Suscríbase

Reciba en su correo nuestras noticias y entérese de lo último de los famosos.

Yamile Humar llegué a los 60 ¿y qué?

Yamile Humar llegué a los 60 ¿y qué?

Revista Jet-Set

Trece años después de haber llegado al sexto piso, Yamile Humar, la madre de la presentadora Catalina Aristizábal, se atreve a mamarle gallo a los achaques propios de esa edad. En su nuevo libro Llegué a los 60 ¿y qué? hace una radiografía de dos amigas que tienen todas las ganas de rejuvenecerse y de vivir la vida como si tuvieran 20.
Yamile, quien ya pasó por los 60 años, dice que es una etapa de la vida “dolorosita”. “Llegan todos los achaques y uno se vuelve médico-dependiente”. Foto: ©Imagen Reina/14.
Por: Edición 28123/4/2014 00:00:00
A Yamile Humar los años le han enseñado a reírse de sí misma, de sus achaques y de su soledad. Dice que no quiere volverse a enamorar: “Yo busco un novio que sea el clon de Enrique Peñalosa y no existe. Él vivía cerca de mi casa y yo lo veía subiendo la montaña en pantaloneta y tiene unas piernas espectaculares. Ese es mi tipo de hombre pero en el mercado de lo usado ya no se consigue, entonces prefiero quedarme sola. Además recibo muchas hojas de vida pero me las mandan incompletas. Exijo los tres últimos extractos bancarios, la declaración de renta actualizada y un certificado médico donde conste que no hay ningún tipo de goteo imprevisto, a menos a corto plazo”.

Yamile tiene 73 años pero no los aparenta, quizás por eso no tiene problema en revelar su edad. “Como personaje público no me la puedo quitar porque la gente sabe exactamente cuántos años y cuántos kilos tengo”. Eso sí, es vanidosa y se cuida mucho. Practica hace diez años happy yoga, baila danza árabe y se alimenta bien. Entre sus secretos de belleza está la línea de productos que comercializa con recetas caseras que aprendió de su mamá como que la panela es buena para la exfoliación y que el aceite de visón quita las arrugas. “Hace unos años le preguntaba al espejo: ‘¿Quién es la mujer más linda del mundo?’, y me decía: ‘Tú’. Ahora le hago la misma pregunta y me responde: ‘Tú ya no, es Catalina Aristizábal’”, bromea Yamile.

Catalina no solo ha heredado la belleza de su madre. “Es necia y mandona como yo. Claro que en este momento las cosas cambiaron y ella me regaña todo el tiempo y me dice que hago todo al revés”. Lo que más le molesta a Catalina de su mamá es que se vive quejando por sus achaques de salud. Yamile confiesa que es hipocondriaca: “Tengo un médico especialista para cada órgano de mi cuerpo y además soy devota de la Virgen de los Remedios. Cada tres meses me hago todos los exámenes. Los médicos me ven y se mueren de la risa porque siempre les digo que estoy agonizando. Hay días en los que Cathy me llama y me dice: ‘Mamá, ¿qué te amaneció doliendo hoy?’. Y yo le hago la lista de las enfermedades de la mañana. Un día la llamé y le dije: ‘Cómo te parece que hoy no me duele nada’ y me respondió: ‘Estas gravísima, tienes que ir urgentemente al médico’”. Catalina confiesa que cuando Yamile llama a quejarse, ella se hace la que no oye: “Le digo: ‘Mami, estoy manejando y hay un tombo, ahorita te llamo’, y le cuelgo. Para el lamento no soy buena hija pero sí para apoyarla en sus proyectos y apagarle todos los incendios”.

La presentadora de CM& confiesa que aunque discuten a veces tienen una bonita relación. “Admiro mucho su independencia. No es una mamá intensa y eso me encanta. Respeta mucho la forma en que Lucas y yo queremos educar a nuestros hijos. Es la mejor suegra y abuela”. Yamile tiene ocho nietos, uno de su hija Luz Yamile, cinco de Natalia y dos de Catalina. El mayor, Mateo Vásquez, de 15 años, le hizo las ilustraciones del libro. Por él supo Yamile que había llegado a la vejez. “Cuando Natalia me llamó y sin anestesia me dijo que iba a ser abuela, casi me mata. Duré 24 horas con un dolor de cabeza fuertísimo, no podía ni respirar. Después me fui acostumbrando a que mis hijas se dedicaran a poblar el planeta. Hoy ya no me parece tan grave pues las abuelas han evolucionado muchísimo, ya no se dejan mangonear tanto de las nueras ni de nadie”.

Otra señal que le anunció a Yamile que estaba ad portas de la madurez fue cuando empezó a despertarse todos los días a las 5:00 de la mañana a oír al padre Lineros y a rezar más de la cuenta, costumbre que había perdido desde que estudiaba en un colegio de los salesianos en Soacha, donde estuvo interna por tres años y la echaron por indisciplinada. “La verdad es que rodé por todos los colegios de Bogotá y nunca me gradué. Hice hasta tercero de bachillerato y me salí para hacer televisión. Después me fui a vivir a Italia, donde trabajé como extra en películas y fotonovelas”.

Yamile, famosa por papeles en el El caballero de Rauzán y Yo y tú, dice que no tiene planes de volver a la actuación. “Ni de riesgos porque estoy segura de que me encasillarían en papeles de vieja verde”. Ahora tiene en proyecto hacer un magazine en radio sobre temas de salud y belleza. Además escribe una novela que cuenta la historia de amor de una pareja gay con quien tiene una relación cercana.
LO MÁS VISTO