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Leonardo DiCaprio en la piel de El gran Gatsby

Leonardo DiCaprio en la piel de El gran Gatsby

Revista Jet-set

La cinta más esperada de los últimos meses, ambientada en los años 20 y que abrirá el Festival de Cannes, llega a Colombia este 17 de mayo. En esta entrevista exclusiva para Jet-set su protagonista explica por qué esta novela de culto de la literatura universal ha merecido cinco versiones en el cine.
DiCaprio interpreta a Jay Gatsby, un nuevo rico salido del bajo mundo que quiere conquistar con su fortuna a la alta sociedad de la costa Este de Estados Unidos, que se pretendía en los años 20 tan encumbrada como la realeza europea. Foto: Cortesía Warner Bros.
Por: 8/5/2013 00:00:00
¿Cómo fue volver a llevar al cine una obra literaria tan reverenciada como la que consagró a F. Scott Fitzgerald en 1925? –No es fácil abordar una novela como El gran Gatsby. Está muy permeada por el entramado social de Estados Unidos, es su historia, y hoy sigue siendo relevante y celebrada alrededor del mundo. Aún se puede leer y sacar las más variadas interpretaciones acerca de quién es realmente Gatsby, cuáles son sus intenciones y si es un soñador desesperado, un romántico o un perfecto loco obsesivo.

¿Cómo fue su aproximación al personaje? –Leí la novela en el colegio y me tocó hacer un artículo. También recuerdo que cuando vi la versión de Robert Redford en un VHS en el salón de clase no me sentí conectado con la obra. Fue una sensación como de desconexión de su ámbito porque nunca había oído de él. No profundicé en la tragedia de Gatsby y no entendí del todo los elementos de ese bajo mundo en el que se ve envuelto para convertirse en un americano de “sangre azul”, en la imagen simbólica de la realeza de la costa Este, para ser capaz de tener la mano de Daisy. Todos esos elementos alrededor ?de quién es Gatsby no resonaron en mí como hoy.

Baz Luhrmann (director de la cinta) me dio una vieja copia del libro y me dijo: “Tengo los derechos de esto y quiero hacerlo contigo”. Y cuando lo volví a leer me dije: “¡Guau!, ahora comprendo por qué esta es una novela de la que la gente sigue hablando. Es pertinente aún”. El drama de Gatsby me resultó muy poderoso. Lo que verdaderamente capté fue que desde el principio se ve el gran romanticismo de este hombre que hace todo para tener a Daisy, pero entonces empieza a pensarlo con detenimiento. Ella es solo una manifestación de sus sueños, esa inalcanzable fuente de luz que no puede conseguir, pero lo desea ardientemente. ¿Y será ella capaz de satisfacer todo lo que él desea? ¿Hará de él un hombre total o es él una nulidad, una suerte de cascarón vacío que constantemente trata de construirse a partir de la imagen de lo que quería ser cuando niño? Hay muchas maneras de ver El gran Gatsby y eso fue lo que me guió.

Nick Carraway (interpretado por Tobey Maguire, el mejor amigo de DiCaprio, y quien actúa como narrador de la historia) percibe a Gatsby de una manera muy diferente a la de los otros personajes de la trama… –Creo que él (Gatsby) fue un producto de su tiempo. Cuando el libro se publicó, lo que resultó tan poderoso de él fue que predijo el crash económico (de 1929). La obra habla de los locos años 20, de las espléndidas fiestas y la decadencia que atraían a multitudes desde Nueva York a admirar el castillo de Gatsby (en el pueblo imaginario de West Egg, Long Island) y todo lo que él era. El misterio de este hombre es lo que desencadena tantos rumores.

Y de repente, ¡boom!, empiezan a correr los chismes sobre él y Daisy (quien ya está casada con otro); se cree que él cometió un asesinato y todo el mundo desaparece, el palacete queda vacío. Nick comprende que Gatsby en realidad no tenía amigos, salvo él. Creo que para él lo fascinante de Gatsby es que hacía lo que hacía por amor. Daba esas fiestas derrochadoras y se hizo a sí mismo en el bajo mundo (traficaba con alcohol en la época de la Prohibición) solo para ser aceptado por la élite de Estados Unidos. Como lo dice Nick en la novela, él tiene “un extraordinario don para la esperanza (…) como nunca lo he visto en ninguna otra persona y probablemente no lo volveré a ver jamás”. Es Estados Unidos en su infancia antes de convertirse en este superpoder gigantesco. La nación conservaba una suerte de lazo con sus raíces europeas de reyes y reinas. Es una novela fascinante.

¿Qué cree que le aportó Carey Mulligan al papel de Daisy? –Probamos a muchas actrices para este rol. Gatsby dice: “Nunca comprendí lo que podría ser estar enamorado de una mujer fina”, así que Daisy necesitaba tener esa inocencia, pero al mismo tiempo esa especie de aburguesamiento, casi que de sangre azul, del que no pudiera deshacerse. Y aunque está enamorada de Gatsby, lo que finalmente le importa es su propia mirada. Como ella misma dice: “Espero que mi hermana termine siendo un poquito feliz, porque eso es lo mejor que una mujer puede ser”.

A primera vista, Daisy es la típica mujer del sueño americano, pero cuando la presión se hace más fuerte, salta a los brazos del hombre con quien se supone que debe estar, al menos en cuanto a la sociedad se refiere. Fue un gesto muy cobarde, ?pero le toca vivir esa dualidad.

¿Cómo fue rodar la gran fiesta en el palacete de Gatsby? –Las imágenes originales de los años 20 y la época de las flappers (las mujeres liberadas de la época, de cabellos y faldas cortas y trajes de talle bajo) muestran esas delirantes celebraciones en las que todos bebían mucho y no estaban haciéndole grandes contribuciones al mundo. Eso mismo lo apreciamos hoy y así pasó en muchas épocas desde entonces. De pronto, la caída de la economía irrumpió, pero en su gran momento, esas fueron las fiestas más salvajes, locas y extravagantes que se puedan imaginar. Y con Baz, que tiene un antecedente en el teatro, fue increíble revivir todo eso.

¿Qué le aporta a la película el hecho de ser filmada en 3D? –Lo que amo de la novela es que te hace sentir como si estuvieras en la fiesta, en los salones con toda esa gente y la experiencia en 3D va a ser para la audiencia una manera completamente diferente de experimentar esta técnica. No se trata de la gran película de acción con muchas explosiones sino de intimidad; deseo que quien la vea se sienta como un voyerista.
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