de sus amigos, para quien Harry “tiene la facultad de hacer que la monarquía perdure otros mil años o que se derrumbe en un instante”.
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