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Leszli Kálli: “Yo no soy la amante de Petro”

Leszli Kálli: “Yo no soy la amante de Petro”

Revista Jet-Set

La excontratista del Distrito que denunció el acoso laboral que vivió, debido a los supuestos celos de la esposa del alcalde de Bogotá, publicó el libro En las entrañas del poder en el que aclara que no fue amante del burgomaestre y cuenta los malos manejos de los que fue testigo durante su paso por el Palacio Liévano y su intento de suicidio en abril.
Este es el segundo libro que escribe Leszli. En el primero, Secuestrada, cuenta el infierno que vivió cuando fue retenida durante 373 días por el Eln, en 1999. Foto: © Imagen Reina/13
Por: Edición 2734/12/2013 00:00:00
El viernes 22 de noviembre, mientras Leszli posaba en la Plaza de Bolívar para las fotos de Jet-set, justo en el mismo escenario se llevaba a cabo una manifestación por los derechos de las mujeres. La exfuncionaria que tuvo que renunciar a su cargo en la Alcaldía por los supuestos celos de la esposa de Gustavo Petro, se burlaba de lo paradójico de la situación. Hace unos meses Kálli denunció en la Fiscalía, la Contraloría y la Personería de Bogotá, varios episodios de matoneo laboral de los que fue víctima entre enero y diciembre de 2012, tiempo en el cual tuvo un sueldo de más de cinco millones de pesos. De acuerdo con su relato, los últimos tres meses ella no pudo regresar al Palacio Liévano para cumplir con sus obligaciones porque no podía encontrarse con Verónica Alcocer, la esposa de Petro. La revista se comunicó con Rodrigo Silva, jefe de prensa de la Alcaldía, para obtener el testimonio de Gustavo Petro y de su esposa, pero él dejo claro que a ellos no les interesa hablar del tema y que esperan la decisión de la justicia.

¿Por qué tomó la decisión de escribir un libro si había ventilado el tema de acoso en las redes sociales y algunos medios de comunicación? –El día que viajé de Bucaramanga a Bogotá para reunirme con mis abogados abordé un taxi en el aeropuerto. Le pregunté al conductor cómo estaba el clima y él me respondió: “¡caliente!”. Le repliqué: “¿caliente?, pero si está haciendo frío”. Y él me dijo: “sí, caliente, no ve que le descubrieron moza al alcalde”. Ese día tomé la decisión de escribir un libro y contar mi propia versión de la historia.

¿Cómo fue su relación con Petro cuando trabajó en la Alcaldía? –Si lo vi cuatro veces en la vida, fue mucho.

Y entonces, ¿de dónde salió el rumor de que usted era amante del alcalde? –
Yo me di cuenta de que Daniel Winograd, asesor de comunicaciones de la Alcaldía, estaba haciendo cosas irregulares y la mejor forma de mantenerme alejada era creando el rumor de que yo era la moza del alcalde.

¿A qué irregularidades se refiere?
–Por ejemplo, a la contratación de un fotógrafo al que le iban a pagar entre tres y cinco millones de pesos para tomarle cuatro fotos a la esposa del alcalde para la celebración del Día de la Mujer, cuando en la Alcaldía hay dos fotógrafos de planta. Yo le dije a Daniel que no me parecía porque eso no iba con la política de la “Bogotá Humana”, y él me respondió que era una forma de consentir a la primera dama y que esa cifra no era nada para la Alcaldía. Desde ahí empezaron los problemas. Soy una persona que dice lo que piensa y en este país no se puede hablar tanto. El derroche que vi en la Secretaría de Salud es impresionante. Allí se gastan cuatro mil millones de pesos en publicidad y hay más mil millones de pesos en la bodega con publicidad antigua que no han utilizado. En el libro cuento la condición tan lamentable en que tienen a los animales en el Centro de Zoonosis.

¿Trató de aclarar los rumores con la esposa del alcalde?
–Recién pasó todo, le dije a Winograd que estaba segura de que si ella me conocía se iba a dar cuenta de que soy una persona decente y que no le iba a quitar el marido a nadie. Él me dijo: “ni se le ocurra buscarla porque ella es capaz de darle en la jeta”. No me dejaron hablar. Verónica Alcocer es la única que puede aclarar todo y decir por qué me hicieron esto.

¿Cómo ha sido su relación con Daniel desde que explotó el escándalo?
–En el libro hay un capítulo que se llama “La caída de Winograd”, en el que cuento que antes de que él renunciara publiqué un Twitter diciendo: “Alcalde, si no veo pronto la renuncia de Daniel Winograd, publico la segunda grabación”. Obviamente no tenía una segunda grabación pero a las cuatro horas renunció Daniel. Todo el mundo se me vino encima, decían que estaba extorsionando al alcalde por la red, en fin… Yo no voy a permitir que mi historia se quede archivada en un juzgado y si es necesario llegaré hasta las últimas consecuencias. Siempre he dicho que si tengo que ir a la cárcel pues voy, porque cometí un ilícito, así de sencillo.

¿Qué fue lo más duro que le tocó vivir?
–En abril estaba desesperada, me tenía que pasear por todas partes con el estigma de ser la moza del alcalde y las puertas se me cerraron laboralmente. Tomé la decisión de quitarme la vida, pero enviaron un ángel a que me rescatara. Fue muy duro, me levanté a los dos días en el hospital y dije: “si sobreviví fue por algo y de aquí en adelante no me voy a dejar pisotear”.

¿Qué le dice a quienes piensan que los suyo es un show mediático?
–Que tienen toda la razón porque no me voy a quedar callada. Lamentablemente en este país la única forma que tenía de blindarme era con los medios de comunicación.

¿Ha recibido amenazas?
–Sí, he recibido dos amenazas por redes sociales. Una de ellas decía: “ya pasó por una situación como la del secuestro y no aprendió, ¿está esperando que le pase lo mismo? Advertida”.

¿Cómo es su vida ahora?
–Estoy entre resolver este proceso de manera judicial, el libro y buscar trabajo. Ojalá sea en Bogotá en el rol de las comunicaciones. Soy muy buena para las relaciones públicas aunque no parezca. Me gustaría trabajar también por los derechos de las mujeres pues hay muchos casos como el mío no solo en el sector público sino privado.

¿Si viera a Winograd qué le diría?
–Que no era tan ingenua como pensaba. Lo que él hizo fue asqueroso y le tengo rabia. Espero que pague por lo que hizo, no solo conmigo, sino con las otras 50 mujeres que han pasado por esto en la Alcaldía.

¿Tiene más cosas que destapar?
–Sé muchas cosas pero no me compete contarlas. Cuando uno se vuelve una figura que está destapando cosas le empieza a llegar mucha información. Lo que voy averiguando se lo digo a los entes de control y ellos verán qué hacen.

¿Si Petro le pidiera perdón volvería a la Alcaldía?
–No, con esta administración jamás. Además, el alcalde nunca me va a pedir perdón porque él es un tipo con mucha sobradez, un déspota, como decía Daniel García Peña. Tiene un ego que se lo va a llevar o ya se lo llevó. Para él solamente vale su opinión.
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