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Leal Daccarett una casa de moda muy de moda

Leal Daccarett una casa de moda muy de moda

Revista Jet-set

Francisco Leal y Karen Daccarett son los diseñadores favoritos de algunas de las mujeres más elegantes del país. El vestido que llevó la hija del presidente de la República, María Antonia Santos, a la posesión presidencial, y el traje de novia de Manuela Santos los han puesto en la cúspide de la moda colombiana.
Francisco Leal y Karen Daccarett lanzaron una línea de casa, y desde el año pasado diseñan los zapatos que acompañan sus colecciones. En esta onda de expansión también planean crear ropa masculina. Foto: ©Camila Reina/14.
Por: Edición 29123/9/2014 00:00:00
Esta pareja de casados y creadores de la marca Leal Daccarett son los diseñadores de moda más apreciados del momento en el país. Para la pasada posesión presidencial, María Antonia, la hija de Juan Manuel Santos, puso su atuendo en manos del par de expertos formados en el Instituto Marangoni de Milán. En la primera cita hablaron sobre lo que ella quería reflejar ese 7 de agosto. El tema principal de la campaña para la reelección de su padre era la paz, y por eso el color elegido fue el blanco. El corte y el estilo se definió a partir de una premisa muy sencilla: “Debía verse fresca, pero sobre todo atemporal, que en 50 años, cuando se vea en una fotografía, aún pueda decir que le gusta”, dice Francisco. La confianza influyó mucho en el buen resultado que tuvieron con ese vestido de seda bordado en cristales, y fue fácil porque no era la primera vez que ella llevaba uno de sus diseños, ya le habían hecho el que lució en el matrimonio de Juan Carlos Mira y Liliana Arias. “María Antonia es una persona muy relajada y tranquila, y lo importante es que creyó ciento por ciento en nosotros”, complementa Karen.

Su carrera, que empezó en el año 2008, los ha destacado como los magos en el diseño de piezas hechas a mano, con materiales naturales, bordados en pedrería y detalles artesanales. El éxito de su estilo también está en la propuesta permanente que hacen de prendas separadas, que les permiten a sus clientas tener muchas opciones: “Como una falda que se convierte en vestido, porque la idea es hacer una inversión en ropa a la que se le pueda sacar provecho durante muchos años”, comentan.

Una de las primeras mujeres que notó su potencial fue Patricia Aldobrandini, bogotana que salió del país hace más de dos décadas y se casó con el príncipe italiano Giovanni Aldobrandini. “Ella vive en Roma, y llegó a buscarnos después de descubrir un diseño nuestro en el matrimonio de Sebastián Echavarría y Natalia Gottret en Cartagena. Desde ahí tenemos una relación increíble y duradera”, cuenta Francisco, mientras enseña, en su cuenta de Instagram, una foto de Patricia tomada en julio de este año, en la que aparece radiante con el traje que ellos le diseñaron para el matrimonio del príncipe Amadeo de Bélgica con Elisabetta Rosboch.

A su tienda de la calle 80 con novena en Bogotá, llegan diariamente esas “mujeres Leal Daccarett”, que ellos definen como divertidas y amantes de un estilo original. La mayor de todas es Lucía de Echavarría, quien según ellos, “mantiene su espíritu joven a los 98 años”; y las más pequeñas siempre han sido las damitas de honor de bodas, como la de Daniela Villegas y Joshua Maidan.

Hacen pocas piezas de cada diseño, y todas las semanas sacan minicolecciones. En esa exclusividad pensó Manuela Santos, una de las hijas de Felipe Santos y Gina Benedetti, a la hora de decidir el traje que usó el día de su matrimonio con el director de cine Andi Baiz el pasado mes de agosto. Desde el principio se enfocaron en que ella quería estar muy cómoda, para relajarse y gozar de la belleza del paisaje en cayo Cangrejo, un islote ubicado en Providencia. “Hicimos un proceso creativo en conjunto, y aunque por lo general nos tardamos tres meses en preparar un diseño especial, todo fluyó perfectamente y lo logramos en solo cuatro semanas”, recuerda Francisco.

Están en un momento de consolidación, pensando en grande. “Hemos dado un cambio gigantesco, las colombianas cada vez compran más diseños del país. En un mundo en el que somos tantos y todo es hecho en serie, es vital encontrar un espacio como el nuestro donde se diseña cada pieza de manera especial”, concluye Karen. Con sus propuestas esperan marcar la historia de la moda colombiana: su ropa lleva las iniciales de cada clienta, bordadas en la tela.
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