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Lindsay Lohan vuelve a los escándalos

Lindsay Lohan vuelve a los escándalos

REVISTA JET-SET

La actriz exconvicta de Hollywood es la comidilla de la prensa rosa por su violenta relación con su prometido, Egor Tarabasov, quien la atacó a plena luz del día en una playa de Miconos.
Por: Revista Jet-set24/8/2016 00:00:00

Cuando todo indicaba que sus días de niña salvaje de Hollywood estaban enterrados, sucedió lo único que faltaba en su extenso prontuario de problemas por conducir ebria, usar drogas ilícitas y robar, que hasta la llevaron a prisión. Lindsay Lohan había llegado a la isla griega de Miconos para celebrar sus 30 años y su paso definitivo a una nueva vida, pues se aprestaba a sentar cabeza al lado de su novio, el millonario ruso Egor Tarabasov, con quien ya preparaba su boda. El asombro cundía en los tabloides, pues por primera vez en años la linda actriz no hacía titulares por sus embarradas, sino por una grata noticia con visos de cuento de hadas.

Se sabía que la pareja peleaba, pero nadie vio nada de particular en ello porque eso les pasa a todos los novios, hasta la aparición de un video que demostraba que aquella era en realidad una relación tóxica. Las imágenes registraban el iracundo altercado en la playa que, según le contó ella misma al Daily Mail, comenzó en la camioneta de Egor, porque él había tomado su teléfono sin su permiso, llevado por los celos. Molesta, ella botó el móvil de su amado a la arena y salió corriendo del auto. “Egor había bebido mucho y se volvió loco”, narró la actriz, para describir cómo él la persiguió, la agarró rudamente por detrás e intentó torcerle el brazo contra la espalda.

“No se puede permanecer en una relación solo por amor. Ninguna mujer puede ser golpeada y quedarse con una persona que no está dispuesta a decir ‘lo siento’”, le declaró al Mail, en una entrevista que dio para aplacar el huracán que la envuelve de nuevo.

Hace unos años, cuando iba de lío en lío, Lindsay admitió que era adicta al caos y parece que no se ha curado. Semanas antes de la trifulca en la playa, la pareja había perturbado la paz del elegante sector de Knightsbridge, en Londres, con una pelea que se tornó tan peligrosa, que ella terminó en el balcón de su apartamento gritando desesperada: “¡Por favor, por favor! ¡El me estranguló, casi me mata!”. La Policía intervino y un vecino grabó un video del episodio que se hizo viral en internet.

Escarbando en las redes sociales de la artista, resultó que ventilaba sus problemas de pareja hacía meses. “En casa en mi cama, mientras él está de fiesta (...) me siento usada”, había escrito la noche que Egor casi la asesina. Otra vez, anotó: “Gracias prometido por andar con la perra de Dasha Pashevkina”, para dar a entender que le era infiel.

“Guardé silencio por mucho tiempo, pero decidí hablar porque tengo miedo de lo que Egor pueda hacerme a mí o contra él mismo”, expresó Lohan, quien así ve echada a perder la recuperación que inició en 2012, cuando se trasladó a Londres para alejarse del bullicio y los paparazzi de Hollywood, donde reconoce que arruinó su carrera por juntarse con gente que solo vivía para las parrandas. De hecho, hace rato que no actúa en una cinta importante.

Lindsay Dee Lohan nació en julio de 1986 en Nueva York, en un hogar agobiado por la violencia intrafamiliar, un recuerdo que se le vino a la mente con su actual conflicto con Egor. A los 11 años, alcanzó la fama, cuando Disney le dio el papel protagónico en Juego de gemelas. En adelante, todos sus filmes fueron éxito de taquilla.

Se pronosticaba que con su belleza y talento el cielo sería el límite, pero su conducta fuera de cámaras se volvió más importante para la prensa que su trabajo. En 2007, fue arrestada dos veces por conducir bajo los efectos del alcohol y drogada con cocaína. Un juez le concedió libertad bajo palabra, pero como la incumplió fue condenada a prisión por tres meses en 2010, además de que tuvo que prestar 480 horas de trabajo comunitario. “Me mandaron a servir en una morgue. Querían darme un escarmiento ejemplar. La prisión me atemorizó y me hizo comprender que solo se vive una vez”, confesó en otra entrevista.

Pero la estrella de Hollywood no aprendía del todo la lección. En 2011, fue sancionada con cuatro meses de cárcel por robar un collar de un almacén de la playa de Venise, California. Al año siguiente, volvió a ser detenida por 30 días y multada con 100.000 dólares, por no asistir a una audiencia obligatoria de su libertad condicional e incumplir la labor comunitaria.

Su ambiente familiar no la ayuda mucho. Su madre, Dina, al igual que ella, fue detenida por conducir alicorada, mientras que su padre, Michael, divorciado de Dina, también ha tenido líos con la justicia por pegarle a su novia y excesos con el alcohol. Con él, la artista rompió relaciones y no oculta el motivo: “Mi padre es conocido por venderle historias a la prensa. Le fascina llamar la atención y ha propalado que consumo drogas, que estoy embarazada y hasta publicó mi número de teléfono en internet. No le importo para nada”, le manifestó al Daily Mail la actriz, quien pese al reciente alboroto, sostiene que está alejada de la rumba y solo conserva un vicio: los Marlboro Lights.

Pero si es verdad que las hijas repiten con sus hombres sus relaciones traumáticas y abusivas con sus padres, Lindsay podría estar al borde de caer en una nueva racha de escándalos. Para algunos amigos suyos, no sería raro que se reconcilie con Egor, a quien ha buscado tras la agresión en Miconos, supuestamente para darle un cierre a la historia. Está por verse si no resulta más fuerte su vieja adicción al caos, pues no oculta que sigue enamorada de su victimario.

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