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Letizia de España cenicienta sola en palacio

Letizia de España cenicienta sola en palacio

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La nuera del rey Juan Carlos es víctima de continuos desplantes en la corte de Madrid, donde vive instigando para que su suegro abdique en su esposo Felipe, asegura Vanity Fair.
La princesa de Asturias en la reciente entrega de las medallas al me´rito en bellas artes en el Palacio del Pardo. Protesta contra la lentitud de la Casa Real y ello le ha ganado enemigos, dice Vanity Fair. Foto: Look Press Agency.
Por: Edición 2759/1/2014 00:00:00
La vida de Letizia no parece ser el cuento de hadas que se prefiguraba cuando se convirtió de plebeya a princesa hace diez años, al casarse con el príncipe de Asturias, el heredero del trono. Un sector de la nobleza la desprecia tanto que creó la Plataforma Anti Letizia Ortiz (P.A.L.O.), mientras que encuestas secretas ordenadas por la monarquía señalan que es la persona menos valorada de la familia real por los españoles, pese a que no se ha equivocado tanto como el rey Juan Carlos o Iñaki Urdangarin. De puertas para adentro, no le va mejor. “Hay ocasiones en las que Letizia me provoca una sensación de orfandad, de que está sola. A veces parece que no tiene apoyo ni en la Casa del Rey ni en la casa real”, le dijo Juan Carlos Sanjuán, quien trabajó para el monarca por 17 años, a la edición española de Vanity Fair.

La publicación habló con amigos y detractores de Letizia en su reportaje de portada para la edición de enero. Los primeros aseguran que no es fría ni calculadora, sino emotiva, profesional y perfeccionista. Los segundos, por su lado, la tildan de arpía. “El mayor enemigo del rey está en palacio. Es Letizia. Ella es quien más ha presionado para que abdique”, afirma una amiga íntima del monarca. Además, Alfonso Ceballos-Escalera, marqués de La Floresta y asesor del rey, apunta que muchos funcionarios del Palacio de la Zarzuela no la soportan pero no se atreven a desafiarla, sino que apenas la “ningunean”. Ante tales desplantes, ella acude a una frase de su abuela Menchu: “sé que soy un cardo borriquero. ¡Perdonadme, por favor!”. Por lo demás, aguarda su momento para mandar sin perder de vista que, por ahora, cualquier cosa que haga o diga será usada en su contra, concluye Vanity Fair.
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